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Historia 17 de Febrero de 2010

LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

La muerte del general López de Ochoa

Horacio Vázquez-Rial
Ahora sí sé cómo murió López de Ochoa, gracias al relato de un testigo presencial de su ejecución por parte de un grupo de milicianos, con toda probabilidad de la CNT. Los hechos permanecieron entre brumas durante muchos años, hasta que el azar reunió al mencionado testigo (A. M., y reservo para mis memorias, que aparecerán cuando ninguno de los dos esté en este mundo, su nombre completo) con un descendiente directo del general, que a su vez se puso en contacto conmigo.
PASADO Y PRESENTE

El Camino de Santiago en la reconstitución de España

Pío Moa
No ha estado muy afortunado el príncipe Felipe en su inauguración del año santo jacobeo, en Jaca. Su discurso ha sido tópico, nada grave, pues es lo que se espera de estos discursos; pero sin la menor alusión a lo que Santiago y el camino o, mejor, los caminos han representado para la reconstitución de España.
CAMUS EN SU LABERINTO

Argelia la ausente

Carmen Grimau
Albert Camus.
"Un hombre es la suma de sus actos públicos y privados, conocidos y anónimos". Hay posiblemente muchas formas de leer la obra de Camus, pero una sola para hablar de su integridad moral. Y lo que me interesa destacar es precisamente la obcecada rectitud de Albert el africano.
EL SIGLO DE LA PLATA

Cómo el tesoro de las Indias arruinó a España

Fernando Díaz Villanueva
Felipe II.
Tocaba a su fin el reinado de Felipe II cuando las Cortes de Castilla, reunidas en la Villa y Corte entre 1588 y 1593, declaraban apesadumbradas: "Mientras que nuestros reinos podrían ser los más ricos del mundo por la abundancia del oro y de la plata que nos han llegado y nos siguen llegando de las Indias, acaban siendo los más pobres porque sirven de puente para hacer pasar el oro y la plata a otros reinos enemigos nuestros".
LA LUCHA POR LA LIBERTAD, AYER Y HOY

El ejemplo polaco

Alberto Illán Oviedo
Juan Pablo II.
Cuando Juan Pablo II visitó Polonia del 2 al 10 de junio de 1979, unos meses después de que hubiera accedido al papado, las autoridades comunistas le recibieron con preocupación. La Iglesia polaca llevaba ya muchos años alentando una revolución entre los ciudadanos, que la percibían como un contrapoder al dominio soviético. Pero también la propia Iglesia estaba preocupada: los soviéticos habían acabado a sangre y fuego con las rebeliones libertadoras de húngaros (1956) y checoslovacos (1956).