Menú

Historia

JORGE VI

La voz de la nación

Carmen Pulín Ferrer
Hace unos días, en el cine, poco antes de que comenzara la proyección de la excelente película El discurso del Rey, escuché una conversación entre dos respetables señoras que estaban sentadas detrás de mí. Una preguntaba quién era el rey del título, a lo que la otra respondió que creía que Enrique IV, hijo de "no sé quién". Iluminada, la primera dama repuso: "Ah, sí, el de 'Mi reino por un caballo'". "Pero eso fue más tarde, en la guerra", puntualizó su docta interlocutora.
LAS GUERRAS DE TODA LA VIDA

Gente de color

Horacio Vázquez-Rial
Es decir, los negros. Aquellos a quienes la gente del común supone que Obama representa, cometiendo el inmenso error de creer que los individuos siempre representan a un colectivo, cuando –en el mejor de los casos– representan a un lobby o –en el peor– simplemente representan, en el sentido escénico del término, que es el que se emplea en política.
PRESENTE Y PASADO

Historia de España en dos folios

Pío Moa
He expuesto en Nueva historia de España la tesis de que Europa nace como cultura con la victoria de Roma sobre Cartago en la II Guerra Púnica. Ello es más cierto todavía en el caso de España: de haber sido otro el resultado, habría quedado englobada en un ámbito cultural oriental-africano. Al revés que en el norte de África y Oriente Próximo, el legado latino-cristiano terminó expandiéndose por la Europa occidental y configurando su cultura.
UN SECUESTRO DE PELÍCULA

LH-181 Palma-Mogadiscio

Fernando Díaz Villanueva
A las 11 de la mañana del 13 de octubre de 1977, el Landshut, un Boeing 737 de Lufthansa con destino Fráncfort, despegó sin contratiempos del aeropuerto de Palma de Mallorca. A bordo iban 90 pasajeros: 86 eran turistas alemanes que habían pasado unos días de descanso en la isla, ya convertida en paraíso vacacional para los hijos del Wirtschaftswunder; los otros cuatro eran dos parejas árabes muy jóvenes, de aspecto occidental y maneras cosmopolitas.
CEROS Y UNOS

¿Y en España qué? ¿Hacíamos algo?

Daniel Rodríguez Herrera
Mientras Estados Unidos lideraba el mercado de aquellos peazo ordenadores que ocupaban una habitación ellos solos, y países como Reino Unido o Francia intentaban estar a la altura, en España las cosas eran bien distintas: llegamos tarde, y cuando lo hicimos no fue para competir, sino simplemente para ser clientes de IBM o Univac.