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REDACTED

De Palma, cine de propaganda antiamericana

El veterano cineasta de Nueva Jersey Brian de Palma se sube al carro de Michael Moore y emprende la cruzada anti-Bush. "La película que Bush no quiere que veas" rezan los carteles promocionales de su último film, Redacted, León de Plata del último Festival de Venecia.

El veterano cineasta de Nueva Jersey Brian de Palma se sube al carro de Michael Moore y emprende la cruzada anti-Bush. "La película que Bush no quiere que veas" rezan los carteles promocionales de su último film, Redacted, León de Plata del último Festival de Venecia.
Fotograma de 'Redacted'

La película se abre con esta manida sentencia supuestamente pronunciada por el senador demócrata Hiram Johnson en 1917: "La verdad es la primera víctima de la guerra". Nadie lo duda, pero ¿no podría predicarse lo mismo de la verdad respecto del Poder, de los medios de comunicación e incluso del cine histórico?

Redacted recrea en un formato audiovisual muy interesante un triste episodio de la presencia norteamericana en Irak: la violación y asesinato de una joven iraquí por cuatro soldados americanos. Se trata de unos sucesos ocurridos en Mahmudiya, a treinta kilómetros al sur de Bagdad, en marzo de 2006. Steven D. Green, Paul Cortez, James Barker y Bryan Howard fueron procesados, además, por acabar con la vida de los padres y la hermana pequeña de la chica, de 14 años. "Mientras estábamos jugando a los naipes y bebiendo un whisky, surgió la idea de ir a una casa iraquí, violar a una mujer y matar a su familia", declaró uno de los acusados. Esta barbarie fue especialmente sangrante por la actitud de algunos de los implicados durante el juicio.

Brian de Palma quiere extender el halo de este repugnante crimen a categoría de mal universal referido a la permanencia de las tropas americanas en Irak. En el film se ironiza con el concepto de "daños colaterales", que es ciertamente un eufemismo, pero que se refiere a algo inevitable en toda guerra desde la época de los garrotes de Cromañón. Los miles de muertos civiles en la ciudad alemana de Dresde en febrero del 45 ¿no fueron un daño colateral? Y ninguno acusa a los aliados de ser pérfidos déspotas al frente de una causa deleznable.

Nadie desea los "daños colaterales", y desde el punto de vista del rédito político, es la administración Bush la menos interesada en que ocurran esas desgracias. En Irak hay más de 120.000 marines americanos, entre los cuales seguro que hay más de un cripto-psicópata escondido. Gente en apariencia normal, que bajo condiciones de presión sueltan la bestia que llevan dentro. ¿Es evitable? Poco probable. En la Legión española también debe haber soldados de parecido perfil, ¿no creen?

Los militares de Redacted, de Brian de Palma¿A dónde quiero ir a parar? Pocos dudan de que la invasión-guerra de Irak y sus consecuencias son ya de dudosa justificación. Pero tampoco es plausible pensar que una salida atropellada de las tropas aliadas, a la española, sea una solución responsable. La denuncia radical y demagógica de Brian de Palma responde a una actitud cómoda que pone de su parte a toda la progresía que habita en los jurados de los festivales internacionales de cine y a todos los académicos que deciden sobre los Oscar. Pero una crítica a la política exterior norteamericana requiere análisis profundos incompatibles con el exabrupto mediático que es Redacted.

Si repasan aquel interesante film llamado Algunos hombres buenos, de Rob Reiner, recordarán que también ofrecía una dura crítica sobre cierto militarismo reaccionario, en ese caso anticomunista; pero en aquel caso el criticado tenía la oportunidad de exponer sus razones, no carentes de cierta lógica plausible. En el film de De Palma nadie tiene la oportunidad de exponer un juicio opuesto a las tesis del director.

La película está muy bien hecha, combinando el video doméstico, con internet, cámaras de seguridad y el documental convencional. Esplendida dirección de actores y un estilo depurado que eleva el Proyecto de la Bruja de Blair a una categoría competitiva. Es decir, un envoltorio ideal para que el espectador llegue al punto exacto que desea el director. Pero es tremendamente conservadora porque no arriesga nada. Se mueve en un territorio conocido, el del antiamericanismo exterior y el antirrepublicanismo interior. Es un caballo ganador antes de empezar la carrera.

¿Por qué no atreverse con algo original? Seguro que hay muchos iraquíes que temen  la marcha de los americanos por lo que pueda pasarles después. ¿Por qué nadie nos cuenta eso, por poner un ejemplo, en una película?