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Cristina Losada

En Ponferrada no contaban con los progres de 'Madrit'

Los progres de 'Madrit', que ni se inmutan si el PSOE negocia cesiones políticas a la ETA bajo la batuta de un condenado por maltratar a su mujer.

Cristina Losada
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Mejor ser exsocialista que no ser nunca alcalde. Así, con el corazón partío, Folgueral dejó el partido y se quedó con su ínsula berciana. A fin de cuentas, si renunciaba a ser alcalde de su pueblo, que es un cargo al que mucho socialista de pro ha aspirado en vano, iba a ser él quien pagara el pato de la moción de censura pactada con el execrable. Bien intuía el ponferradino que ni el cegado López ni ningún otro de los orfebres de una operación que fue, nunca mejor dicho, de acoso y derribo abonarían el precio político de este craso error de timing.   

Ahora resulta que nadie, y menos arriba, sabía nada y Folgueral es el único malvado del cuento. Los de Ponferrada, sin embargo, pensaban que lo tenían todo atado y bien atado. Con sus sellos y sus plácets. No contaban con el progre de Madrit. Éste es personaje que no mueve una ceja si el PSOE negocia cesiones políticas a la ETA, ni aunque lo haga bajo la batuta de un condenado por maltratar a su mujer. Ah, bueno, como ella se retractó, Eguiguren está limpio y en la presidencia del PSE. La condena, no obstante, ahí está. Igual que el fraternal apoyo que recibió de otros dirigentes socialistas al ser juzgado. Como ya no ocupa escaño, no le afectará que aprueben la propuesta de la secretaria de Igualdad: que ningún condenado por violencia de género pueda ir en una lista electoral.

¿Y por qué no vetar a los condenados por cualquier delito? Es ahí donde entra la idiosincrasia del citado personaje, que no dispone de moral, sino de moralina. Hay delitos que nada excitan su celo y otros que lo inflaman. Se trata de hacer exhibición de virtud con la mayor repercusión y el menor coste. Justo lo que hizo Chacón tras enterarse del delito de leso feminismo que había perpetrado su partido. Es decir, el de Rubalcaba. Lo calificó de "insoportable" en lugar de intolerable, pero la levedad, Kundera mediante, es así. Tan así, que en su primer abordaje al asunto confundió Ponferrada con Pontevedra. Cuidado, Chacón, que el municipalismo vive.

Vive de tal manera que este desafío ponferradino al PSOE hace honor a un municipalismo que si se pone farruco desemboca en el cantón. En sus buenos viejos tiempos, era temible. Por quedarnos en Ponferrada: a punto se estuvo allí, en los años veinte, de hacerse el campo de fútbol dentro del castillo de los Templarios. Con el localismo hemos topado, Rubalcaba. En esa trinchera no manda Madrit.

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