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EDITORIAL

Podemos, el gran perdedor del 26-M

El dato más significativo de estas elecciones ha sido el desplome sin precedentes de Podemos.

Probablemente estas elecciones autonómicas y municipales eran las más importantes de las últimas décadas en nuestro país. Tras el pésimo resultado de las generales y el sombrío panorama de pactos entre la extrema izquierda y el separatismo, era más necesario que nunca que las comunidades autónomas y los ayuntamientos sirviesen de contrapeso a las tropelías de Pedro Sánchez y sus previsibles socios.

Finalmete, aunque no se puede hablar de un gran resultado para el centro derecha, lo cierto es que sí se han logrado algunos triunfos destacados que explican el evidente disgusto que el presidente del Gobierno y su equipo más cercano mostraban al comparecer la pasada noche. Por supuesto, los más importantes han sido los que se han dado en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid: el centro derecha no sólo ha logrado mantener la administración regional, sino que ha arrebatado la alcaldía a Manuela Carmena, lo que es en sí mismo una noticia: el experimento de extrema izquierda con piel de cordero que representaba la todavía alcaldesa toca a su fin en tan sólo cuatro años, a pesar de haber tenido de su lado toda la maquinaria mediática y a toda la izquierda divina de nuestro país.

Además, el centro derecha logrará previsiblemente mantener otras grandes ciudades como Málaga o Alicante, y recuperar alguna como Zaragoza o Córdoba. De hecho, Incluso podría hacerse con Aragón. A cambio la pérdida más sensible es La Rioja, a expensas de lo que decida Ciudadanos en territorios como Murcia o Castilla y León. En suma, el panorama está lejos de ser la victoria abrumadora del PSOE que parecía darse por descontada.

Desplome de Podemos

Pero probablemente el dato más significativo de estas elecciones ha sido el desplome sin precedentes de Podemos. Los de Iglesias han perdido prácticamente todo el poder municipal que atesoraban, con las únicas excepciones de Barcelona, a expensas del PSOE, y del Ayuntamiento de Cádiz, en el que para más inri ha triunfado el Kichi, uno de los muy pocos que se ha atrevido a cuestionar al líder supremo dentro del partido.

Y además del descalabro municipal, se han hundido en todo lo demás: en la Comunidad de Madrid Isa Serra ha hecho el ridículo y casi se queda fuera de la Asamblea regional, ya que con un 5% del voto han perdido 420.000 votos en la autonomía y, lo que es peor, ha visto como la lista de Errejón casi triplicaba sus resultado.

Y no es el único caso: en Castilla y León ha perdido casi dos tercios de sus votos, por ejemplo, y en las Europeas, las elecciones en las que el partido se presentó en sociedad consiguiendo un éxito notable hace cinco años, la suma de Podemos e IU ha pasado de 11 eurodiputados y un 18% a 6 parlamentarios y un triste 10%.

La derrota ha sido total y en todos los frentes y sólo puede ser interpretada como un tremendo fracaso personal del propio Iglesias, que además queda tocadísimo a la hora de negociar su hipotética entrada en el gobierno de Sánchez. En sólo tres días el de Podemos ha pasado de verse con un ministerio a ver como el "sentido común" que él mismo reclamaba lo que le pide ahora es que se vaya a disfrutar de su mansión en Galapagar.

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