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Votan contra España

La pregunta del millón gira en torno de los compromisos que Sánchez ha asumido con los propietarios de los votos que lo sacaron de la inopia.

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Pedro Sánchez | Cordon Press

El Poder Legislativo del Reino de España está viciado por la intervención en los debates y las votaciones de diputados y senadores que se jactan de defender la existencia y los intereses de una sedicente repúblika que, si bien carece de existencia jurídica y de reconocimiento internacional, usurpa instituciones y territorios de dicho reino. En los países normales, los legisladores representan a partidos cuyos programas, a menudo contrapuestos, ofrecen medios para hacer progresar la sociedad y resolver sus problemas sociales, económicos, culturales y de seguridad. En España, no. En España hay un bloque que vota, abierta y deliberadamente, contra España.

Sucias componendas

La presencia de este bloque antiespañol dentro del Congreso de España podría interpretarse como una anomalía insólita condenada a figurar en los manuales de historia como una nota al pie de página, si no fuera porque sus votos pueden ser decisivos en situaciones críticas para el país infectado por esta gangrena. Una gangrena que se agrava cuando existen una o más fuerzas políticas que, aunque ajenas al bloque hostil, están predispuestas a entrar en sucias componendas con él para arañar una parcela de poder. Como acaba de suceder con la moción de censura. El camaleónico Pedro Sánchez llegó a la Moncloa impulsado por la tropa vergonzosamente disciplinada de su partido y por los votos de la entente republikana secesionista, de la escoria chavista.leninista, de los postetarras y de los extorsionadores peneuvistas.

Es ilustrativo que un grupo selecto de la intelectualidad progre se sume al contubernio antiespañol y anticapitalista para ensañarse con Albert Rivera porque su partido es el único que se negó a compincharse con los descuartizadores de España y, además, los denunció sin remilgos. Dos artículos gemelos pretenden denigrarlo y solo consiguen demostrar que Rivera y Ciudadanos actúan como antídotos contra las miserias que polarizan a sus detractores. Las dos piezas tóxicas son"La derrota de Rivera", de José Ignacio Torreblanca, y "Magistral", de Almudena Grandes (El País, 4/6). Torreblanca recibió los bien ganados plácemes del supremacismo riverafóbico en el artículo "Vergüenzas y reproches", del gurú enredador Enric Juliana (LV, 5/6).

Grosero desparpajo

La marabunta hispanófoba desplegó sus planes con grosero desparpajo. Nadie podía engañarse acerca de su objetivo final: el cercenamiento de cuatro provincias del territorio español para montar en ellas un bantustán ataviado de repúblika. La prensa se ha hecho eco de las discusiones entre los talibanes puigdemontistas y los embaucadores -que no pragmáticos- del PDECat y ERC acerca de cuál era la mejor táctica para alcanzar ese objetivo. Antes de la votación, el estratega Francesc-Marc Álvaro aconsejó optar por la labor de zapa subrepticia en el terreno codiciado ("La moción de los soberanistas", LV, 28/5):

La línea de Puigdemont y su entorno -consistente en acumular gestos que pongan en evidencia los tics autoritarios del Estado- consigue algunas victorias mediáticas pero tiene costes importantes: va postergando la creación del nuevo Govern y exige dedicar más energías a la agitación que a establecer una política coherente de resistencia, que ponga las luces largas.

Ungido por la trama

Cuando se aprobó la moción de censura y el ungido por la trama hispanófoba accedió a la presidencia del Gobierno, Álvaro no ocultó su satisfacción, con un toque irónico que, paradójicamente, los definía a él y a sus cofrades como lo que en realidad son: enemigos de España. Después de citar una frase del diputado de la repúblika espuria Carles Campuzano ("No se puede gobernar contra Catalunya"), Álvaro escribió ("No contra Cataluña", LV, 1/6):

Una lección de gran categoría el mismo día que prosperó una moción de censura del PSOE contra el conservador Rajoy gracias al concurso indispensable de los independentistas catalanes, aquellos que los medios de la caverna y Rivera denominan "enemigos de España".

Pues sí, la lección de gran categoría es la que se desprende del amancebamiento del PSOE con quienes desarrollan dentro y fuera de España campañas de odio contra el país donde nacieron y del que sus discursos y sus actos los convierten en enemigos contumaces. Agrega Álvaro, recordándole a Sánchez que es rehén de esos votos hipotecados:

Ahora bien, el discurso que pronunció ayer el candidato del PSOE incluyó varias veces la palabra diálogo, lo cual lo compromete solemnemente, no solo ante los partidos que lo votan, también ante todos los catalanes, tengan las ideas que tengan.

