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Cristina Losada

El IVA de Bardem y el de mi peluquera

En realidad, el mundo son ellos y nadie más. Es como si a nadie más le hubiera afectado una subida del IVA del tipo superreducido al tipo general.

Cristina Losada
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Leo que Rubalcaba ha llevado la cultura al Congreso. Con esto quieren decir los cronistas que el líder del PSOE ha afeado a Rajoy la subida impositiva que vienen llamando "IVA cultural". Conviene pararse, de vez en cuando, en los nombres de las cosas, más cuando esos nombres se hacen consigna. En la consigna, escribió Camus, reside la verdadera destrucción del lenguaje. Apliquemos un mínimo de rigor. Es impropio llamarle "IVA cultural" a una subida que afectó básicamente a los espectáculos –cine, teatro, conciertos, corridas de toros- y que no afectó a los libros impresos, que han sido el gran medio de difusión de la cultura durante siglos.

La consigna, naturalmente, es útil para la agitación política. "Ustedes le tenían muchas ganas al sector de la cultura; ha sido un castigo", dijo así Rubalcaba, tomando la parte por el todo, y aún más, porque se refería únicamente al cine, y aún peor, ni siquiera a todo el cine: sólo al sector del cine español que proclama que el Gobierno del PP ha querido penalizarlo por su hostilidad política, fuese por el noalaguerra, fuese por la ceja. Aclaremos entonces. Rubalcaba no llevó al Congreso la cultura. Llevó al Congreso a Bardem y a Almodóvar, que es asunto levemente distinto.

Al propalar esa teoría del castigo, al significar que el cine está contra el PP y con los socialistas, el PSOE no hace más que dañar al cine español. No conviene a ninguna industria ni a ningún negocio, y el cine es también ambas cosas, una marcada identificación política, y menos una instrumentalización partidaria. Salvo que se pretenda que el cine no viva de los espectadores, sino de la subvención. Quizá sea el ideal de los socialistas tener un cine subvencionado cuyas figuras estelares les hagan las campañas. Vaya, ¡pero si es lo que ha ocurrido ya! Antaño la izquierda buscaba a sus "tontos útiles" (así los llamaban los comunistas) entre los intelectuales. Ahora los busca entre actores, directores y gentes de la farándula, de modo que hoy el "mundo de la cultura" son ellos y nadie más.

En realidad, el mundo son ellos y nadie más. Es como si a nadie más le hubiera afectado una subida del IVA del tipo superreducido al tipo general. Y claro que hay más. Yo, cuando veo a Bardem clamando contra los impuestos, siempre me acuerdo de mi peluquera. Ella también tuvo que encajar una subida similar a la del cine. Sin embargo, como no pertenece al galáctico "mundo de la cultura", Rubalcaba no la lleva al Congreso. Los socialistas defienden los intereses de Almodóvar, pero no los de un modesto autónomo. No hay como prestar servicios políticos y que te los agradezcan.

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