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  • Martínez Camino cree que en "la continuidad y la renovación" se muestra la vitalidad de la Conferencia Episcopal
  • Ricardo Blázquez recuerda que “la comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas”
  • Cardenal Rouco: “El terrorismo no tiene ni tendrá nunca la última palabra ni en la vida de los pueblos ni en la determinación de sus destinos”
  • La Santa Sede nombra a los presidentes, al relator y al secretario para el Sínodo de los Obispos
  • Rafael del Río Sendino, nuevo presidente de Cáritas Española
  • Monseñor García-Gasco anima a que se fomenten los valores en la familia
  • La diócesis de Zamora acoge la exposición “Gratia Plena” con motivo del aniversario del Dogma de la Inmaculada
  • Manos Unidas de Valencia asume el tratamiento de más de trescientos niños sordos de Marruecos
  • El cardenal Amigo escribe una carta con motivo de la llegada a la diócesis de las reliquias de santo Domingo Savio
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    Martínez Camino cree que en "la continuidad y la renovación" se muestra la vitalidad de la Conferencia Episcopal
     
    El padre Juan Antonio Martínez Camino se refirió el viernes a la "normalidad" con la que la semana pasada se desarrollaron las elecciones para renovar todos los cargos en la Conferencia Episcopal Española (CEE), a excepción del suyo como secretario general, que tiene mandato hasta junio de 2008.

    En la última jornada de la Asamblea, que coincidió con el aniversario del 11-M, Martínez Camino afirmo que "ha estado presente el recuerdo de los trágicos atentados terroristas que sufrió Madrid hace hoy un año" y añadió que "los obispos han elevado una oración por las víctimas y sus familias, y por el final del terrorismo".
     
    El secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española había convocado el viernes una rueda de prensa en la Casa de la Iglesia, con el objetivo de informar sobre los trabajos desarrollados durante la Asamblea Plenaria, entre los que sin duda la elección de cargos ocupó la mayor atención y tiempo.
     
    El secretario de la CEE insistió en que habrá "continuidad y renovación" porque este es el modo en que una institución "manifiesta su vitalidad". La renovación -según Martínez Camino- se produce fundamentalmente por las personas. El portavoz cree que la renovación frecuente de las legislaturas (cada tres años) facilita la "renovación de personas", para que se puedan "compartir cargos y cargas y que cada obispo aporte su carisma".
     
    Pero esta renovación no implicará -según el portavoz- "un cambio de programa". El único programa de la CEE es "ayudar a los obispos a evangelizar, a anunciar a los hombres la esperanza de la Resurrección y el perdón de los pecados. La Iglesia no tiene otra misión".
     
    Respecto a las atribuciones de la CEE, dijo que "no tiene una autoridad superior a la de los obispos en sus diócesis" sino que se trata más bien de un "organismo para la colegialidad, cierta colegialidad -añadió-, porque la colegialidad es la del colegio de los obispos (unos 5.000 en el mundo) con su cabeza el Papa".
     
    Respecto al proceso electoral, el secretario de la CEE dijo que se había realizado "perfectamente", según los estatutos y calificó de "ejemplar" y "fraternal" el modo de proceder de los obispos.
     
    Para el secretario no hubo "sorpresa" en la elección de monseñor Ricardo Blázquez como presidente, porque "cuando hay votaciones serias, no se puede decir antes lo que va a suceder". Y puntualizó que "los medios de comunicación y distintas personas pueden establecer sus previsiones, pero hay que esperar a los resultados para ver lo que realmente sucede en la vida práctica, en los sucesivos trienios, esto es lo que ha venido sucediendo, que las elecciones determinan los cambios reales".
     
    Por otra parte, a Martínez Camino no le parece oportuno utilizar categorías propias de la comunidad política a la vida de la Iglesia; aunque admitió que hablar por ejemplo de "obispos conservadores, progresistas, moderados o nacionalistas, es habitual, "no es suficientemente exacto" -dijo, porque "la vida de la Iglesia tiene sus dinámicas".
     
    Asimismo, Martínez Camino desvinculó la elección del nuevo presidente de "factores externos a la CEE", porque según lo que ha sucedido siempre, "hay una continuidad de los modos de proceder de la CEE que no están condicionados más que por su propia vida interna".
     
