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Cristina Losada

Seis cosas imposibles antes de desayunar

Cuando todo 'encaja' es cuando hay que sospechar. La realidad tiene a gala ir más suelta.

Cristina Losada
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Cuando todo 'encaja' es cuando hay que sospechar. La realidad tiene a gala ir más suelta.

Cuando Alicia atravesó el espejo, en la obra de Lewis Carroll, topó con una reina que decía tener "ciento un años, cinco meses y un día".

–¡No puedo creerlo! –dijo Alicia.
–¿No puedes? –dijo la Reina en tono compasivo–. Inténtalo de nuevo: respira hondo y cierra los ojos.

Alicia se rio. –No sirve de nada intentarlo –dijo– uno no puede creer cosas imposibles.

–Juraría que no tienes mucha práctica –dijo la Reina–. Cuando tenía tu edad, siempre practicaba durante media hora al día. De hecho, siempre he creído no menos de seis cosas imposibles antes de desayunar.

El folletín de los papeles de Bárcenas ha tomado un curso tal que el sufrido espectador debe elegir entre la sensata posición de Alicia y la irrazonable actitud de la reina, y esto prácticamente cada día antes de desayunar. En los primeros instantes se pudo creer, y se creyó ampliamente, con plena seguridad en dos cosas: que los papeles reflejaban la contabilidad en B del Partido Popular y que eran de puño y letra de Bárcenas. A muchos les pareció imposible que no fueran auténticos. Hombre, ¿cómo se arriesgarían, si no, a publicarlos y acusar a tanta gente? Mujer, ¿pero no ves que todo cuadra? Los partidos tienen caja B, es natural que la lleven el gerente o el tesorero y guarden notas por si las moscas; y la venganza o el chantaje del rebotado es un lance tan viejo como la humanidad. Por supuesto, cuando todo encaja es cuando hay que sospechar. La realidad tiene a gala ir más suelta.

Aparecieron, como sustento, algunas coincidencias. Ocho de los mentados en los apuntes –en cálculo rápido, hay más de un centenar de nombres distintos ahí– reconocían que habían recibido tal cantidad de dinero del PP. Y, claro, frente a esta prueba no tenía validez alguna la que remaba en sentido contrario: que fueran muchos más los que negaran los cobros que les asignaba el remedo de contabilidad. En esas estábamos cuando Bárcenas negó la autoría, y así, pasado el subidón del escándalo, resulta que sólo hay una persona que avala su autenticidad: el exdiputado popular Jorge Trías Sagnier. Ha declarado ante el fiscal que esos documentos son los que le enseñó el extesorero hace varios años. Una memoria envidiable. Es de esperar que haya recordado la fecha con la misma precisión.

Como la reina de Alicia, yo también estoy dispuesta a creer "cosas imposibles", y no descarto, por ello, una falsificación selectiva; esto es, una que incluye elementos reales. Pero poco importa lo que yo crea al respecto. Creo más en una investigación judicial.

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