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Jesús Laínz

Votar no es delito

Recuérdenlo, españoles fascistas: no hay nada por encima de la voluntad de un pueblo expresada en las urnas. Votar no es delito.

Jesús Laínz
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Jesús Laínz - Votar no es delito
Policía requisando urnas en un colegio catalán el 1-O | EFE

Nosotros sólo queremos votar. ¿Por qué no nos dejan? Votar no es delito. ¿No estamos en democracia y la democracia consiste en votar? ¿Desde cuándo votar es delito? España es un país fascista y opresor, pues no nos deja votar, y votar no es delito. Cataluña, en cambio, es un país pacífico y democrático, que lo único que quiere es votar, y votar no es delito. ¡Qué franquista sigue siendo España, que no quiere que la gente vote a pesar de que votar no es delito! ¿Por qué el gobierno español envió a la policía a impedir que los catalanes votemos, si votar no es delito? El 1 de octubre fue una fiesta pacífica, sonriente, en la que el pueblo catalán manifestó democráticamente su alegría por votar, porque votar no es delito. Todo el mundo pudo ver por televisión y las redes sociales que lo que quería el pacífico y democrático pueblo catalán era votar, mientras que el opresor Estado español lo impidió por la fuerza, como si estuviésemos cometiendo un delito, pero votar no es delito. Si al convocar un referéndum contrario a la legalidad española, pero no a la catalana, el enfrentamiento de los ciudadanos hubiera provocado muertos, la culpa habría sido del Estado español por impedirnos votar, puesto que votar no es delito. No deberíamos estar ni en la cárcel ni sentados en el banquillo, porque lo único que hicimos fue votar, y votar no es delito. Se nos acusa de los delitos de rebelión, sedición, malversación, desobediencia y prevaricación, pero nosotros no nos hemos rebelado, ni malversado, ni desobedecido, ni prevaricado, sino que lo único que hicimos fue votar, y votar no es delito. A los que hay que sentar en el banquillo es a los que matan, a los que violan, a los que roban, a los que cometen delitos, no a los que votan, porque votar no es delito. Responderemos a las preguntas por imperativo legal, pero no reconocemos este tribunal que nos está juzgando por votar, porque votar no es delito. La democracia exige que no pueda haber ni ley, ni Constitución, ni nada por encima de la voluntad del pueblo expresada en votación, porque votar no es delito. Además, nosotros recibimos el mandato del pueblo catalán, que quería votar, y como somos demócratas, a diferencia de los españoles, lo que hicimos fue organizar una votación, ya que votar no es delito.

Puesto que la independencia de Cataluña es cuestión que no atañe a los españoles, votemos para establecer en la Constitución que los únicos facultados para votar sobre ese asunto sean los catalanes, porque votar no es delito. Y votemos para aprobar la anexión de Baleares y Valencia, porque votar no es delito. Como Cataluña es la democracia más antigua del mundo, deberemos dar ejemplo organizando muchos referendos, ya que el sistema más democrático de toma de decisiones es votar directamente, y votar no es delito. Votemos, por lo tanto, para privar del voto a los ciudadanos de Cataluña que se declaren españoles, pues los colonos no deben tener derecho a decidir nada sobre Cataluña, y no olvidemos que votar no es delito. Votemos para aprobar la expulsión de los españoles de Cataluña, para no tener aquí una quinta columna, porque votar no es delito. Votemos para incluir en el Código Penal el delito de hablar la lengua española en público, porque desnacionaliza Cataluña, y votar no es delito. Para restaurar las tradiciones catalanas destruidas por España en los siglos pasados, votemos para recuperar los privilegios del clero y la aristocracia que se perdieron con el Decreto de Nueva Planta, porque votar no es delito. Y votemos para reintroducir la pena de galeras y los latigazos para los payeses revoltosos, porque votar no es delito. En homenaje a san Raimundo de Peñafort, patrón de los abogados catalanes e introductor de la Inquisición en la Confederación Catalano-Aragonesa, votemos para recuperar tan venerable institución catalana, dos siglos anterior a la española, porque votar no es delito. Votemos para reinstaurar el sufragio censitario que tanto ansiaba nuestro padre fundador Prat de la Riba, ya sea por rentas, lengua materna o número de apellidos catalanes, porque votar no es delito. Y de paso, votemos para eliminar el derecho a votar de las mujeres, que no tienen formación, adolecen de débil criterio y van demasiado a misa, porque votar no es delito. Acto seguido, votemos para que las mujeres vuelvan a estar sujetas a la autoridad marital y no puedan enajenar sus bienes sin la autorización del marido, porque votar no es delito. Votemos para autorizar a los hijos a decidir la muerte de sus padres cuando sean inútiles por edad o enfermedad, pues son una carga tanto para ellos como para la sociedad, y votar no es delito. Votemos también para autorizar el incesto, puesto que es un asunto estrictamente privado, y votar no es delito. Para organizar bien Cataluña, votemos por recuperar la pena de lapidación para las adúlteras y la de hoguera para los sodomitas, porque votar no es delito. En recompensa a los Nous Catalans que tan desinteresadamente se han apuntado a la construcción nacional, votemos para prohibir el consumo de carne de vacas y cerdos, puesto que votar no es delito. Para compensar la pérdida proteínica, votemos a continuación para legalizar la antropofagia, porque enterrar los cadáveres es un desperdicio y votar no es delito. Y votemos también por la reinstauración de la esclavitud de los negros, inmemorial tradición que, por sus beneficiosos efectos para la economía catalana, sería oportuno recuperar, porque votar no es delito.

Recuérdenlo, españoles fascistas: no hay nada por encima de la voluntad de un pueblo expresada en las urnas. Votar no es delito.

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