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ESTADOS UNIDOS

Los profesores universitarios deben enseñar, no predicar

A estas alturas todos sabemos que el presidente de Harvard, Lawrence Summers, ex miembro del Gabinete del presidente Clinton y distinguido erudito académico por méritos propios, expresó hace poco una opinión políticamente incorrecta en un seminario del claustro. Una profesora feminista salió de la sala tronando, y de inmediato las activistas clamaban por la dimisión de Summers. Poco después, éste se embarcó en una gira de disculpa para incluso sacudirse de encima aquello que la había desencadenado.

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Si el presidente de Harvard no puede plantear preguntas intelectuales en un acto universitario sin poner su trabajo en peligro, ¿qué nos dice esto acerca del estado de la educación superior en América? Nos dice que las universidades están en problemas. Son menos libres de lo que lo fueron durante la era McCarthy (cuando yo estaba en escuela), y debe hacerse algo para rectificar esta situación.
 
Hace dos años esbocé una Academic Bill of Rights que defendiera "la diversidad intelectual" en los campus y sacara a los políticos de las aulas. La idea ha ganado impulso constantemente, conforme el público y los legisladores van conociendo lo que ocurre en universidades de todo el país.
 
Interés en todo Estados Unidos
 
El mes pasado me reuní con unos legisladores de Minnesota que han acordado patrocinar una Academic Bill of Rights basada en mi modelo. Se han presentado iniciativas similares en las legislaturas de Ohio, Pensilvania, Florida, Tennessee, Missouri, Georgia y, esta primavera, ante otra docena de Estados.
 
Ward Churchill.¿Por qué necesitamos la legislación? Hay demasiada gente como Ward Churchill –el profesor de la Universidad de Colorado que comparó a las víctimas del 11 de Septiembre con el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann– en facultades de toda la nación. Confunden sus aulas con una reunión política.
 
Esta cuestión no versa sobre su libertad de expresión como ciudadanos, sino de lo que es apropiado en lo relacionado con la educación.
 
Cuando vamos al médico no esperamos recibir discursos políticos. Esto es así porque los médicos son profesionales que han jurado tratar a todo el mundo, con independencia de sus ideas políticas. Introducir asuntos divisivos materias divisivas en una consulta médica dañaría la crucial confianza entre el doctor y el paciente. ¿Por qué es diferente la profesión docente? No lo es.
 
Los ejemplos pueblan el paisaje de la educación superior norteamericana:
 
– No es educación el que un examen de mitad de curso contenga un ensayo obligatorio sobre el tema "Defienda que la acción militar de Estados Unidos en Irak fue criminal". Pero exactamente eso contenía un examen final de Criminología de la Universidad del Norte de Colorado.
 
– No es educación que un profesor de Derecho de la Propiedad diga a su clase que la "R" de republicano equivale a "racista" y dedique una hora entera a explicar por qué los americanos merecían morir el 11 de Septiembre. Pero eso fue lo que sucedió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Colorado.
 
– No es educación que los profesores intenten hacer que sus estudiantes voten contra el presidente Bush o se manifiesten contra la Guerra de Irak, pero esto es lo que ha ocurrido en aulas de todo el país.
 
Logo de la AAUP de la Universidad de Cincinnati.La Academic Bill of Rights dice que una universidad "proporcionará a sus estudiantes un ambiente de aprendizaje en el tengan acceso a un amplio abanico de opiniones académicas serias relacionadas con las materias que estudian". No es, pues, tan revolucionaria.
 
El principal detractor de mi iniciativa es la Asociación Norteamericana de Profesores Universitarios, la mayor y más antigua organización del sector. La AAUP afirma que aquélla restringiría los derechos de libertad de expresión de los profesores. No lo haría. Los docentes pueden expresar sus opiniones políticas, pero fuera del aula. Dentro de ella tienen que distinguir entre sus responsabilidades oficiales como profesores y sus derechos privados como ciudadanos.
 
Érase una vez…
 
Irónicamente, la AAUP reconoció en una ocasión esa distinción. En 1940, otro año en que la nación estaba dividida a causa de una guerra, la AAUP advirtió: "Los profesores (…) deben tener cuidado de no introducir en sus enseñanzas temas polémicos que no tengan relación alguna con su materia".
 
La Academic Bill of Rights utiliza un lenguaje idéntico.
 
Demasiados profesores adoctrinan a estudiantes, al tiempo que los administradores universitarios son intimidados para que cumplan las directrices que trazan aquellos. Es por esto que las legislaturas son el último recurso para proporcionar un remedio y devolver las universidades a su curso previsto: educar a nuestros hijos, no lavarles el cerebro.
 
 
Este artículo fue publicado originalmente en el USA Today el 24 de marzo de 2005.
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