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ETA en las aulas

La Universidad de Navarra es uno de los obstáculos para la absorción de Navarra por parte del País Vasco, razón por la cual es objeto constante de inquina para el nacionalismo moderado y de odio criminal por parte de ETA.

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Todo parece indicar que, en lo referente a la organización, ETA ha economizado sus recursos en los últimos tiempos, concentrándolos en pocos comandos, dirigidos a acciones selectivas que primen la seguridad de sus miembros. Y en cuanto a su ámbito de actuación, ETA siempre ha buscado mantener grupos operativos en tres sitios: en el País Vasco, donde se supone que tiene la fuerza social y donde los terroristas consideran que tienen que estar presentes; en Navarra, tierra aún irredente para el nacionalismo y cuya desestabilización es la asignatura pendiente etarra; y en Madrid, por la obsesión de llevar la guerra al corazón de España, lo que tan buenos y macabros resultados les dio en los años ochenta.

Dentro de esta estrategia de evitar riesgos se incluye la actuación en lugares de fácil huida. El lugar de la explosión, el único aparcamiento de la Universidad de Navarra sin control directo de acceso, facilita la colocación de la bomba y la huída. El trasiego de trabajadores, alumnos y visitantes es continuo, la posibilidad de pasar desapercibido, también. La hora de la explosión, cercana a las 11.00 de la mañana –hora del cambio de clase– unido al hecho de que no había tiempo material para evacuar la zona tras el aviso recibido por la DYA en Vitoria, indica que la posibilidad de una masacre era real.

La Universidad de Navarra representa aquello que los terroristas más odian, por dos motivos. En primer lugar, por ser el vivero liberal-conservador del que se nutre la sociedad navarra en muchos de sus ámbitos: desde el periodístico al médico pasando por el político y empresarial. Desde que Escrivá de Balaguer decidió establecer su campus en Pamplona, la izquierda buscó, primero evitarlo, después entorpecerlo y por último boicotearlo. Y esto, en términos etarras, se hace con goma-dos y amonal.

En segundo lugar, la Universidad de Navarra es uno de los obstáculos para la absorción de Navarra por parte del País Vasco, razón por la cual es objeto constante de inquina para el nacionalismo moderado y de odio criminal por parte de ETA. El renombre internacional de la Universidad, el hecho de que represente en sí misma la unidad de España –por ser lugar de encuentro de alumnos de toda su geografía– y el hecho de que sea proveedor de parte de la élite intelectual española, son motivos más que suficientes para que la banda la tenga situada en el punto de mira. Sin la Universidad de Navarra, el proyecto anexionista vasco sería más fácil. Por eso han sido varios los ataques de ETA contra la Universidad de Navarra, el último en el año 2002 con otro coche bomba situado a escasos cien metros del de este atentado. A lo que hay que añadir presiones y manifestaciones de todo tipo

La bomba es además la respuesta de ETA a la detención del comando Nafarroa, que desde mediados de los noventa trata de reconstruir con más pena que gloria, y que desde el año 2000 cae una y otra vez. Con los acontecimientos sucedidos en los últimos años –negociación de ZP con la banda para anexionar Navarra, pacto frustrado PSN-NaBai, y apaño entre Sanz y José Blanco con ruptura del centro derecha navarro incluido– y con un futuro institucional difícil en la Comunidad Foral, ETA busca situarse como actor político a tener en cuenta en un futuro que se prevé convulso. Veremos si lo consigue.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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