    En todo caso, el secretario de la CEE admitió que "siempre hay referencias, la Iglesia sabe donde está, entiende y está en contacto con la vida social"; pero añadió que las elecciones se han producido cuando correspondían, igual que en otras ocasiones.
     
    Martínez Camino interpretó que habrá una línea de continuidad respecto al modo de relacionarse la CEE con el Gobierno, y dijo en este sentido que monseñor Blázquez, durante la rueda de prensa que ofreció tras su elección, leyó unas líneas del discurso inaugural de la Asamblea Plenaria del cardenal Rouco, en el que el anterior presidente abordaba esta cuestión.
     
    Recordó además que en la llamada del presidente Zapatero para felicitar al nuevo presidente de la CEE, se reiteró por ambas partes la "voluntad" de seguir dialogando y de que en una fecha próxima, se produzca un encuentro entre ambos.
     
    "Con este gobierno o con otro, con cualquier régimen político, la voluntad de la Iglesia es colaborar con la autoridad legítima para el bien de todos", añadió.

     
    Ricardo Blázquez recuerda que “la comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas
     
    El recientemente elegido presidente de la CEE, monseñor Ricardo Blázquez, leyó el lunes un mensaje ante los medios de comunicación locales, durante una rueda de prensa ofrecida el lunes en Bilbao, antes de someterse al turno de preguntas. Durante su comparecencia agradeció las muestras de cariño recibidas durante los últimos días.
     
    “Como dije desde el primer momento -comenzó diciendo-, quiero prestar el servicio a la CEE, a los obispos, y desde ahí a la Iglesia entera y a la sociedad por los caminos de la verdad, de la comprensión, del diálogo, y en el espíritu de colaboración sincera al servicio del bien común”. Estas palabras prácticamente reproducen, de forma casi literal, las pronunciadas por el cardenal Rouco en el discurso de apertura de la asamblea terminada hace pocos días.
     
    Sus palabras se centraron, en parte, en torno al diálogo. “Quiero unir sinceramente -dijo- lo mejor que me sea posible, la verdad y, como dijo Pablo VI en la encíclica “Ecclesiam suma” sobre el diálogo, quiero unir la verdad y el amor, es respeto a todos, la escucha y mi disponibilidad. Quiero decir la verdad amablemente, con la confianza de que, de esta forma, se abren no solo las puertas de la inteligencia, también las del corazón”.
     
    También subrayó la separación que existe entre comunidad política e Iglesia: “El Concilio Vaticano II enseñó que la comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno. Cumpliremos todos mejor nuestro servicio al bien personal y social del hombre cuanto más sana y mejor sea la colaboración entre ambas, entre Iglesia y comunidad política. La misión que Cristo confió a su Iglesia es de orden religioso y no de orden político. Desde esta perspectiva religiosa confiamos que éstos reciban luces y energías para ayudar a la comunidad humana. Yo soy obispo, no soy político.
     
    Desde el comienzo de su ministerio en Bilbao, Monseñor Ricardo Blázquez ha querido ser “obispo de todos, para todos y con la colaboración de todos”. Terminó su intervención manifestando su cercanía a las víctimas del terrorismo: “Expreso una vez más la exigencia de que desaparezca definitivamente el terrorismo que tanto nos ha afligido. Manifiesto mi cercanía y defensa a las víctimas, a los amenazados, a cuantos han sufrido y continúan sufriendo a causa del zarpazo del terrorismo. Deseo que las víctimas sean respetadas, acompañadas y ayudadas solidariamente. Y tengo que confesar aquí que, en la medida de mis posibilidades, algo he querido hacer y he podido hacer”.
     
     
    Cardenal Rouco: “El terrorismo no tiene ni tendrá nunca la última palabra ni en la vida de los pueblos ni en la determinación de sus destinos”
     
    “El terrorismo no tiene ni tendrá nunca la última palabra ni en la vida de los pueblos ni en la determinación de sus destinos; tampoco en España”. Con estas palabras se dirigió el cardenal Rouco a los cerca de mil participantes en el funeral oficial celebrado el viernes pasado por las víctimas del 11-M en la catedral de la Almudena.

