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ORIENTE MEDIO

Irak levanta cabeza, mal que les pese a los demócratas

Las noticias que llegan de Irak en los últimos meses son tan esperanzadoras que hasta los principales medios de comunicación están empezando a darles cancha. ¿A qué espera, pues, el Partido Demócrata para espabilar?

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En un reportaje titulado "Bagdad vuelve a la vida", Rod Nordland acaba de dar cuenta, desde Newsweek, de la profunda transformación que está experimentando la capital iraquí:
De vuelta en Bagdad tras cuatro meses de ausencia, puedo decir que las cosas parecen haber ido a mejor (...) No ha habido un solo atentado suicida con coche bomba en cinco semanas (...) Parece que Al Qaeda empieza a perder fuelle en todo Irak, pero especialmente en la capital.
La recuperación de la normalidad, reconoce Nordland "a regañadientes" (sic), es innegable.
 
Y ahora, sigamos con su reportaje:
Salgo de nuestros búnkeres en la Zona Roja y constato en todas partes que se están cosechando resultados. Las tiendas y los mercadillos permanecen abiertos hasta la tarde, aprovechando el clima agradable de noviembre. Los parques están abarrotados de cochecitos, y los niños juegan al fútbol en la calle. El tráfico ha vuelto ser lo que era: un atasco fenomenal y permanente. El bazar Shorja de la zona vieja, tan castigado por el terror –cientos de personas perdieron la vida aquí el año pasado, en los más de seis atentados suicidas que se registraron– vuelve a estar atestado de gente. En los aledaños de la calle Al Rashid han reabierto las puertas sus célebres librerías (...) La gente compra alcohol como ha hecho siempre en Bagdad, salvo cuando los extremistas obligaron a innumerables licorerías de barrio a echar el cierre.
Newsweek no es el único de los grandes medios que se están haciendo eco de las buenas noticias procedentes de Irak. Así, el otro día el New York Times titulaba en portada: "Bagdad empieza a respirar como consecuencia de las mejoras experimentadas en materia de seguridad"; la noticia iba acompañada de una foto en la que se veía a una pareja de iraquíes recién casados y una banda de música. Más abajo, otra foto mostraba a unos sonrientes comensales en el otrora y de nuevo renombrado restaurante Al Faris, a orillas del Tigris. En las páginas interiores había una tercera imagen de tema iraquí: era una instantánea de un partido de fútbol disputado en plena calle de Haifa, que llegó a ser conocida como la Calle del Miedo por la cantidad de ataques sectarios de que fue escenario.
 
"Estados Unidos afirma que los ataques en Irak han descendido a los niveles registrados en febrero de 2006", podía leerse en la portada de un número anterior del NYT. Los datos eran los siguientes: las bajas civiles habían caído un 75%, y un 40% las registradas entre las fuerzas locales de seguridad. Además, desde junio la cifra de ataque semanales se había reducido en dos tercios.
 
George W. Bush.Por su parte, Los Angeles Times ha llevado a su portada informaciones que hablaban del "inesperado florecimiento" de la cooperación interconfesional: "Sunníes y chiíes unen sus fuerzas para proteger a sus comunidades de los militantes". Como consecuencia de ello, agregaba el rotativo californiano, "las matanzas han descendido espectacularmente y la gente está cobrando confianza".
 
Evidentemente, las cosas pueden empeorar. Estamos hablando de Oriente Medio. De hecho, ni el Ejército ni la Administración de EEUU tienen pensado exhibir en el corto plazo un cartel que diga: "Misión cumplida". Sea como fuere, lo cierto es que, como decía el Washington Post en un editorial del 18 de noviembre, las mejoras experimentadas desde enero son muy notables. El Post atribuye el mérito a los soldados norteamericanos, a la estrategia del general Petraeus y al presidente Bush, "por haber tomado la decisión de aumentar el número de tropas a pesar de tener en contra a la mayoría del Congreso y de los expertos en política exterior ".
 
Así pues, los grandes medios están por fin haciéndose eco de los extraordinarios avances registrados en Irak. ¿No deberían empezar a hacer lo mismo las principales figuras del Partido Demócrata? Quizá haya llegado la hora de que Hillary Clinton pida perdón por haberle dicho a Petraeus que ante su informe sobre los progresos alcanzados había que hacer un ejercicio de "suspensión de la incredulidad" (vamos, que le llamó embustero). Quizá haya llegado la hora de que el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, admita que puede que se equivocara cuando proclamó a los cuatro vientos: "Esta guerra está perdida, y el incremento de tropas no está consiguiendo nada".
 
Todos y cada uno de los aspirantes a hacerse con la candidatura del Partido Demócrata para las presidenciales de 2008 se han subido al carro de la salida de Irak. En el debate que celebraron hace pocas fechas en Las Vegas, todos y cada uno de ellos rechazaron desengancharse del carro de marras incluso cuando se les preguntó por las llamativos signos de mejora de la situación. Seguían diciendo que el incremento de tropas "no está funcionando" (Bill Richardson), que "la ocupación está dando alas a la insurgencia" (Dennis Kucinich), que la estrategia vigente "está condenada" y que tenemos que sacar de allí a nuestra tropas (Barack Obama)...
 
Resulta comprensible oponerse a una guerra que parece perdida, pero ¿es que acaso están los demócratas tan empeñados en hizar la bandera blanca como para retirarse cuando hay posibilidades de vencer? Ahora que la situación en Irak es tan esperanzadora, no es momento de aferrarse cerrilmente a la desesperanza.
 
 
JEFF JACOBY, columnista del Boston Globe.

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