Menú

Exteriores 8 de Enero de 2007

IRAK

Una ejecución precipitada, infame y chapucera

Charles Krauthammer
No hay una sola persona en la Tierra, y somos 6.000 millones, que haya matado más que Sadam Husein. Sadam no sólo mató, también torturó y mutiló, muchas veces por placer y con sus propias manos. Se ganó a pulso ser considerado el más abominable monstruo del planeta. Nadie ha hecho más por merecer la pena de muerte que él. Así pues, que el Gobierno iraquí haya convertido su proceso en una chapuza y al monstruo en víctima no es sólo una tragedia, sino un crimen: contra ese nuevo Irak por el que están muriendo los americanos y contra la propia Justicia.
LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

Dónde están los médicos de Castro

Horacio Vázquez-Rial
El doctor Castro (doctor en Derecho, no en Medicina) está enfermo. Generosamente, por ser Cuba el país que es, la Perla de la Corona, le hemos enviado un buen médico para que compruebe su estado de salud. Ese médico no fue a curarlo: fue a que le mostraran lo que queda del dictador para que lo cuente por ahí.
EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

El día de la marmota

José María Marco
Nancy Pelosi.
Nancy Pelosi ha hecho historia. Por fin. Y por dos veces, además. Primero, por ser la primera mujer que llega a la presidencia de la Cámara de Representantes. Segundo, por presidir el primer Congreso demócrata en doce años. (Aunque hay que añadir que no siempre la mayoría republicana fue muy sólida: en 2001 los republicanos perdieron el Senado porque uno de sus miembros se declaró independiente y votó desde entonces con los demócratas).
ESTADOS UNIDOS

El legado económico de Bush

Richard W. Rahn
Es difícil llegar si no se sabe adónde se va. A pesar de sus errores, y de que los demócratas han conseguido hacerse con el control del Congreso, el presidente Bush todavía tiene la oportunidad de dejar un legado económico positivo. Pero para lograrlo debe definir sus objetivos y determinar con pragmatismo lo que es alcanzable.
IMPRESIONES DE UN VIAJE A CUBA

La Historia no absolverá a Castro

Pablo Casado Blanco
Corría el mes de octubre del año 1953 cuando Fidel Castro concluyó su defensa en el mitificado juicio del Moncada, encomendándose a la absolución de la Historia. Al leer su interminable alocución se da uno de bruces con su demagogia y su mesianismo; y, sobre todo, con su cinismo. Y es que las injusticias y atrocidades que denunciaba entonces –las del Gobierno de Batista– se han agravado durante su medio siglo de tiranía comunista.