    El arzobispo de Madrid citó al Papa Juan Pablo II recordando que “entre las ideologías del mal hay que contar las teorías contemporáneas que pretenden justificar o explicar el terrorismo actual, encubriendo el odio que las alimenta”, y afirmó que el deber de los cristianos es “desenmascararlas intelectual y éticamente” con la “victoria de la Cruz”.
     
    Monseñor Rouco se refirió a los familiares de las víctimas de los atentados terroristas del 11-M “y de los demás atentados terroristas de esta ya larga historia de dolor y sufrimiento causada por el terrorismo en las últimas décadas, en Madrid y en toda España”, y afirmó respecto de ellos que habían sido “probados en el crisol”.
     
    Recordó el funeral celebrado justamente hace un año en la Almudena, que según él “se convirtió, gracias al sacrificio de Cristo, en una dolorosa y ferviente plegaria por las 192 víctimas, por los heridos y por los familiares”.
     
    “La Iglesia en Madrid abrió sus puertas, como las abre hoy, al dolor inmenso de tantos inocentes para unirlo al de Cristo, muerto y resucitado, y suplicar la salvación eterna de los difuntos y la paz de los que vivirán siempre con el sabor de esta inmensa tragedia”, añadió.
     
    El purpurado recordó los momentos trágicos en que “toda la Iglesia, la ciudad y la comunidad de Madrid oraron aquel día funesto en el que espontáneamente quienes conocían la tragedia miraban al cielo, encendían una vela u ofrecían una flor, como sencillo sacrificio de súplica y de expiación”.
     
    Según el cardenal, esa oración “que nos envolvió a todos en el día de los atentados, no sólo a los creyentes sino a muchos que no practican la fe”, fue “un signo elocuente de que, cuando el hombre es agredido en su derecho más básico y elemental, como es el de la vida, algo trascendente se despierta en el corazón de sus semejantes, como si aflorara espontánea la conciencia de que el hombre no ha sido hecho para la muerte, sino para la vida; de que el hombre no puede ser destruido y aniquilado, pues está hecho para la inmortalidad y vida eterna”.
     
    Recordó que “la muerte no es la última realidad de la vida humana, porque ha sido vencida definitivamente por Aquel que murió asumiendo toda muerte”, y que “la vida de los justos e inocentes está en las manos de Dios, que los guarda para sí, y los conduce a la paz”.
     
    Según el cardenal Rouco, “la oscuridad, la zozobra, la angustia de la muerte no pueden arrebatar la paz de quienes, mirando a Cristo, descubren en Él al príncipe de la Vida, que, en su máxima compasión, nos ha abrazado con su muerte.
     
     
    La Santa Sede nombra a los presidentes, al relator y al secretario para el Sínodo de los Obispos
     
    La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha revelado el nombre de los cardenales que presidirán en delegación de Juan Pablo II y por nombramiento suyo la asamblea del próximo Sínodo de los Obispos del mundo, así como el del relator y el del secretario. El Sínodo, que tiene por tema «la Eucaristía, fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia», se celebrará del 2 al 29 de octubre de 2005 en el Vaticano y será el broche de oro del año que el Papa ha querido dedicar a este sacramento.
     
    Los presidentes delegados serán el cardenal nigeriano Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino; el cardenal mexicano Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara; y el cardenal indio Telesphore Placidus Toppo, arzobispo de Ranchi. Según la metodología del Sínodo, los cardenales se turnan en la presidencia de la asamblea aunque esté presente el Papa.
     
    El relator general será el cardenal Angelo Scola, patriarca de Venecia, según reveló la Santa Sede este sábado. El secretario especial nombrado por el Papa es monseñor Roland Minnerath, arzobispo de Dijon (Francia). Al relator general del Sínodo le corresponde sintetizar los puntos convergentes surgidos de la primera fase sinodal -las intervenciones de sus participantes- para ser discutidos en la segunda fase, durante la cual todos los padres sinodales se dividen en pequeños grupos. En la tercera fase el relator general y el secretario especial recogen en diferentes fases la lista de propuestas que votan los padres sinodales, y que al final del Sínodo son entregadas al Papa. Estas propuestas constituyen la base para la redacción de la exhortación apostólica que el pontífice escribe como conclusión de los sínodos.
     
