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Dani Blanco

El Barcelona y su pesadilla

El equipo azulgrana termina un año aciago, con menos puntos que en los últimos quince años y con la negatividad incrustada en los culés.

El equipo azulgrana termina un año aciago, con menos puntos que en los últimos quince años y con la negatividad incrustada en los culés.
El Barcelona y su pesadilla. | EFE

No es fácil analizar a Xavi Hernández una vez terminada la temporada, sin pensar que al final no ha logrado imponer ningún estilo. Se va el Barça con un regusto malo. De las peores temporadas en la reciente historia del club. No es fácil tildar al técnico de innovador porque tampoco ha resultado una labor de diez la del míster de Terrasa. Pero es cierto que había que mejorar, que había poco margen para la espera cuando Koeman se fue del equipo. Y ahí Xavi ha sabido, al menos, inculcar algo a los jugadores. Y no lo ha tenido fácil. Es verdad que Koeman tenía 15 puntos en 10 partidos, Sergi consiguió 2 en 2 choques y que en los 26 restantes, Xavi ha hecho 56 sobre 78 posibles. Las matemáticas no fallan. Si has hecho ese volumen de puntos y si has cogido al equipo décimo y acabas segundo, has mejorado. Es indudable.

Hasta el mes de enero tuvo que hacer magia con lo poco que tenía. Retirado Aguero por el problema cardiaco, lesionado Ansu, y dando la oportunidad a chicos de la cantera que aparecieron fugaces cuando se les requería pero que desaparecieron cuando llegaron los fichajes. Hasta ese momento, y desde el día en que debutó como entrenador, la carrera de Xavi en el Barcelona no era especial. Perdió ante el Betis, se quedó fuera de la Champions y empató ante Osasuna, Granada y Sevilla. El equipo funcionaba lentamente y apenas se atisbaba una mejoría. Si acaso la presión alta y el juego de combinación que mejoró mucho.

Después de navidad y tras la Supercopa en la que se compitió de manera brillante ante el Madrid, el equipo notó una mejoría. Cortada con la eliminación de Copa pero el juego era otra cosa. Llegaron Aubameyang, Ferrán Torres y Adama. El Barcelona encadenó una racha triunfal de 28 puntos en 10 partidos, incluido el 0-4 del Bernabéu ante los de Ancelotti, cierto que disminuidos aquel día y con algún ajuste táctico inadecuado en el italiano. La cosa iba mejor y todos se ilusionaban con llegar vivos al final de temporada y con la Europa League.

De repente el bofetón europeo el jueves santo. En una aciaga noche por todo. Por el fútbol, nefasto, por el estado de la grada, increíblemente de mayoría alemana en una de las grandes atrocidades de la directiva, facilitando los abonos libres para el público foráneo. Todo quedó en un gran disgusto y en el comienzo del fin. Ya no levantó cabeza el cuadro azulgrana.

Lo intentó en Liga alternando momentos buenos (Mallorca en casa, San Sebastián, Villamarín) con tormentos futbolísticos que le impidieron seguir la estela madridista. El Cadiz y el Rayo ganaron en el Camp Nou ( lo han hecho siete equipos ese año) y el castillo de naipes se derrumbó del todo. Terminó el Barcelona con 73 puntos, la peor marca en quince años y con 68 goles anotados, una pesadilla para cualquier delantera de equipo grande.

Las notas hay que darlas al final. Por eso hemos estado escribiendo en Libertad Digital todo el año sobre el devenir de este equipo. De algunas noches salvables, de que el alumno no era del todo aplicado, de estudiar en junio para aprobar todo a la carrera. Hemos escrito de noches infames y de tardes desastrosas. El resultado final es el "Necesita Mejorar" que nos daban en el colegio a finales de junio. Esa nota que entregabas en casa cruzando los dedos para evitar el improperio paternal. El Barça ha sido un niño al que no le gustaba estudiar, que ha querido hacer todo en el último tramo. Y así no se puede salvar con holgura un año de obstáculos.

Xavi tendrá que cambiar algunas cosas, muchas diría. A Mingueza, Umtti, Braithwaite y Riqui Puig ya les ha dicho que no cuenta con ellos. Saldrán más. Llegarán algunos. El Barcelona tendrá que vivir entre los deportivo y lo económico otro año más. No me atrevo a aventurar qué nos encontraremos a partir de mediados de agosto. No soy del todo pesimista pero optimista al cien por cien también me cuesta serlo. Veremos.

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