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Carmelo Jordá

¿Sobresaliente en Hacienda?

Nunca pensé que diría esto, pero qué orgulloso me sentiría de mi hija si suspendiese esta bazofia.

Carmelo Jordá
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Nos presenta el PP la propuesta de que los niños y jóvenes entre 11 y 18 años tengan algo así como una clase de Hacienda, en la que aprendan sus "obligaciones en el ámbito financiero y tributario".

A cambio parece ser que, por fin, se eliminará la infame Educación para la Ciudadanía, pero como vemos la idea es sustituirla por algo que es, y mira que parecía imposible, bastante peor: una asignatura que nos enseñe a pagar y callar, en la que, seguro, se explicará a nuestros hijos lo necesario que es que entreguen a la maquinaria del Estado la mayor parte de sus ingresos.

Lo mejor de todo es que en este sistema en el que todo se dicta desde arriba –o desde las cloacas, según se mire– al final serán los políticos los que diseñen un programa para enseñarle al pueblo que lo mejor es que su dinero no lo tengamos nosotros, ciudadanos de a pie que en realidad no sabemos muy bien lo que nos conviene, sino los propios políticos, que hacen un uso mucho más racional de él. Tan racional como que al paso que vamos va a ser más difícil encontrar un político sin cuenta en Suiza, a buen recaudo de su propia voracidad, que un futbolista con una novia fea.

Así las cosas, como yo lo que quiero es ser bueno, me voy a tomar la libertad de recomendar algunos temas que puedan ayudar a ir llenando de contenido esta materia nueva en la que, precisamente por su novedad, está todo por descubrir. El primera se podría denominar "Evasión o derrota", y nos mostraría la conveniencia de que nuestro dinero se eleve sobre las cotas alpinas o navegue en pos de paraísos de ultramar.

Otra podría ser "Recibimiento en sobre opaco", un tema que destacaría por su carácter práctico y que a algunos podría recordarnos nuestros años mozos, cuando en la clase de gimnasia ensayábamos las carreras de relevos. Con una salvedad, eso sí: en el campo del sobre más que correr se vuela.

Por último, estarían todos aquellos, sin duda las más importantes, que se unirían en un gran apartado que, solo es una idea, se podría denominar Ennegrecimiento. En este gran bloque se tocarían asuntos de base como la "Recalificación", el "Trinque por subvención" o la "Concesión de obras a amiguetes".

Estas serían las mejores materias que podría enseñarnos esta casta política que padecemos, que ha hecho del trinque legal, alegal e ilegal un modo de vida de lo más provechoso, y que ahora, no sea cosa que algún día espabilemos, quiere criar desde la escuela sumisos estudiantes de Hacienda que aprendan que para ser buen ciudadano no hay otro camino que rascarse el bolsillo sin rechistar.

Nunca pensé que diría esto, pero qué orgulloso me sentiría de mi hija si suspendiese esta bazofia.

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