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ARRECIA EL VENDAVAL LIBERTICIDA

Urbanismo revolucionario

Marx y Engels fijaron en el Manifiesto comunista cuál debía ser el primer paso de la revolución socialista: la expropiación de la propiedad territorial y el empleo de la renta de la tierra para los gastos del Estado. En otras palabras, la nacionalización de la propiedad sobre la tierra y de los frutos que ésta produce. En España, una especie de alianza nacional-socialista está siguiendo a pies juntillas las indicaciones marxistas.

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Primero fue el Gobierno central, con su reforma de la Ley del Suelo; poco más tarde, los Gobiernos nacionalistas de Cataluña y el País Vasco, con su ofensiva contra los propietarios de pisos. Aunque no lo parezca, saben muy bien lo que hacen.
 
La nueva Ley del Suelo: expropiación gratuita
 
Hace tiempo que el Estado se arrogó la capacidad de expropiar las tierras de los individuos por mor del "interés general". ¡Como si hubiera un interés más general que la defensa de la libertad y la propiedad de cada cual! Con todo, parece ser que a nuestros politicastros no les gustaba demasiado tener que pagar un (mal llamado) justiprecio al expropiado, así que Trujillo ha puesto en marcha su inútil maquinaria ministerial para robar las tierras al propietario sin ningún tipo de compensación.
 
El Instituto Juan de Mariana denunció el pasado noviembre, en una nota de prensa, que la nueva Ley del Suelo "otorga carta blanca a la Administración para expropiar el patrimonio de los ciudadanos con una compensación mínima". La estratagema es muy sencilla: la ley elimina las calificaciones como método de valoración y se fija únicamente en la situación física actual de la finca. Así, por ejemplo, si usted tiene un terreno urbanizable pero no urbanizado, la Administración se lo pagará como suelo rural. ¡Llegan las rebajas!
 
Si los políticos quieren un chalet en la montaña, una carretera al lado de sus casas o una megaurbanización de viviendas públicas de 30 metros cuadrados, de ahora en adelante podrán encontrar auténticas gangas. Con el trujillazo no sólo tendremos que aguantar que nos expropien, sino que se rían de nosotros a la cara. El justiprecio es tan justo que no te dejan elegir entre quedarte con la finca o venderla: te colocan la pistola en la sien y te sugieren que aceptes las migajas que te ofrecen. Es el método de la mafia, del socialismo y del Estado.
 
Marx, 1 – Libertad, 0.
 
La ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo.Los okupas Montilla y Madrazo
 
Si Trujillo pretende expropiar nuestras fincas, su compañero Montilla está decidido a quedarse con los pisos de los catalanes. Hace poco más de un mes, su Gobierno aprobó un proyecto de ley que prevé expropiar durante 6 años aquellos pisos que lleven más de dos años vacíos y no hayan sido puestos en alquiler. Así podrán montar un Buró del Alquiler Público.
 
Por su parte, el comunista Madrazo, consejero de Vivienda del Gobierno vasco, acaba de salir a la palestra con una propuesta similar: un impuesto de entre 9 y 15 euros diarios sobre las viviendas desocupadas. Ya se sabe, es la otra parte de la fórmula de Marx, lo del empleo de la renta de la tierra para los gastos del Estado.
 
Por si la exacción fuera escasa, se vigilarán los registros de la luz y agua de los inmuebles, para detectar si se encuentran vacíos y, entonces, inscribirlos en un novedoso registro de viviendas desocupadas.
 
¡Pobre Narbona! Ella, tan pía, promoviendo el ahorro de agua y energía eléctrica para cumplir con Kioto, y Madrazo sugiriendo (involuntariamente, eso sí) a los propietarios de viviendas vacías que se pasen todos los días a abrir el grifo y encender las luces si no quieren ser víctimas del dichoso impuesto. Ah, y si en su vivienda principal tiene la costumbre de poner la lavadora por la noche o de cerrar el grifo mientras se lava los dientes, vaya olvidándose de ello, que la bromita le puede salir cara.
 
Montilla y Madrazo se han servido de la atrofia del mercado de alquiler como excusa para atacar a los propietarios de inmuebles. En palabras del castrista Madrazo, "es un lujo inadmisible que haya propietarios que tengan su vivienda absolutamente desocupada y sin ningún uso, cuando hay tantas personas que necesitan una". En realidad quería decir que la propiedad es, en sí misma, un lujo inadmisible, pero no convenía escandalizar demasiado al rebaño, no sea que se rebele y no pueda seguir trasquilándolo.
 
Traduzcamos los palabros progres al román paladino: Madrazo y Montilla se quejan de que la gente prefiera mantener las viviendas vacías, a la espera de poder venderlas cuando se revaloricen, en lugar de alquilarlas. Es lo que los justicieros sociales llaman "especulación", algo que no saben cómo funciona pero que les suena fatal. Si el analfabetismo económico no obstruyera las sinapsis de semejantes prohombres, podrían plantearse lo siguiente: ¿por qué los propietarios no quieren alquilar sus viviendas mientras esperan a que éstas se revaloricen?
 
José Montilla.Los propietarios no son tontos
 
Me explico. Si creo que me voy a forrar vendiendo mi piso dentro de dos años, ¿por qué, entre tanto, no lo alquilo? Basta con que dentro de un año y medio desaloje a mis inquilinos, repare lo reparable y venda. Así habré percibido un alquiler durante año y medio y, luego, el precio de venta del piso. ¿Por qué renunciar a ese año y medio de alquiler? ¿Es que todos los propietarios de pisos son tan tontos como el bachiller Montilla y el marxista Madrazo suponen?
 
La razón es otra distinta de la ignorancia, la avaricia o la maldad. El artículo 9 de la Ley de Arrendamientos Urbanos establece que el plazo mínimo de un contrato de alquiler para una vivienda habitual es de cinco años, y el 14 obliga al adquiriente a soportar al inquilino hasta que finalice dicho plazo. O sea, que si un propietario quiere vender su piso en dos años no puede sacarlo ahora a alquiler. Así que sí, es lógico que los individuos renuncien a las rentas de alquiler a cambio de poder traspasar el piso sin inquilinos indeseados.
 
La intervención del Estado provoca distorsiones en el mercado que los burócratas necesitan atribuir a otros (inmobiliarias, especuladores, constructores, etcétera) para... volver a intervenir y dictar nuevas regulaciones.
 
Trujillo, Montilla y Madrazo son claros ejemplos de parasitismo: roban nuestras propiedades y sobre ellas se montan su chiringuito electoral.
 
Marx, 2 – Libertad, 0.
 
¡Ah, se me olvidaba!: los antecedentes de estas políticas ultraliberales las tenemos en Gallardón, el amigo de Tim Robbins, que se definía como liberal por "saber escuchar" pero que no dudó en proponer la expropiación de las casas deshabitadas del centro de Madrid. Tiene suerte el alcalde de no ser ni sordo... ni manco.
 
Marx, 3 – Libertad, 0.
 
Trujillo, Montilla, Madrazo y Gallardón se funden en un fraternal abrazo. Los socialistas de todos los partidos abandonan el terreno de juego tras una aplastante victoria. La vivienda sigue tan cara como siempre, los propietarios han sido atracados, pero los políticos se han llenado los bolsillos. Definitivamente, la robolución marxista es un chollo.
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