    El secretario general del Sínodo de los Obispos, cargo permanente, es desde febrero de 2004 el arzobispo croata Nikola Eterovic, quien sustituyó al recientemente fallecido cardenal belga Jan Pieter Schotte. A él le corresponde la tarea de preparación de la asamblea.
     
    El Sínodo de los Obispos es una institución permanente, creada por el Papa Pablo VI (15 de septiembre de 1965), en respuesta a los deseos de los Padres del Concilio Vaticano II para mantener vivo el espíritu de colegialidad nacido de la experiencia conciliar.
     
    En la página web de la Santa Sede pueden consultarse las «Orientaciones» o «Lineamenta» a las que las diócesis del mundo han respondido para la redacción del «Documento de trabajo» («Instrumentum laboris») del Sínodo sobre la Eucaristía que ahora se está redactando.
     
    La última asamblea general del Sínodo había tenido lugar del 26 de septiembre al 25 de octubre de 2001 sobre la figura del obispo. Concluía una serie de asambleas sinodales sobre las diferentes vocaciones y estados de vida en la Iglesia, a la luz del Concilio Vaticano II. En 1995, había tenido lugar el Sínodo sobre la vida consagrada; en 1991 sobre la formación de los sacerdotes, en 1987 sobre los laicos. En el año 1983 el Sínodo, como el próximo, estuvo dedicado a un sacramento, la reconciliación y la penitencia, mientras que el primer sínodo celebrado en el pontificado de Juan Pablo II, el de 1980, tuvo por argumento la familia.
     
     
    Rafael del Río Sendino, nuevo presidente de Cáritas Española
     
    En su reunión celebrada el jueves pasado, en el marco de las sesiones de la LXXXIV Asamblea Plenaria del episcopado que tiene lugar en Madrid, los obispos miembros de la Comisión Episcopal de Pastoral Social decidieron nombrar a Rafael del Río Sendino como nuevo presidente de Cáritas Española.
     
    Nacido en Palencia el 26 de septiembre de 1940, Rafael del Río es comisario principal del Cuerpo de Policía, diplomado en Psicología Pedagógica e Industrial y técnico superior de Seguridad e Higiene en el Trabajo. El nuevo presidente de Cáritas Española, además de realizar estudios en el Seminario Conciliar de Palencia hasta primer curso de Filosofía, es diplomado en Delincuencia Juvenil, Trafico de Drogas, Patrimonio Artístico Nacional y Terrorismo Nacional e Internacional.
     
    En 1962 ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía, donde ha desempeñado diversas responsabilidades, como jefe superior de la Región Policial de Valencia, jefe superior de la Región Policial de Cataluña y director general de la Policía. En su última etapa laboral, Rafael del Río ha estado al frente de la Dirección de Seguridad de la compañía Iberia Líneas Aéreas de España entre 1986 y 2004.
     
    Entre otros cargos, ha sido miembro del Consejo de Administración de la Casa de la Moneda, del Consejo Superior de Deportes y del Comité Nacional de Seguridad Aeroportuaria. En la actualidad preside la Fundación de la Policía.
     
    Durante su intensa trayectoria profesional, el nuevo presidente de Cáritas Española ha mostrado una especial dedicación hacía los problemas de exclusión social de los jóvenes, sobre todo en aquellos fenómenos relacionados con la violencia y las drogodependencias.
     
    Rafael del Río está en posesión de numerosas condecoraciones, como la Medalla de Plata al Mérito de la Policía, Medalla de Plata al Mérito de la Guardia Civil (1984 y 1987) y la Encomienda de Número de Mérito Civil (2000), entre otras.
     
    Casado, padre de cuatro hijos y abuelo de cinco nietos, Rafael del Río Sendino es un hombre de profundas creencias religiosas y de intensa trayectoria de militancia cristiana. Dos de sus ocho hermanos son sacerdotes, uno de los cuales trabaja desde hace años como misionero en la diócesis de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia).
     