Nuevamente un sectario de la corriente ideológica que borra del mapa a más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña se apropia de la representación de todos ellos, "tengan las ideas que tengan". ¿Y el diálogo? Otro engañabobos de los falsarios. También el racista Quim Torra (Pedro Sánchez dixit) repitió tropecientas veces la palabra diálogocuando habló en el Cercle d’Economía y después prohibió que le formularan preguntas. Manel Pérez , subdirector de La Vanguardia, se quejó ("Sorpresas y augurio", 1/6):

Mal sabor de boca dejó que Torra no aceptase preguntas. Mal augurio cuando se habla de diálogo.

No nos engañemos. El diálogo que ha exhumado y alabado Quim Torra en sus escritos sobre los años 30 del siglo pasado es el de las pistolas: rompehuelgas contra anarquistas. Y el que proponen ahora los supremacistas a los constitucionalistas equivale a aquel en que el criado negrito se limitaba a responder al amo blanco: "Sí, buana".

El pelele humillado

El pelele deberá acostumbrarse a que los titiriteros que lo sustentan con sus votos lo humillen y maltraten como siempre lo han hecho los totalitarios con sus servidores: los nazis con los colaboracionistas y los comunistas con los tontos útiles. Pilar Rahola le recordó crudamente, antes de la votación, que sus flamantes patrones le concedían un favor inmerecido y manifestó el asco que le inspiraba la pestilencia del pacto con un español que parecía incorporarse, complaciente y complacido, a la operación contra la integridad de su patria ("Pinza en la nariz", LV, 29/5):

Me parece que su posición [la de Pedro Sánchez] será más tolerante respecto de la causa catalana. Pero incluso así, hay momentos en que debemos taparnos la nariz para expulsar un mal mayor, a la espera de volver a jugar el resto de la partida. Esa posición del soberanismo demostraría tres cosas: madurez política, inteligencia estratégica y generosidad cívica. Y sí, serían votos con la nariz tapada, pero el PSOE también debería taparla.

La pregunta del millón

Sin embargo, la pregunta del millón gira en torno de los compromisos que Sánchez ha asumido con los propietarios de los votos que lo sacaron de la inopia. Los medios de comunicación han divulgado cuantos conciliábulos mantuvieron los genuflexos del PSOE con los comisarios políticos del PDECat, ERC y Podemos, salpicados con los exabruptos berlineses de JxCat. Pero se desconoce el contenido de los pactos.

En su artículo arriba citado, "No contra Catalunya", Francesc-Marc Álvaro nos da una pista con la picardía del tahúr que sabe cuáles son los naipes marcados. Pregunta, refiriéndose a la cesión de votos a los mendicantes:

¿A cambio de qué contrapartidas? De las que se aplican y no se dicen, porque así se pueden realizar.

Gobierno anoréxico

Más claro, imposible. Levantada la insuficiente barrera del artículo 155, los supremacistas salen en manada, pasando por encima de los ciudadanos libres e iguales, con el confesado propósito prioritario de arrebatar al Gobierno anoréxico de Pedro Sánchez el control de las finanzas y de reponer en sus cargos a los depredadores prófugos y presos, que recaerán en el delito de la sedición compulsiva, con embajadas difamatorias, medios de comunicación proselitistas, escuelas adoctrinadoras, calles amotinadas, sociedad fracturada y empobrecimiento asegurado por la fuga de empresas e inversores.

Las urnas de un referéndum ilegal fueron el fetiche de la minoría secesionista catalana. Hoy, tal como exige el insobornable –y por eso anatematizado– Albert Rivera, las urnas de un proceso electoral intachable deben ser el instrumento legal de todos los patriotas cívicos, catalanes y vascos incluidos, para salvar a España del caos.

PD: No comparto el talante de los tertulianos y formadores de opinión que se creen infalibles. Nada me complacería más que tener que retractarme de algunas de las imputaciones que vierto en este artículo si Pedro Sánchez practicara un nuevo giro en su política errática y se colocara al lado de Albert Rivera en la defensa de la unidad de España, frente a los invasores que ya okupan las cuatro provincias catalanas y reclaman muchas más. El nombramiento de Josep Borrell y Fernando Grande Marlaska enciende una luz tenue al final del túnel, porque su rigor intelectual y lealtad a la Constitución los convierte -hasta donde las debilidades humanas permiten suponerlo- en las figuras más fiables del nuevo Gobierno. ¡Controle, Ciudadanos!

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