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CÓMO ESTÁ EL PATIO

¡Qué noche la del domingo!

La noche de este domingo va a estar francamente, perdón realmente, entretenida. Será una velada de suspense con programa doble, como los cines de barrio de cuando era crío: elecciones andaluzas y, gracias a Francisco Álvarez Cascos, asturianas. El plato fuerte sin, duda, son las primeras.

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Por primera vez en la historia democrática, el Partido Socialista Obrero y Español (sic) puede ser apeado del poder en Andalucía, verdadero acontecimiento planetario de mucha mayor enjundia que el que iban a protagonizar Obama y ZP, y que el Oráculo Pajín aventuró para su desgracia antes de que el mulato echara un vistazo a su agenda.

Las implicaciones de una victoria del PP en tierras andaluzas van más allá de las propias de la alternancia en el poder; ese triunfo podría ser la piedra de toque de toda una revolución política que permitiría al partido de Rajoy contar con un seguro de vida en sucesivos procesos electorales.

Como es bien sabido, Andalucía es, junto a Cataluña, la clave que ha permitido al PSOE gobernar en el resto de España a pesar de contar con escasos apoyos en el resto de circunscripciones. Los sesenta diputados andaluces en Madrid son un argumento de peso para cuidar especialmente al votante de aquella región, que es lo que siempre han hecho los socialistas, con el resultado por todos conocido.

Hay otro hecho constatable, que alimenta la tesis de que una victoria del PP en Andalucía puede dejar expedito a los populares el camino en otras contiendas electorales. Como ha quedado suficientemente demostrado, cuando el Partido Popular desbanca a los socialistas tras una prolongada permanencia de estos en el poder, en lo sucesivo sus victorias son cada vez más abultadas (Madrid, Murcia, Valencia, Castilla y León, La Rioja); salvo en aquellas zonas donde los peperos optan por ser los palanganeros del nacionalismo (Galicia, Baleares): ahí sí se llevan algún disgusto que otro, a cuenta de coaliciones que tienen por objetivo desalojarles del poder.

Como –más allá de las gilipolleces inventadas por o a cuenta del pobre orate de Blas Infante– en Andalucía no parece que el sentimiento nacional-separatista esté muy asentado, a poco que Arenas, si gana este domingo, haga las cosas de forma medianamente razonable, la permanencia del PP andaluz en el poder puede ser harto prolongada, sobre todo si se tiene en cuenta que, cuando no gobierna, el PSOE revela sus miserias orgánicas con un esplendor todavía no superado por ninguna otra organización política, por folclórica que sea.

Pero queda por superar el trance de la noche de este domingo, con las israelitas que, como siempre, nos sumirán en el desconcierto y el propio recuento, que a medida que vaya avanzando nos dará una idea más o menos clara de quién gestionará a partir de ahora el fondo de reptiles del presupuesto de la Junta. En caso de que haya quedado algún eurillo en esa partida, claro, cosa que está por ver.

Si gana el partido de Javier Arenas, el momento estelar de la noche será la comparecencia de los responsables socialistas alabando el "espíritu democrático de la sociedad expresado libremente en las urnas", agradeciendo a los suyos el apoyo recibido, felicitando al rival por su victoria y, por encima de todas las cosas, vigilando con el rabillo del ojo que la empresa de tratamiento de residuos contratada al efecto siga destruyendo documentos a buen ritmo.

Va a ser una noche entretenida para toda España, aunque angustiosa para los andaluces que ven en las elecciones de este domingo la última posibilidad de desbancar a un partido que ha convertido la región más poblada de España en un estercolero, tal y como ocurre siempre que el socialismo permanece más de dos legislaturas seguidas en cualquier gobierno.

Menú recomendado para la cena de este domingo: taquitos de ibérico onubense, ensalada aliñada con aceite de la Sierra Mágina, fino manzanilla a granel... y a esperar a ver a Zarrías aparecer en la pantalla haciendo de escudero de Griñán si se consuma la catástrofe socialista. Buen provecho.

 

twitter.com/PabloMolinaLD

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