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CRÓNICA NEGRA

El ataque de los latin lovers

Algunas televisiones que copian formatos de otras y repiten las mismas cosas hasta la saciedad han decidido que los mismos que hablan del cuore hablen también  graves sucesos o cuestiones de actualidad. A veces son personajes entrañables que saben todo de la Pantoja y nada de la crónica negra. Uno de esos analistas de cualquier cosa confundió hace unos días a los Latin Kings con los latin lovers.

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La degradación del periodismo echó a andar cuando servidores políticos copiaron una parte de la prensa inglesa y la trasplantaron a España en frío, prácticamente sin traducir. Así las cosas, no tardaron en desaparecer las secciones de sucesos y los periodistas especializados en hechos de sangre, misterios varios y noticias policiales.
 
Hoy, en la tele, por mor del agotamiento de los espacios del corazón, se echa mano de la sangre y se trata de convertir las tragedias en espectáculos impúdicos y obscenos. Para los comentarios se tira, como decíamos, de gente que hasta ayer había sido famosa en el campo de las rupturas vendidas y los abortos imaginarios. Algunos reporteros, émulos del paparazzo de Fellini, han pasado la prueba de la dolce vita, pero otros, los pobres, ignorantes de los procedimientos policiales y judiciales, improvisan de forma penosa y se equivocan de todas las maneras y en todos los idiomas.
 
Los enemigos de los Latin Kings pintan invertida la corona que simboliza a éstos, como aparece en la imagen.Los Latin Kings son una agrupación de reyes y reinas latinos que surgió en las cárceles como reacción a un acoso racista. Con el tiempo se convirtieron en otra cosa y fueron capaces de exportar violencia y vileza. En Cataluña, en cambio, quieren reciclar los restos, hechos unos zorros, dejados por la mejor operación policial contra bandas jamás soñada en una asociación cultural.
 
Esa cosa son los Kings, y otra muy distinta Rodolfo Valentino, que era un latin lover, un amante latino, el símbolo sexual de toda una época (aunque también una figura hinchada hasta la exageración: El Caso, ese periódico semanal de sucesos de impagable recuerdo, denunció que en su funeral había extras –pagados, por supuesto– que se hacían pasar por ciudadanos absolutamente compungidos). En este mundo traidor y lleno de manipulaciones, donde la impudicia sentimental se exhibe como mercancía, confundir a los Latin Kings con los latin lovers es algo más que una simple trampa mental: es una muestra de que la información que se difunde carece de garantía.
 
Hemos llegado a un punto en que una agresión racista perpetrada en un vagón de tren entra de lleno en la actualidad rosa. Los mismos comentaristas que hablan con soltura de la Casa de Alba o de las mujeres del torero Jesulín se atreven con el examen de las bandas del submundo. Resulta que el agresor racista de la joven ecuatoriana parece que ha sido amenazado por los Latin Kings, y para resaltar la importancia de lo que estaba diciendo, el comentarista, por otro lado famoso y muy seguido, se trabuca y suelta eso de los "amantes latinos". Y ya estaba montado el esperpento.
 
Los pueblos tienen la prensa que reclaman; o mejor, y por decirlo en román paladino: tienen la que se merecen. La ex mujer de un torero nos cuenta en directo lo que siente cuando ve a su antiguo amor con otra. Los periodistas pueden incluso dejar de ser notarios de la actualidad para ejecer de padrinos en una boda de ringorrango y luego contarnos de primera mano qué ha pasado y qué ha dejado de pasar.
 
Esos usos de la prensa rosa, ¿son acaso trasladables al mundo negro? ¿Pueden hacer crónica negra los amigos de las folclóricas? Hombre, depende de lo que exija el medio. De momento, a la tele sólo se le exige audiencia, de ahí que quien antes hacía fotos a los famosos salga ahora a dar lecciones de sociología, o que un ex de quien sea se convierta de la noche a la mañana en moralista de primera sin que lo note su cuenta corriente. Lo importante es que usted siga pegado a la pantalla. Pero ¿será lo mismo hablar de bandas latinas, violencia callejera, asesinos o descuartizadores? No veo por qué no. Todo famoso puede tener un cadáver en su armario.
 
Quiza lo de los latin lovers fue sólo un lapsus linguae y el hablante estaba pensando en esos tipos feroces de camisetas hasta los pies, gorras de béisbol vueltas y cadenones de chulo marciano. La mezcla de estilos favorece el espectáculo, aunque el sufrido televidente ya no sepa de qué va la cosa. Ahora bien, para confusión apocalíptica, la de los telediarios. La atomización de las audiencias produce monstruos. Hoy, Goya habría tenido que pintar negro sobre rosa para atender a la demanda. Total, que los amantes latinos son Latin Kings disfrazados que pueden protagonizar un musical, contar las claves de un asesinato o planear un robo aprovechando que han cambiado la estética de las camisetas sin mangas, los pantalones colgantes y las cadenas niqueladas.
 
Un analista de televisión no es necesariamente un periodista. Puede ser el hijo de un famoso, un famosote divorciado o el ayuda de cámara de una cantaora, como el Golosina, que dicho sea de paso lo hace mejor que muchos de los que presumen falsamente de carné y asociación de la prensa. ¿Será adecuado en estos tiempos revueltos decir "Zapatero a tus zapatos"? Que lo cuente un latin lover.
 
 
FRANCISCO PÉREZ ABELLÁN, presentador del programa de LIBERTAD DIGITAL TV CASO ABIERTO.
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