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Inma Castilla de Cortázar

Las expectativas de ETA desde Perpiñán

Lo que hace Rodríguez Zapatero con la inefable ayuda de su ministro Rubalcaba es un destrozo incomprensible para la democracia española, que ha quedado herida de muerte tras la última estocada del TC.

Desde el Foro Ermua hemos venimos denunciando la gravedad del retorno de ETA a las instituciones, que vuelve a consumarse –una vez más– con la pírrica mayoría con la que Tribunal Constitucional ha dado su beneplácito a Bildu, "gallinero" de partidos (en expresión de la propia ETA) con el que Batasuna-ETA ha logrado otra vez acceder a la legalidad: lo hizo con el PCTV en las autonómicas de 2005 y con ANV en las municipales de 2007, tras otras dos tramposas estrategias de los Gobiernos de Rodríguez Zapatero. En el mismo orden de gravedad que el retorno de ETA a las instituciones, hemos considerado en el Foro la tramitación del Estatuto de Cataluña, pactado con ETA en Perpiñán y promovido activamente por el presidente Zapatero, en una operación entonces incomprensible. El PSC impulsó en Cataluña lo que nunca promovieron los propios nacionalistas, propiciando el penoso fracaso de la Constitución de 1978 que nos llevó a la democracia.

La realidad es que las expectativas de ETA desde Perpiñán (diciembre de 2003, sólo tres meses antes del 11-M) se han incrementado de forma impensable. ETA ha comprendido bien que tiene una ocasión de oro. Escuchen: "Euskal Herría está a las puertas de vivir un periodo de cambio, para poder recuperar su propia voz, superando el conflicto político y armado, por vías ‘justas y democráticas’ (...) Es una opción que es posible lograr (...) los caídos en la lucha no han dado su vida para que continúe la imposición". Son palabras que recogía Gara, similares a las de Otegi en el velódromo de Anoeta (en 2006), en un acto a todas luces delictivo, pactado con el mismísimo Gobierno socialista de España como nos fue confirmado, en la Audiencia Nacional, el pasado 11 de noviembre de 2010.

ETA (la ETA de siempre, con sus objetivos de siempre) está más cómoda negociando con el Partido Socialista que con el PNV, aunque éste se apresure a facilitarle favores para no quedar desplazado. ETA, tras el fracaso del Plan Ibarretxe, diseñó un intento en Cataluña que le ha generado sólidas expectativas por "la vía de la legalidad". Eso es lo que entendió ETA después de Perpiñán. El gran descubrimiento de los terroristas es que es más rentable tener como aliado al PSOE, que desde antes de llegar al poder (antes del 14-M de 2004) está haciendo lo que siempre hizo el nacionalismo vasco: negociar con la banda y sacar ventajas de ese entendimiento.

Acabamos de asistir a uno de los episodios más lamentables de nuestra democracia. El Gobierno de Zapatero, liderado por el ministro Rubalcaba, se ha agazapado en una alta institución del Estado (en este caso en el Tribunal Constitucional) para cumplir algo acordado con ETA: su vuelta a los ayuntamientos –desde los que, por cierto, no se ha ido con ANV, a pesar de la sentencia en firme del TS de septiembre de 2008–. En este caso, en 2011 ETA vuelve con Bildu (un EA parasitado). Como todo lo que se va cumpliendo inexorablemente, este episodio nos lo había contado hace dieciséis meses Jesús Eguiguren, presidente del PSE, que consideraba a EA el mejor "escudo" para ETA: "...porque supongo yo que nadie se va a atrever a ilegalizar a Carlos Garaikoetxea". Y subrayaba a continuación que personalmente veía con buenos ojos el entendimiento entre EA y Batasuna, añadiendo: "Ahí todos ganaríamos. EA buscaría su función en la historia, (...) Batasuna podría empezar a hacer política. Y también ganaríamos todos los demás (...)". Y preguntado por la estrategia tras las elecciones de 2011, confesaba abiertamente: "Donde los resultados electorales aconsejen gobernar con Aralar, gobernaremos con Aralar, donde aconsejen hacerlo con el PP, con el PP y donde aconsejen hacerlo con el PNV, con el PNV". Es evidente que sólo le faltaba decir que donde los resultados aconsejen pactar con Bildu, pues... con los bilduetarras.

Y es que ETA-Batasuna, tras Perpiñán, vislumbró nítidamente que tenía la oportunidad de llegar a gobernar en el País Vasco con los socialistas que gobiernan España, porque al socialismo de Zapatero no le repugna un Gobierno "a la catalana", donde la ERC sea la izquierda abertzale "arrepentida". El PSE gobernará con el apoyo del PP mientras no pueda hacerlo con la izquierda abertzale. Nos queda poco para comprobarlo.

Desde el Foro Ermua sostenemos que el Gobierno de Zapatero viene preparando la "escenificación" de la derrota de ETA... pactada con ETA. Acabamos de asistir a la legalización del Bildu obviando una sólida sentencia del Tribunal Supremo, ampliamente documentada por los informes policiales. Esto no ha hecho más que empezar, aunque nos coja tan cansados como avisados. Volveremos a ver cómo ETA corresponde al Gobierno bienhechor antes de las próximas elecciones generales: con las treguas a instancias de los mediadores internacionales sólo hemos asistido a "un aperitivo" del golpe de efecto que el Gobierno busca.

Esta actual negociación es obscena en extremo porque ETA hace tiempo que podría haber sido derrotada con los instrumentos de los que el Estado de Derecho dispone gracias a los Gobiernos del ex presidente Aznar. Ni Adolfo Suarez, ni Felipe González tuvieron esos procedimientos legales habilitados a su disposición. Por eso, lo que hace Rodríguez Zapatero con la inefable ayuda de su ministro Rubalcaba es un destrozo incomprensible para la democracia española, que ha quedado herida de muerte tras la última estocada del TC. Algo tendremos que hacer.

Inma Castilla de Cortazar Larrea es presidenta del Foro de Ermua y decana de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU-San Pablo.

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