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LIBERALISMO Y ESTATISMO EN EL SIGLO DE ORO

Matar al tirano

Gracias a Enric Sopena, azote de fascistas y bardo de progresistas, sabemos que la Derecha se prepara para un golpe de estado, al amparo de la legitimidad que le conferiría Juan de Mariana, nada menos. En esa esquizofrénica denuncia, en la que se omiten los párrafos que matizan la tajante afirmación de Moa de que la actual situación política "abre paso a la violencia", lo único interesante es la mención al ilustre jesuita como uno de los defensores del tiranicidio.

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Que se dedique Moa, si se aburre, a refutar a Sopena; nosotros procuraremos hablar de Mariana, sobre el que se acaba de publicar un sesudo volumen: Liberalismo y estatismo en el Siglo de Oro español, en el que el profesor Rogelio Fernández Delgado analiza las ideas de aquél, en contraposición a las de Sancho de Moncada, para detectar qué es lo que motivó el declive del pensamiento económico español en el siglo XVII.
 
Dejaremos para los expertos en historia del pensamiento económico que juzguen si la empresa ha sido exitosa; en lugar de detenernos en esas "vidas paralelas" a lo Plutarco, creemos mucho más interesante glosar la vida y obra de Juan de Mariana.
 
Para quienes no conocen demasiado a este pensador del Siglo de Oro, podemos decir que algunas de sus obras acabaron siendo quemadas, y otras en el Índice. Eso ya permite dar buena cuenta de su espíritu combativo, avant la lettre. Como explica Rogelio Fernández, uno de los miembros del Consejo Supremo de la Inquisición denunció a Mariana por haber escrito "libelos inflamatorios".
 
Lo subversivo del jesuita, señala Fernández, fue haber defendido que un soberano se convierte automáticamente en tirano cuando impone tributos a sus súbditos sin el consentimiento de éstos. Y cuando devalúa la moneda, que es otra manera de fijar impuestos sin la anuencia de la población.
 
Con su obra más polémica, De Rege et regis institutione, la fama de Mariana trascendió nuestras fronteras. Al elogiar al asesino de Enrique III con un tono vehemente: "¡Serenidad insigne, hazaña memorable!", puso en boca de todos su teoría del tiranicidio.
 
El asesinato de Enrique IV convenció al Parlamento francés de que Mariana era un teólogo peligroso, por eso se ordenó convertir en pasto de las llamas las magníficas páginas de uno de los libros más importantes de todos los tiempos.
 
Detalle de la portada del libro de Rogelio Fernández.Frases como ésta estuvieron a punto de costarle la vida al escolástico: "En el supuesto de que el rey vejara a todo el reino con sus costumbres depravadas y su reinado degenerase en una manifiesta tiranía, ¿cómo podría la comunidad en que gobierna despojarlo del reino e incluso de la misma vida, si fuera necesario, si no hubiese retenido una potestad mayor que la que sus representantes delegaron en el rey?".
 
Para llegar a semejante conclusión, que incluso hoy se antoja radical, porque permitiría derrocar a dictadores como Castro incluso a tiros o, como asegura Sopena que afirma Moa, al mismísmo Zapatero, Mariana partía de la idea fundamental de la propiedad privada.
 
Al existir la propiedad, el individuo tiene una esfera de autonomía en la que el rey no puede penetrar; si lo hace pierde su legitimidad y el ciudadano puede defenderse contra la injusticia. Así, Mariana dice que "el príncipe no tiene derecho alguno sobre los bienes muebles e inmuebles de los súbditos, de tal forma que pueda tomarlos para sí o transferirlos a otros".
 
Este punto de partida, como hemos anticipado, le permite ir mucho más allá, pues llega a discutir la procedencia de nuevos tributos cuando no media el consentimiento formal del pueblo. Con un claro sesgo liberal, Mariana recomendaba a Felipe III, para quien escribió De regis…, que pidiera a sus ciudadanos pero no los despojara, "tomando cada día algo por su propia voluntad y reduciendo poco a poco a la miseria a quienes hasta hace poco eran ricos y felices".
 
Este mismo monarca acabó emprendiéndola contra él por haber puesto en solfa las sucesivas devaluaciones monetarias con que aquél trató de enriquecer las arcas reales. De hecho, fue encarcelado durante año y medio por decir que tales medidas suponían "un nuevo latrocinio".
 
Lamentablemente, como hemos anticipado, la obra de Fernández no es para quienes apenas tengan interés en la historia del pensamiento económico, ni para aquellos que, aun mostrando cierta querencia por la materia, esperen un análisis contemporáneo de los temas que Mariana estudió en los siglos XV y XVI. A pesar de ello, por ser uno de los escasos libros que repasan el pensamiento de esta insigne figura, tiene cierto interés, aunque la obra definitiva sobre Mariana esté aún por escribir.
 
Sin duda, el mejor teórico de la rebelión contra los tiranos –algo que, según Benjamin Franklin, era propio de quienes obedecían a Dios– merece que se le recuerde y estudie. Al fin y al cabo es, como dijo en uno de sus libros Federico Jiménez Losantos, uno de "los nuestros".
 
 
ROGELIO FERNÁNDEZ DELGADO: LIBERALISMO Y ESTATISMO EN EL SIGLO DE ORO ESPAÑOL: UN ESTUDIO COMPARADO DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO DE JUAN DE MARIANA Y SANCHO DE MONCADA. UNIÓN EDITORIAL, 2006; 285 PÁGINAS.
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