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EDITORIAL

Podemos, la mafia, la cloaca

Iglesias y sus matones tienen motivos muy serios para preocuparse.

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Tal y como adelantó Libertad Digital, la declaración ante el juez del exabogado de Podemos José Manuel Calvente ha tenido gran importancia y puede provocar el giro definitivo en lo que se ha dado en llamar el caso Dina pero puede perfectamente denominarse el caso Iglesias.

Durante las cuatro horas de su comparecencia, Calvente se reafirmó en lo que ya había dicho repetidas veces: que los delitos denunciados no tuvieron lugar, al menos tal y como Podemos aseguraba, y que todo fue un montaje para sacar tajada política de una causa judicial que probablemente nunca se debería haber iniciado. Además, acusó a Pablo Iglesias de mentir en sede judicial, lo que, dado que el vicepresidente acudió al tribunal en calidad de testigo, equivale a acusarle de cometer un delito de falso testimonio.

No menos importante fue el testimonio de Calvente sobre lo que está viviendo en las últimas semanas. El letrado de hecho llegó a responsabilizar a dirigentes de Podemos de las coacciones que estaría sufriendo. La acusación es tan grave como creíble, al punto de que el juez ha decidido deducir testimonio, pedir a la Fiscalía que investigue y ofrecer protección a Calvente.

Con el propio despido de Calvente, Podemos ya demostró sus modos mafiosos y cloaquiles, pues trató de destruirle civilmente con una demanda de acoso tan disparatada que la Justicia desestimó enseguida.

No sería de extrañar, por tanto, que, ante una causa judicial que empieza a ser muy peligrosa para el partido y para su líder, se pasase del intento de destrucción personal y profesional a las amenazas explícitas: es el comportamiento habitual de las organizaciones mafiosas y cloaquiles.

Muchos pensarán que el control del Ejecutivo sobre la Fiscalía va a hacer que este asunto quede en nada. Con Dolores Delgado como Fiscal General no del Estado sino del Gobierno, se trata de una preocupación razonable; pero precisamente este caso, en el que se dio una convivencia vergonzosa y quizá delictiva entre los fiscales y los abogados de Podemos, es un buen ejemplo de que, al menos algunas veces, la verdad se abre paso. Iglesias y sus matones tienen motivos muy serios para preocuparse.

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