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VENEZUELA

Socialismo devaluador

Argentina, Cuba y Venezuela gozaron de monedas fuertes y respetadas que conservaban su poder adquisitivo en los tiempos en que los bancos centrales eran instituciones serias e independientes, lo que impedía que los gobernantes robaran a la gente a base de imprimir billetes o denominar "fuerte" a la moneda nacional.

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Hoy, los pesos cubanos y argentinos no pesan nada, y el llamado bolívar fuerte es un insulto a la memoria del Libertador. Desde la impactante devaluación del bolívar perpetrada en enero, la moneda venezolana sigue en caída libre; caída acentuada el mes pasado por el robo (llamado expropiación) de las instalaciones de la empresa de alimentos Polar en Barquisimeto.

Polar se convirtió, durante la segunda mitad del siglo XX, en una de las más eficientes y exitosas empresas industriales venezolanas. Comenzó su andadura durante la Segunda Guerra Mundial, compitiendo con compañías establecidas y mucho más grandes, pero logró crecer y aumentar sus ventas gracias a una buena gerencia y a sus excelentes productos. Eso, claramente, molesta y provoca envidia a gobernantes comunistas, que entonces se empeñan en entorpecer sus operaciones y perjudicar a sus accionistas... pero mucho más a los trabajadores de la empresa y a los millones de venezolanos que consumen sus productos de calidad a precios competitivos.

El gobierno venezolano ofrece tres monedas con valores diferentes, de manera de enriquecer a sus acólitos y perjudicar en diferentes grados a todos los demás. En internet y Youtube podemos ver la gran vida que se dan los chavistas, mientras un creciente número de venezolanos sufre el desempleo, se dispara la economía informal y desaparecen los emprendedores y el acceso a fuentes de capital para el lanzamiento de nuevas empresas privadas. La Caracas que en una época no tan lejana llamábamos "la sucursal del cielo" está siendo tristemente convertida en una sucursal de La Habana castrista.

Hugo Chávez.El bolívar de más alto valor supuestamente se utiliza para importaciones esenciales. Si usted es chavista, lo que quiera importar es "esencial" y el dólar le cuesta 2,6 bolívares. Las importaciones consideradas "no esenciales", que pueden ser artefactos del hogar, automóviles y licor, se hacen en dólares que cuestan 4,3 bolívares. Estos dólares están al alcance de aquellos que son bien vistos por los chavistas, y usted los conseguirá en unas pocas semanas si tiene buenos contactos en Cadivi (Comisión de Administración de Divisas del Ministerio del Poder Popular de Administración y Finanzas), pero tardará varios meses, o quizás nunca los reciba, si sus contactos no son tan buenos o si no está dispuesto a pagar la comisión acostumbrada por debajo de la mesa. Después de Cadivi, tendrá que esperar a que el Banco Central le dé los dólares.

Por esa serie de trampas y largos trámites, más del 60% ciento de las importaciones se adquieren a la tasa flotante del dólar, que sigue en acelerado aumento por la inflación, que en Venezuela es actualmente de más de 26%, lo cual simplemente refleja la caída de las reservas del Banco Central.

Esta es la nueva Venezuela, donde hay que importar gasolina por la caída en el refino del petróleo y se multiplican los apagones y la falta de agua porque todo eso está ahora controlado y dirigido por el socialismo del siglo XXI.


© AIPE

CARLOS BALL, director de la agencia AIPE y académico asociado del Cato Institute.

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