     
    Monseñor García-Gasco anima a que se fomenten los valores en la familia
     
    El arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, considera que “la elevada tasa de agresiones contra las mujeres por sus parejas o ex parejas es un claro e intolerable signo de degradación moral”. En su última carta pastoral, afirma que es un “reto ineludible” fomentar los valores de la familia.
     
    En su última carta pastoral, titulada “¿A qué espera la Humanidad?”, monseñor García-Gasco, arzobispo de Valencia, ha destacado los avances legales a favor de la mujer, que “se encuentran en muchas ocasiones con las gravísimas contradicciones de una sociedad que resulta violenta contra las mujeres”. El arzobispo advierte en su carta “la elevada tasa de agresiones contra las mujeres por sus parejas o ex parejas” ya que es “un claro e intolerable signo de degradación moral” por lo que “es un reto ineludible fomentar los valores del amor verdadero y de la familia en la juventud española”.

    De igual forma, monseñor García-Gasco expresa en su carta su “preocupación” porque a las amas de casa “no se les considera ni reconoce como trabajadoras, e incluso su labor resulta en ocasiones ridiculizada, como si sacar adelante una familia no fuera tan meritorio como ser empleado por cuenta ajena”. Ante esta situación, el prelado defiende que “la familia colma más las aspiraciones de los seres humanos que los trabajos”.

    “¿A qué aspira la Humanidad?” recuerda que vivimos en una sociedad en “profundo cambio y transformación” y, ante ello,”no podemos permanecer como espectadores mudos”, sino que “hemos de preguntarnos por su sentido, para evitar que la historia nos conduzca al absurdo y al sufrimiento”.

    Monseñor García-Gasco cita en su carta algunas de las situaciones que se producen hoy como la investigación genética, sobre la que considera que “prescindir de la ética con fines egoístas o económicos es un grave error” y añade que “las transgresiones éticas se traducen en víctimas a las que se pretende obviar o silenciar”. Igualmente, en el terreno de la opinión pública, monseñor García-Gasco lamenta que “algunas encuestas parecen realizadas para extender como novedosas y dignas de imitación ideas preconcebidas contrarias a la religión”.

    Además, en materia de relaciones familiares, destaca el prelado, “hemos presenciado en nuestro país cómo muchos medios de comunicación, especialmente la televisión, presentan como normales y buenas relaciones que en realidad esconden una falta de voluntad de entrega y compromiso”. Frente a esta situación, el arzobispo proclama que “amar sin entregarse, no es amar” y que “el verdadero amor supone el compromiso de la mutua entrega para toda la vida”.

    Finaliza su carta el prelado animando a que “busquemos criterios contrastados, que indaguemos qué es lo mejor para las personas, y contribuyamos al equilibrio, a la armonía entre los avances científicos y los progresos sociales”. También invita a “respetar a cada uno de los integrantes de la propia familia porque es el primer paso para respetar y amar a toda la humanidad”. Además, concluye, “fortalecer la familia en España, empieza por que cada cristiano y persona de buena voluntad fortalezca, defienda y respete a su propia familia y sea fecundo ejemplo para sus hijos”.
     
     
    La diócesis de Zamora acoge la exposición “Gratia Plena” con motivo del aniversario del Dogma de la Inmaculada
     
    La diócesis de Zamora organiza la exposición “Gratia Plena” con motivo del 150 aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Esta exposición forma parte de una serie de actos programados por la diócesis para el presente curso 2004/2005.
     
    A través de unas 30 obras de arte procedente de diversos lugares de la geografía diocesana, en escultura, pintura, pergamino y papel, muestran diversas expresiones con las que los cristianos de Zamora han manifestado, entre los siglos XVI y XX, su devoción a la Virgen Inmaculada.
     
    La exposición se inauguró el pasado jueves, en la Iglesia de la Encarnación y será clausurada el 17 de abril.
     
