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COMISIÓN BAKER

Un informe rebasado por la realidad

El Iraq Study Group (IGS), al igual que la política por la que se creó, para criticarla, ha sido sobrepasado por el derrumbe, inesperadamente rápido, de la posición norteamericana en Irak desde que se constituyera el IGS, en marzo. El deterioro era manifiesto en la descabellada cumbre de la semana pasada entre el Presidente Bush y el Primer Ministro iraquí Nouri al-Maliki, que dejó brutalmente claro lo difícil que será aplicar incluso las recomendaciones más atemperadas del ISG a una realidad en deterioro.

El Iraq Study Group (IGS), al igual que la política por la que se creó, para criticarla, ha sido sobrepasado por el derrumbe, inesperadamente rápido, de la posición norteamericana en Irak desde que se constituyera el IGS, en marzo. El deterioro era manifiesto en la descabellada cumbre de la semana pasada entre el Presidente Bush y el Primer Ministro iraquí Nouri al-Maliki, que dejó brutalmente claro lo difícil que será aplicar incluso las recomendaciones más atemperadas del ISG a una realidad en deterioro.
Normalmente, y generalmente deben hacerlo así, las cumbres recuerdan las convenciones políticas americanas: no han de ser actos deliberativos, sino que tienen que ratificar las decisiones tomadas anteriormente. Se deben leer las recomendaciones del ISG a la luz de los siguientes eventos, acaecidos desde la semana en que las recomendaciones fueron redactadas:

Bush, que llamó al primer ministro de Irak "el tipo adecuado" para el país, se reunía con él en Jordania, presumiblemente porque Irak es un lugar demasiado peligroso para discutir cómo, en palabras de Bush, "completar" el trabajo. El trabajo consiste en estabilizar Irak, lo que no puede hacerse sin destruir el Ejército del Mahdi, lo que a su vez no puede hacerse sin retirar a Maliki. Éste es amigo acérrimo de Moqtada al-Sadr, el clérigo que más o menos controla el Ejército del Mahdi, probablemente es mayor y más capaz que el ejército de Irak.

También en la semana previa al informe del ISG, el aireado memorando Rumsfeld animaba a la política a "ser minimalista". Generalmente ese es un buen consejo para el gobierno, pero gran parte del resto del memorando, con sus "21 nuevos cursos de acción ilustrativos" (una cifra alta, y prueba de que ninguno es especialmente prometedor) rememoraba aquella confianza típica de la Gran Sociedad de los años 60 en que el Gobierno puede modificar el comportamiento: programas de trabajo para jóvenes iraquíes en paro, redistribución de los fondos de reconstrucción para "dejar de recompensar el mal comportamiento" y "empezar a recompensar el buen comportamiento", así como el soborno ("proporcionar dinero a líderes políticos y religiosos importantes").

Resulta más que descorazonador que después de 45 meses de guerra un funcionario norteamericano pueda pensar que este conflicto semi-genocida por la supervivencia de grupos divididos por los designios de Alá, pueda ahora zanjarse con medidas de preclara economía. Pero en lo que no ha recomendado el ISG (léase muchas más tropas y mucho más dinero) se reconoce que el deterioro está más allá del remedio.

Cuando el ISG realizó una visita de 4 días a Irak, en agosto, sus miembros fueron llevados a la Zona Verde en una ciudad tan peligrosa que solamente la abandonó un miembro del ISG (el ex Senador Chuck Robb, Marine veterano del combate en Vietnam) para visitar a los Marines en la turbulenta provincia de Anbar. Pero, entonces, mucho antes de que el ISG fuera a estudiarlo, Irak parecía impertérrito ante los planes de América para limar sus disfunciones.

La conclusión central del ISG, que es necesario mencionar con su licencia, incluso si la conclusión es tan obvia, es que el problema de Irak son los iraquíes, una pseudo-nación de pueblos que son difíciles de ayudar. El informe del ISG ayudará a lograr lo que recomienda: incrementar la presión sobre el "gobierno" de Irak con la esperanza de convertirlo en un gobierno hacia junio, cuando Maliki dice que Irak será capaz de bregar con sus propias necesidades en materia de seguridad.

¿Cuán probable es eso? Remóntese 2 años atrás. En junio del 2004, en el momento en que la Autoridad Provisional de la Coalición iba a transferir la soberanía a lo que pensaba sería un gobierno iraquí, los americanos trabajaban a marchas forzadas por terminar su trabajo de ocupación: "Un abogado que había hecho de pasante en tiempos para el Juez Presidente del Tribunal Supremo William Rehnquist estaba estudiando cuidadosamente el borrador de un edicto que exigía que los partidos políticos iraquíes se comprometieran con una transparencia financiera de estilo americano". Tales imágenes surrealistas abundan en "La vida imperial en Ciudad Esmeralda: dentro de la Zona Verde de Irak", de Rajiv Chandrasekaran, del Washington Post. El libro, que debería leerse junto con el informe del ISG, sería hilarante de no ser aterrador que en este contexto se haya desperdiciado tanto valor y sufrimiento:

Halliburton (escribe Chandrasekaran) contrataba a paquistaníes e hindúes para las labores de cocina, pero no iraquíes. "Nadie explicó nunca el motivo, pero todo el mundo lo sabía. Podían envenenar la comida". Del personal de la Autoridad Provisional de la Coalición (APC), "Más de la mitad, según algunas estimaciones, había sacado su primer pasaporte con el fin de viajar a Irak".

Dos miembros del personal de la APC dijeron que antes de ser contratados, se les preguntaó si apoyaban Roe v. Wade[1]. El código de circulación que la APC escribió para Irak estipulaba que "el conductor debe sujetar el volante con ambas manos" y "debe tomarse un descanso durante 5 minutos por cada hora de conducción".

Pero el conductor de Chandrasekaran, que al igual que los demás iraquíes había obedecido las leyes bajo el estado policial de Saddam, empezó a saltarse a la torera todas las normas de circulación. "Cuando le pregunté qué estaba haciendo, se volvió hacia mí, sonrió, y dijo, 'Sr. Rajiv, la democracia es maravillosa. Ahora podemos hacer lo que queramos'".

No exactamente.

© 2006, Washington Post Writers Group



[1] El veredicto del Tribunal Supremo que sentó precedente sobre el aborto, al establecer que el gobierno no puede entrometerse en la decisión de abortar de una mujer.

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