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EDITORIAL

La verdadera convención que Génova no quiere afrontar

Por si a los rasputines de Génova les quedara alguna duda sobre el liderazgo del PP en Madrid, ahí está el recibimiento de los asistentes a Díaz Ayuso

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La convención itinerante del Partido Popular finalizó ayer con un acto multitudinario en la plaza de toros de Valencia, en el que Pablo Casado se comprometió a recuperar las señas de identidad con que los populares han obtenido tradicionalmente sus mejores resultados.

El líder de la oposición cerró con su discurso una semana en la que los principales referentes del centro-derecha a nivel internacional han acudido a mostrarle su apoyo y a reforzar los mensajes ideológicos con los que Casado quiere cimentar su futura victoria frente al socialcomunismo de Sánchez.

Por eso resulta lamentable que los mismos dirigentes que tratan de convertir al PP en un partido unido y con un solo objetivo sean los que tratan de socavar esa unidad en Madrid atacando nada soterradamente a Díaz Ayuso, uno de los principales activos con que cuenta Casado precisamente para llegar a la Moncloa.

Solo una inteligencia roma, unida a una personalidad mediocre dispuesta a cualquier vileza para tratar de agradar al líder, puede pergeñar una operación tan burda como la que Génova ha puesto en marcha para desbancar a la única líder reconocible del PP madrileño de la presidencia del partido en esa comunidad. Esta maniobra tan chusca, acorde al nivel de los que la han diseñado, queda aún más de manifiesto tras la intervención impecable de Isabel Díaz Ayuso en la convención popular, en la que hizo una profesión de la lealtad que en el aparato de su partido no han tenido con ella.

Por si a los rasputines de Génova les quedara alguna duda sobre el liderazgo del PP en Madrid, ahí están las imágenes de los asistentes a la convención recibiendo a Díaz Ayuso al grito de "presidenta", en medio de la ovación más atronadora recibida por cualquier participante en estos encuentros.

Es profundamente estúpido que el propio PP trate de acabar con uno de sus principales referentes, como sin duda lo es Isabel Díaz Ayuso. La presidenta de Madrid ha gestionado con éxito la pandemia vírica, a pesar del acoso del Gobierno socialpodemita y de no pocos correligionarios populares. Su ausencia de complejos a la hora de defender un programa basado en la libertad y una voluntad de hierro para no dejarse intimidar por sus rivales y los medios izquierdistas fraguaron su aplastante victoria en las pasadas elecciones a la comunidad de Madrid. Unos comicios, por cierto, que convocó contra el criterio de los dirigentes de su partido, que prefirieron creer la mentira grosera de Arrimadas cuando aseguraba que la moción de censura planteada en Murcia no iba a reproducirse en Madrid.

Los esfuerzos de Casado por hacer del PP un partido sin fisuras no pueden ser más loables. Sólo falta que se aplique ese mensaje a sí mismo y deje de torpedear a la presidenta madrileña, que es a lo que se ha dedicado en las últimas semanas su todavía secretario general. Esa es la otra convención que el presidente popular debería afrontar ya.

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