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EDITORIAL

Iglesias, el tonto útil de los golpistas... y del PSOE

Decididamente, Pablo Iglesias no renuncia a ser el tonto útil de todo movimiento nacionalista antiespañol, por reaccionario, excluyente e incivil que sea.

Decididamente, Pablo Iglesias no renuncia a ser el tonto útil de todo movimiento nacionalista antiespañol, por reaccionario, excluyente e incivil que sea: apenas un día después de reunirse con el presidente de la Generalidad, el supremacista Quim Torra, en Barcelona, el líder de Podemos ha visitado este martes al exlíder de Òmnim Cultural, Jordi Cuixart, en la cárcel madrileña de Soto del Real, donde también ha podido ver a Jordi Sánchez, excabecilla de la ANC que concurrió en las listas de Junts per Catalunya en las últimas elecciones regionales.

Dado que el sedicioso presidente de la Generalidad acaba de proclamar su intención de celebrar "otro 1 de octubre", a fin de"llegar a la independencia y hacer efectiva la república", resulta bochornoso que Iglesias tenga la desfachatez de blanquear esas maniobras golpistas asegurando que en su entrevista con Torra constató que "la vía unilateral no sigue en la agenda catalana".

Más lamentable resulta, con todo, la solidaridad del neocomunista con los igualmente liberticidas Jordi Cuixart y Jordi Sanchez, a los que, sin vergüenza, ha calificado de "presos políticos", cuando lo que hicieron fue liderar concentraciones violentas y operaciones de asedio a las fuerzas del orden en los ominosos días de octubre del año pasado.

"Hemos sido recibidos como autoridades, por lo tanto,no hemos hablado a través del cristal y hemos podido estar en una sala", ha comentado Iglesias con una satisfacción bochornosamente pueril. No tiene demasiadas razones para estar contento. Porque esa visita, como, en general, la cercanía de los podemitas a los nacionalistas, es algo que beneficia al PSOE y perjudica electoralmente a los neocomunistas.

Efectivamente, tal y como señalan todoslos sondeos, el hartazgo de muchos españoles ante las reivindicaciones nacionalistas incluye a mucho votante de izquierda y de extrema izquierda. La percepción de Podemos como compañero de viaje de los nacionalistas es el principal lastre para la formación que lidera Pablo Iglesias, de lo cual se beneficia un PSOE que, a su vez, pierde en beneficio de Ciudadanos a un electorado más moderado pero igualmente harto de los guiños al nacionalismo.

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