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IBEROAMÉRICA

Chile, contra la corriente

La prensa extranjera anticipa que Sebastián Piñera será el próximo presidente de Chile. Agrega positivos comentarios sobre el futuro del país y favorables comparaciones entre aquél y aventureros de izquierda como Chávez, Kirchner, Morales y Correa.

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Piñera romperá el ciclo de reelecciones en Latinoamérica –que podría haber incluido a Frei y que tuvo su primera víctima en el uruguayo Lacalle–, e irá a contramano del ideologismo que pretende liderar la región.

Es una constante en la historia chilena: tras la independencia y la anarquía inicial, Portales puso orden y estableció las bases para unos gobiernos civiles y estables; mientras, en el resto del subcontinente –con las excepciones de Brasil y Paraguay– se sucedían los golpes de estado.

A principios del siglo XX América Latina coincidió en la apuesta por la democracia, pero a partir de la crisis de 1930 vuelven a predominar los militares, que en Chile gobiernan brevemente, hasta el segundo período de Alessandri Palma, sucedido por siete mandatarios elegidos democráticamente.

Las presidencias de Frei Montalva y Allende coincidieron con administraciones de generales en el vecindario. Igualmente, el presidente Pinochet coincidió con otros regímenes castrenses, pero de distinta orientación –nacionalistas, estatistas y belicosos–; luego fue una excepción en una Latinoamérica casi por entero democrática. Con la Concertación también hemos ido por caminos distintos al grueso del hemisferio, que ha optado por el populismo.

En un eventual gobierno de Piñera, la diferenciación quizá vaya en aumento, si otros siguen descuidando el crecimiento y prometiendo más Estado para concentrar el poder, y no un mejor Estado para los ciudadanos. Veremos qué ocurre en las elecciones argentinas, brasileñas y peruanas: hay buenas probabilidades de que en esos países se produzca un giro al centro. Si así fuera, se abriría una oportunidad para el crecimiento, avanzar hacia la modernidad y poner coto al pernicioso influjo de Hugo Chávez y sus socios de ALBA.

Sea como fuere, el próximo presidente de Chile deberá afrontar, desde el primer día, un complejo panorama latinoamericano y un legado de relaciones deterioradas con Perú, ambiguas con Bolivia y débiles con Argentina.


© AIPE

HERNÁN FELIPE ERRÁZURIZ, ex ministro chileno de Relaciones Exteriores.       
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