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La sangre y las letras

La nueva carnicería perpetrada por los extremistas palestinos en Cisjordania y la concesión del Premio Cervantes al novelista y poeta Álvaro Mutis son las noticias más destacadas en la prensa de hoy.

Arafat pierde por momentos el control de la situación. A la escalada terrorista protagonizada por Hamas y Yihad Islámica, se ha unido un sector de la propia organización del rais palestino, Al Fatah. Precisamente cuando se había logrado un pacto entre los jefes militares de Israel y la Autoridad Palestina para establecer una tregua. Arafat no ha tenido más remedio, por razones obvias de presión internacional, que ordenar el cierre de todas las dependencias que Hamas y Yihad Islámica mantienen en Gaza y Cisjordania. Una decisión que, tomada mucho antes, podría haber salvado su prestigio de cara a Israel y a la comunidad internacional. Hoy puede que ya sea tarde.

Todos coinciden en destacar que la concesión del Cervantes a Álvaro Mutis —quien se impuso en la final a Fernando Arrabal, apoyado por Cela y Umbral— ha sido esta vez concedido con toda justicia y en atención al mérito, sin sorpresas y en contraste con las ediciones pasadas, donde las consideraciones políticas y las rencillas literarias jugaron quizá un papel excesivamente preponderante. Mutis es un monárquico convencido, por lo que siempre ha gozado de las simpatías y preferencias de Luis María Anson, quien en su Canela Fina de La Razón le dedica un sincero elogio, amén de portada y editorial.

Los temas editoriales son hoy de lo más variado. El País critica a Berlusconi la aceptación a regañadientes —y en cómodos plazos— de la euroorden, y destaca el hecho de que Austria y Grecia, que también tendrán que reformar sus respectivas constituciones, no han puesto tantas trabas a la entrada en vigor de la orden europea de búsqueda y captura. El País enuncia la posibilidad de que entre en vigor en Italia en fecha posterior a 2004, lo que garantizaría la prescripción de las causas que tiene pendientes Il Cavaliere, concretamente el Caso Tele 5, que instruye el juez Garzón. También critica El País la negativa del PP a revisar la vigente ley de divorcio, concretamente el tiempo de espera (uno o dos años de separación previa) hasta que el divorcio sea firme. Según El País, “El divorcio constituye hoy una práctica propia de una sociedad moderna y democrática, alejada de las pautas sociales de la doble moral y del doble lenguaje, típicas de las estructuras y mentalidades autoritarias”, al tiempo que destaca que “Desde la entrada en vigor de la ley, el número de separaciones y divorcios ha ido creciendo hasta llegar a 102.403 en el año 2000 (63.430 separaciones y 38.973 divorcios)”. La verdad es que no hay motivo para felicitarse por el crecimiento de las rupturas matrimoniales, máxime cuando hay hijos por medio. El matrimonio no es un contrato cualquiera, precisamente porque afecta a terceros (los hijos), y su ruptura ha de ser muy meditada. Defender la total autonomía de la voluntad precisamente en este caso, (“No es cuestión insignificante que el Estado procure (...) inmiscuirse lo menos posible en decisiones de sus ciudadanos que afectan a su convivencia personal, respetando su voluntad...”) y postergarla en otros (como la libertad para elegir la educación, el plan de pensiones o la asistencia sanitaria que cada ciudadano prefiera, que sí incumben directamente y en exclusiva a la autonomía del individuo) no dice mucho a favor de la coherencia. Pero ya se sabe que para la izquierda, la destrucción de la familia, el colectivismo y el adocenamiento son “progresismo”.

ABC se hace eco de la treta del PNV para conseguir aprobar los presupuestos autonómicos en minoría (PP, PSE y Batasuna han presentado enmiendas a la totalidad), haciendo votar las enmiendas por separado en una interpretación retorcida del reglamento del Parlamento vasco, lo que viene a romper la práctica habitual en estos casos. Concluye acertadamente ABC “La decisión de Atutxa [presidente del Parlamento Vasco], la actitud de Ibarretxe y la complicidad de Gobierno nacionalista revelan un problema irresoluble de falta de honradez política”. A lo que sólo hay que añadir que esta ha sido la constante del PNV casi desde su fundación.

El Mundo es muy crítico con el viaje a Marruecos de Zapatero, “tan inoportuno como arriesgado”, en una línea coincidente con la que hemos mantenido en Libertad Digital. Únicamente evita acusar a Zapatero de deslealtad, aunque hay que ser muy cándido para creer que el PSOE (sobre todo con González en la sombra) no recurra a cualquier expediente para fastidiar al Gobierno y ver tuerta a España. Aun a costa de quedarse ciego

De gran interés es la entrevista con Alfredo Peña, Alcalde Mayor de Caracas y destacado opositor al Gobierno de Chávez, que publica La Razón. Peña, que ve un riesgo de autogolpe de Chávez a juzgar por sus amenazas de sacar los tanques a la calle, declaró que “A Venezuela no se le ha perdido nada en Cuba, Libia, Irán o Irak”, que “El presidente ha amenazado a todo el mundo y actuado al margen de la ley”, y que “Chávez es un terrorista por albergar terroristas”, en relación con el cobijo que Chávez brinda a los etarras (en la concentración ilegal promovida por Chávez pudieron verse ikurrinas).

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