    Esta exposición es una de las muchas que se están organizando actualmente a nivel diocesano bajo el nombre “Gratia Plena”, aunque según explicó Miguel Ángel Hernández Fuentes, delegado diocesano de medios en Zamora, “las exposiciones no tienen relación entre sí”, y que la coincidencia del nombre, se debe a que “Gratia Plena es el saludo que hace el ángel a María y quizá por ello las exposiciones con motivo del 150 aniversario del Dogma se llaman así”.
     
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    Manos Unidas de Valencia asume el tratamiento de más de trescientos niños sordos de Marruecos

    Manos Unidas de Valencia ha iniciado un proyecto para la rehabilitación auditiva de niños sordos de familias sin recursos en la ciudad marroquí de Tánger. El proyecto consistirá en la adquisición de material y equipamiento técnico adecuado para la rehabilitación auditiva y de lenguaje así como mobiliario para un centro que atiende en Tánger a niños afectados por sordera.

    Igualmente, parroquias de las localidades valencianas de Xirivella, Alacuás, Albal, Cofrentes y Jalance han iniciado una campaña de recogida de donativos que serán destinados al mismo fin, según ha informado Manos Unidas. En la actualidad, el centro sólo dispone de medios “totalmente obsoletos” por lo que han solicitado ayuda a Manos Unidas de Valencia, que colaborará con una aportación de 25.873 euros.

    El proyecto beneficiará a cerca de 350 niños, “que se dedican en muchos casos a la venta ambulante o a la agricultura”, según Manos Unidas.

    El centro de educación especial para niños sordos de Tánger, que inició su actividad en 1977, es gestionado por religiosas Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, que imparten clases y, a la vez, forman a nuevos profesores locales. No obstante, en 2001 el centro cerró y ahora ha sido impulsado de nuevo con la llegada de un total de 28 niños sordos, con edades entre los 4 y 17 años.

    Asimismo, entre el personal que atiende a los acogidos figura una médico otorrinolaringóloga que “presta sus servicios de forma gratuita y realiza el seguimiento de los pequeños”, según las mismas fuentes.

    De igual forma, colabora en el proyecto el Arzobispado de Tánger, que cede los locales del colegio y ha firmado un acuerdo con las religiosas franciscanas para “apoyar la formación de maestras de la zona para lograr la autonomía del centro”.
     
     
    El cardenal Amigo escribe una carta con motivo de la llegada a la diócesis de las reliquias de santo Domingo Savio
     
    El arzobispo de Sevilla, cardenal Carlos Amigo, ha escrito una carta pastoral con motivo de la llegada a la diócesis, el próximo mes de mayo, de la urna con las reliquias de santo Domingo Savio, en la que afirma que "lo que más deseamos de esta visita, es que los jóvenes, mirándose en el ejemplo de santo Domingo Savio, encuentren un verdadero proyecto de vida con autenticidad cristiana".
     
    En la carta, titulada "Una visita deseada: Santo Domingo Savio en Sevilla", el cardenal manifiesta su alegría por la visita a la diócesis del "primer santo entre los discípulos de san Juan Bosco" y valora la ocasión que permitirá un acercamiento "a lo que significa la santidad y lo que representa para los niños y los jóvenes de nuestros días".
     
    "El acercamiento a este singular modelo de espiritualidad juvenil, que es santo Domingo Savio, constituirá una providencial ayuda en este momento de no poca confusión en el que viven muchos de nuestros jóvenes", afirma.
     
    Ante "los discursos que se hacen sobre la juventud" y los "ofrecimientos engañosos de paraísos sin Dios y sin moral", el prelado sostiene que "los jóvenes no quieren renunciar a un patrimonio que les pertenece: la vida", cuya existencia no es posible "sin una sincera fe en Dios y un seguimiento fiel de Jesucristo".
     
    "Difícil ha de ser el querer convencer y entusiasmar a un joven proponiéndole nada más que ideas y conceptos. Tampoco le seducen realizaciones a largo plazo. Por el contrario, se siente arrastrado por un modelo de persona que puede considerar como referente para su vida, como modelo para la identificación, como pauta para la conducta", afirma.
     
    Según el cardenal, Jesucristo es el "ideal completo para una vida auténtica" como demuestran "los hombres y mujeres que lo siguieron muy de cerca" y que son nuestros ejemplos.
     
