Menú

Fin de semana

CHUECADILLY CIRCUS

Perros reaccionarios

Luis Margol
Alberto Fernández.
No se me asusten. Esta vez no insultaré a nadie. Ni siquiera a los líderes peperos aficionados a recordar a los congresistas de su partido lo que más les conviene. El penúltimo en hacerlo ha sido el concejal barcelonés Alberto Fernández Díaz, candidato a la presidencia del PPC con un proyecto azul marengo, "social, de orden y en valores" y en coalición con CiU. Tras conocer la noticia, un afamado notario madrileño de nombre Blas ha manifestado lo siguiente: "Resulta que ahora lo nuestro se llama centro reformista".
CÓMO ESTÁ EL PATIO

Mariano Rajoy: la socialdemocracia soy yo

Pablo Molina
Mariano Rajoy.
Por razones obvias, el todavía presidente del PP juega con cierta ventaja de cara al próximo congreso del partido. El político profesional es un ser más bien gregario que reflexiona mucho antes de contravenir los deseos del jefe, no sea que caiga en desgracia y se quede sin prebenda alguna. Es lo que decía Alfonso Guerra: el que se mueve, no sale en la foto.
PANORÁMICAS

La resurrección de Frank Capra

Santiago Navajas
Generalmente, la risa y los buenos sentimientos van de la mano. Quizá por eso la comedia suele ser depreciada por la élite del mundo del cine, que la considera un mero postre en el banquete de tragedias shakespeareanas y ensayos godardianos. A menos, claro, que detrás del texto se adivine algún tipo de crítica social o rebeldía contestataria.
CRÓNICA NEGRO

¡De la mano!

Francisco Pérez Abellán
El juez Palop tiene el juzgado a reventar de sentencias por ejecutar, pero lo peor es que observa perplejo, según confesión propia, cómo las parejas afectadas por una orden de alejamiento se presentan de la mano en su despacho para pedirle que la deje sin efecto. ¡De la mano, sí!
TENSANDO EL ARCO

El inefable Don Pere

Juan Manuel Martínez Valdueza
Pere Navarro.
Inició Don Pere su andadura allá por el año 1952 en la ciudad de Barcelona, sin que tengamos noticia de ninguna señal que tal evento anticipara, si no hacemos cuenta de la incontinencia que me afectó durante ese año –yo ya tenía tres– y que (...) me llevaba a empapar los pantalones cortos cada vez que un automóvil pasaba cerca de casa, llegando incluso a tener que volver a usar los ropajes de algodón que, por entonces, hacían las veces de pañales.