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Almodóvar y el PP exterminador

Almodóvar y otros cineastas siguen resentidos por que parte de la sociedad rechazara su campaña contra el Gobierno Aznar y a favor de Zapatero.

Cristina Losada
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Frente a tantos expertos y tertulianos que dicen que Rajoy carece de cualquier hoja de ruta, el cineasta Almodóvar cree que el Gobierno tiene un plan. Cree exactamente que el Gobierno tiene un "riguroso plan de exterminio" del cine español. Tal que así lo ha escrito en un artículo reciente, quedándose a sólo un paso semántico de la "solución final" de Hitler y abundando en la maldita banalización. Por ello conviene aclarar cuanto antes que los hornos crematorios que sugiere Almodóvar no son otros que la subida del IVA y el recorte de subvenciones que afectan al sector en el que desarrolla su actividad… ¡y a muchos otros!

Igual es que el director de Entre tinieblas ignora que el Gobierno cumple –o incumple, según se mire– un programa de reducción del déficit público, que ha entrañado ajustes del gasto y subidas impositivas que repercuten más allá del mundo de los "trabajadores de la cultura" al que dice pertenecer. Es más, por irnos al IVA, no sólo es el cine el que ha debido encajar una fuerte subida de golpe. También la han afrontado, por poner dos casos entre muchos, las peluquerías y los gimnasios. ¿Habrá para esos nobles negocios otro "riguroso plan de exterminio"? Ay, el narcisismo. Creerá Almodóvar que el cine es un sector muy diferente a los demás. ¿Cómo va a ser él, el gran Almodóvar, igual que un peluquero al que le han subido el IVA al 21 por ciento?

De ahí viene que el cineasta se fabrique una tremenda historia de persecución política como trasfondo y causa de unas medidas económicas de orden general. Y es que hay un móvil en el crimen y ese móvil, sostiene, es la venganza del PP por el noalaguerra del cine español en 2003. Los recortes, dice, son "el resultado de aquel no". Vuelve el narcisismo a hacer estragos. Seguro que al PP le molestó que los cineastas utilizaran una gala de los Goya para hacer agit-prop. O que Almodóvar declarara el día después del 11-M que el Gobierno Aznar estaba dando un golpe de Estado. Pero sea un poco más realista y si fuera posible un poquito más humilde. Ni el noalaguerra del cine ni la barbaridad que dijo fueron factores determinantes en los acontecimientos.

Almodóvar y otros cineastas españoles, como se apreciaba en la réplica de la Academia del Cine a Montoro, siguen resentidos por el hecho de que parte de la sociedad rechazara su campaña contra el Gobierno Aznar y a favor de Zapatero. ¿Es que los "trabajadores de la cultura" –y dale– no pueden manifestar sus ideas políticas?, preguntaba el manchego. Quizá ideas no sea el término, dada la virulencia de su expresión. En todo caso, es tan evidente que pueden manifestar sus fobias y filias políticas como que entonces han de aceptar las consecuencias. El sectarismo no siempre sale gratis.

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