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OCCIDENTE Y SUS ENEMIGOS

La conspiración de los idiotas

A los embajadores en la ONU se les cae Gadafi, el Che Guevara árabe. No saben si llorar o salir a ayudarlo. ¿Condenarlo? No estaba en sus planes.

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Chávez, Ortega y Castro le brindaron solidaridad y apoyo. Cristina Kirchner le alabó en 2008 cuando fue a visitarle. Dijo que se sentía identificada con el líder de la revolución libia. Coinciden en ideología y en los esperpentos que se ponen en la cabeza. Tal vez comparten el mismo diseñador de ropa.

Estando en el barrio, Cristina pudo darse una vuelta por Israel, pero no lo hizo. Prefirió visitar Argelia, Túnez y Egipto. Ella es amiga de los judíos que le convienen socialmente. O que cree que le convienen. Su elección de canciller le está costando cara.

"Yo y el líder de la nación libia hemos sido militantes políticos desde muy jóvenes, hemos abrazado ideas y convicciones muy fuertes y con un sesgo fuertemente cuestionador del statu quo, que siempre se quiere imponer para que nada cambie y nada pueda transformarse", dijo entonces la presidente argentina.

El único gobernante en el mundo que brilló por su integridad fue Alan García, que rompió relaciones con el régimen libio.

En un nivel más importante, Washington no reaccionó con la agilidad que mostró cuando el levantamiento egipcio. Hillary recién empezó su campaña de aglutinamiento de interesados en Europa para tomar medidas "diplomáticas" e imponer "sanciones económicas". ¡No saben cómo le va a afectar a Gadafi! ¡Es posible que se quede sin caviar!

Las Naciones Unidas, esa respetable organización de narcotraficantes bolivarianos, asesinos musulmanes y dictadores comunistas, siguen callando. Les cuesta mucho trabajo decidir qué hacer con tan notable y magnánimo revolucionario socialista, uno de sus mejores amigos durante 42 años. Por un lado deben apoyar la democracia; por otro, los menos democráticos controlan la organización y están que les tiemblan las rodillas. La revolución global puede no tener los resultados que imaginaban. No los tendrá.

Siempre fui enemigo de las teorías conspirativas, pero en el caso islam-izquierda no hay nada oculto. Llevan mucho tiempo diciendo de frente que están unidos para someter el mundo. Se abrazan, besan y felicitan públicamente. Claman contra el "imperio", su "aliado sionista", Europa y todo lo que sea decencia y democracia.

Hay un plan definido y concreto de destrucción de la civilización occidental capitalista, para que el islam se alce victorioso, junto a los progres. Cada uno de los revolucionarios hace en su feudo lo que puede, y después todos se reúnen en su sede de las Naciones Unidas para comparar logros y condenar a los demás.

Lo que falta por resolver es el propósito final de los musulmanes de montar un califato, por lo que se pelean sunníes y chiíes. El califato ha de regir sobre todo el mundo, lo cual significa que los socialistas tendrán que someterse a los moros. Ese alboroto vendrá más tarde. Mientras tanto, unifican esfuerzos.

¿Quiénes son más idiotas, los musulmanes, los izquierdistas o los occidentales? Hay tres clases de idiota: 1) el que sabe que lo es, 2) el que no sabe que lo es y, de hecho, se cree un vivo, y 3) el que no lo es de ninguna de las maneras... pero se lo hace. Podríamos asignar las categorías 1 y 2 a progres y musulmanes, y la tercera a Occidente: Estados Unidos, Europa e Israel.

Occidente sigue obrando de forma políticamente correcta, esperando por la gota que rebalse el vaso. Cuando éste se desborde, se acabará la corrección y comenzará el periodo final del islam y del socialismo sobre la faz de la tierra.

 

© Diario de América

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