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Los pobres abandonan a Fernando Lugo

Lugo se presentaba al Senado y, aunque ha conseguido escaño, su lista no ha llegado al 10% de los votos.

GEES
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En 2008 llegó a la presidencia de Paraguay un exobispo católico vinculado a la Teología de la Liberación y la opción preferencial por los pobres, Fernando Lugo. Estaba apoyado por el Partido Liberal y rompió la hegemonía del Partido Colorado, al que pertenecían todos los presidentes del país desde 1946, incluido el dictador Alfredo Stroessner, que detentó el poder durante veinticinco años (de 1954 a 1989).

Enseguida Lugo se vinculó al eje Caracas-La Habana y, beneficiado por la demanda asiática de soja, dispuso de dinero para derrochar en todo tipo de gastos, incluidos sus viajes internacionales. Sólo en 2011 realizó un viaje al extranjero cada diecisiete días. Pasada la primera parte de su mandato de cinco años, Lugo, que tuvo que reconocer a dos hijos ilegítimos, insinuó que era partidario de suprimir la prohibición constitucional de la reelección si el pueblo lo quería, y su partido, el Frente Guasú, se lanzó a recoger ese deseo popular. El enfrentamiento con sus aliados más unas muertes durante el desalojo de una finca ocupada fueron las causas de que en junio de 2012 el Partido Colorado, unido a los liberales, destituyeran a Lugo en el Congreso, en un proceso previsto en la Constitución. Le sustituyó su vicepresidente, el liberal Federico Franco.

El chavismo montó en cólera y consiguió la suspensión de Paraguay en Mercosur y Unasur con la excusa de que se había producido un golpe de estado. Como en el caso de Honduras, donde en 2009 todas las instituciones (Parlamento, Corte Suprema, Tribunal Electoral...) aprobaron la destitución del presidente chavista Manuel Zelaya, los temores de la izquierda y de sus compañeros de viaje de centro-derecha sobre una dictadura blanda no se han cumplido. Al igual que en Honduras, en Paraguay se han celebrado elecciones presidenciales y parlamentarias en las fechas previstas, a las que no se ha presentado el presidente interino.

Estas elecciones han permitido medir el apoyo de los manoseados pobres a su supuesto paladín: el candidato presidencial del Frente Guasú, Aníbal Carrillo, sólo ha obtenido un 3,5% del voto. Lugo se presentaba al Senado y, aunque ha conseguido escaño, su lista no ha llegado al 10% de los votos.

El vencedor es el empresario dedicado al cultivo de tabaco y soja Horacio Cartes, con un 45% de los sufragios. El nuevo presidente literalmente ha comprado el Partido Colorado. Por ejemplo, logró que una asamblea extraordinaria de éste modificase el punto de sus estatutos que exigía que todo candidato presidencial tuviese un mínimo de cinco años de antigüedad como militante, requisito que no cumplía.

Paraguay es uno de los países más corruptos del planeta, más incluso que Venezuela. La democracia no lo ha acercado a los modos aplicados en Chile y Uruguay. No parece que Cartes, que adujo como argumento a su favor que como él ya es rico no necesita robar, vaya a sanear la vida pública, como tampoco lo hizo Lugo. ¡Pobre pueblo!

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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