    El arzobispo de Sevilla dice que "uno de los grandes vacíos de los jóvenes" es no tener "un proyecto de vida que les llene y que esté empapando todas y cada una de sus acciones, de sus pensamientos, de sus intereses".
     
    "Se echa a faltar ese eje transversal que dé razón y unidad a todo. Se hacen cosas, pero no llenan. Se emprenden proyectos, pero la dificultad, y la lejanía en alcanzar la realización, desanima; se busca sinceramente un comportamiento moral consecuente con la propia fe, pero el permanente acoso social a cualquier valor religioso hunde en el miedo a ser reconocido como cristiano".
     
    El cardenal escribe que con el convencimiento de "la bondad y providencia de Dios por delante”, se desencadena "una generosa y fuerte energía que rompe los bloqueos del miedo, de la duda, de la sospecha de que el bien y la bondad sean posibles".
     
    En este contexto, el prelado cree que la antigua costumbre eclesial de venerar las reliquias de los santos, que tendrá lugar también en Sevilla, es una "ocasión para alabar a Dios en sus santos y proponer la vida, de este santo joven, como ejemplo para todos y, en particular, para los jóvenes".
     
    La propuesta del cardenal a los jóvenes es "romper con el egoísmo y la autocomplacencia que esclaviza; no utilizar la libertad para vulnerar la ley de Dios; estar abiertos a la vida; ser testigos creíbles del Evangelio de Cristo; tomar el Evangelio como el mejor manual de formación cristiana, vivir con gozo la pertenencia a la Iglesia; dar sentido apostólico a la vida cristiana; meterse en las realidades humanas..."
     
    El cardenal Amigo considera necesario "aceptar el reto de considerar el tema religioso con todas las implicaciones y responsabilidades que plantea a la vida personal y social" y "salir al mundo con gozo y esperanza; porque allí, entre preocupaciones y consuelos, está el campo para trabajar. Nada de lo que en el mundo sucede puede ser ajeno para el hombre de fe".
     
    "Y no cansarse de mirar a Cristo. Es trabajo de oración. Pero solamente realizándolo cada día se mantendrá vivo el punto de referencia para las ideas, la fuente de ejemplaridad para el comportamiento y para construir, cada día, esa nueva civilización de la paz, de la solidaridad, del amor fraterno".

    Santo Domingo Savio
     
    Domingo nació en Riva del Piamonte (Italia), en 1842, era hijo de campesinos y manifestó desde muy joven su deseo de ser sacerdote. Por recomendación de su párroco, Domingo llegó hasta san Juan Bosco, quien preparaba a algunos jóvenes para el sacerdocio, con el objeto de que le ayudaran en su trabajo a favor de los niños abandonados.
     
    En 1854, cuando contaba con doce años de edad, Domingo ingresó en el Oratorio San Francisco de Sales de Turín. Movido por su devoción a la Virgen, organizó allí la Compañía de María Inmaculada.
     
    Orientado espiritualmente por don Bosco, Domingo encauzó su escrupuloso cumplimiento del reglamento y sus mortificaciones, cultivando la alegría. A las horas de intensa oración, que pasaban sin que el joven Domingo lo advirtiera, las llamaba "mis distracciones".
     
    En su diario de comunión Domingo se había propuesto "confesar y comulgar frecuentemente, santificar los días festivos, poner a Jesús y a María entre sus mejores amigos, y antes morir que pecar". Algunos de sus compañeros manifestaron que Domingo era entre ellos "un verdadero portador de paz".
     
    Debido a su débil salud, en 1857 Domingo fue enviado a Mondonio para cambiar de aire, pero murió en el anochecer del 9 de marzo.
     
    Su causa de beatificación se introdujo en 1914, al principio con cierta oposición debido a la corta edad del santo, apenas 15 años. Sin embargo, el papa Pío X, consideró que este era un argumento a su favor. Fue beatificado en 1950, dieciséis años después de su maestro, Don Bosco. Fue canonizado en 1954. Su fiesta se celebra el 6 de mayo y es el patrono de los coros de niños.
     
    La fuente más importante sobre la corta vida de santo Domingo es el relato que escribió el mismo don Bosco.
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