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Exteriores 12 de Septiembre de 2011

ESTADOS UNIDOS

11-S: la estupidez de la "reacción exagerada"

Charles Krauthammer
La sabiduría convencional de nuevo cuño sobre el 11-S dice que fuimos responsables de una década terrorífica. Que nuestra reacción fue exagerada –Al Qaeda resultó ser un tigre de papel, nunca tuvo lugar un segundo ataque– y acabamos arruinando el país, con la moral por los suelos y en plena decadencia.
QUÉ QUIEREN LOS 'INDIGNADOS'

Israel y la 'solución' cubana

Leandro Fleischer
La protesta de las carpas, que empezó como un reclamo al Gobierno israelí debido al alto costo de la vida –con especial énfasis en el precio de la vivienda–, está tomando otro rumbo. Sus jóvenes líderes decidieron "cambiar el modo de lucha" y abandonar las carpas. Oh casualidad, justo cuando se acaban las vacaciones de los estudiantes es que deciden dar este paso. Aparentemente, estos indignados tenían demasiado tiempo libre.
HISPANOAMÉRICA

Chile: el malestar del éxito

Mauricio Rojas
Más de un amigo español me ha preguntado por las huelgas y protestas que recientemente han sacudido Chile. No logran entender cómo en un país que hace ya varias décadas es la estrella de América Latina en términos de desarrollo económico, social y democrático pueda existir tanto descontento y se pueda incluso llegar a cuestionar el modelo de desarrollo que justamente explica sus logros.
CUBA

Silvio Rodríguez, la doble moral y la libertad afectiva

Carlos Alberto Montaner
Silvio Rodríguez acaba de desempolvar en su blog una vieja carta pública que él y Pablo Milanés me enviaron hace más de un cuarto de siglo. Yo los había invitado, también públicamente, a que se quedaran exiliados y denunciaran la dictadura, dadas las dudas y las críticas que ambos tenían del régimen.
MÉXICO

Pueblo narcotizado

Raúl Benoit
Como si les hubieran aplicado una anestesia general, gran parte de los mexicanos se está volviendo insensible a la violencia. Algo parecido ocurrió en Colombia a comienzos de los 90; los Extraditables mataban policías, jueces y periodistas, perpetraban atentados indiscriminados, pero la gente ignoraba tan trágicos hechos. Era como vivir en dos países distintos: uno sumido en el miedo y el otro, indiferente, pregonaba que nada sucedía.