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'JESÚS DE NAZARET. DESDE LA ENTRADA EN JERUSALÉN HASTA LA RESURRECCIÓN'

Ratzinger cabalga de nuevo

El pasado día 10 puntualmente pudimos encontrar en las librerías la segunda parte de Jesús de Nazaret, obra de uno de los mejores teólogos vivos, Joseph Ratzinger/Benedicto XVI. Creo que lo peor que le podría pasar a esta segunda entrega, "Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección" –y al conjunto de la obra–, es que la redujéramos a ser "un libro del Papa". Sería como clavar un insecto con un fino alfiler, y no entraríamos en la hondura de las cuestiones que página a página se proponen.

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Ya en la primera parte, "Desde el Bautismo a la Transfiguración", veíamos –como ya indiqué en su momento–, lo mismo que ahora, que JR/B-XVI ha tenido un gran interés en que su aportación entre en la academia y se discuta. Con alegría, en el prólogo del presente volumen da cuenta de cómo se han hecho eco de su labor algunos teólogos (Hengel, Stuhlmacher, Mussner) y de cómo también entre los protestantes alguno ha concurrido en la misma dirección (Ringleben). El teólogo/Papa o, si se prefiere, el Papa/teólogo tiene algo que decir en el campo de la teología, y no solamente en éste, sino en general en el orbe de la alta cultura occidental. Y lo ha dicho.

Lo cual –y esto es de lo más rico que en esta obra encontramos– no quiere decir que sea un libro únicamente para las bibliotecas, las facultades o las revistas especializadas. JR/B-XVI, en el prólogo de esta segunda parte, hace un guiño a la hermenéutica de los Santos Padres. La de ellos era una teología hecha no desde la cátedra universitaria, sino desde la del predicador; y esto se palpa en este trabajo, pero de otra manera, acaso a la inversa, pues aquella forma de predicar estaba preñada de teología, mientras que aquí hay una teología contemplable. El libro es de un gran valor académico, pero al mismo tiempo es alimento para el creyente. El estudioso encuentra riqueza; el orante, los misterios de Cristo. Y además JR/B-XVI confirma en su propósito a quienes han deseado desde siempre hacer teología como los Padres y abre camino a los que buscaban su sendero. El teólogo da ejemplo con su hacer y el Papa parece decirles lo que Sta. Teresita escuchó de labios de León XIII:

¡Vamos!... ¡Vamos!... ¡Entraréis, si Dios lo quiere!...

JR/B-XVI no ha pretendido hacer una Vida de Jesús, por más que quiera "presentar al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el Jesús histórico en sentido propio y verdadero" (I, p. 18); pero tampoco una cristología, si bien podría decirse, "exagerando un poco", que quería "encontrar al Jesús real, sólo a partir del cual es posible algo así como una cristología desde abajo" (II, p. 9). Como él mismo confiesa, su esfuerzo se puede comprender mejor desde aquellos tratados teológicos medievales, como el de Sto. Tomás de Aquino, sobre los misterios de la vida de Jesús; pero, con todo, este libro, nacido siglos después de Descartes y en un mundo posterior a la revolución francesa,

se coloca en un contexto histórico-espiritual diferente, y por eso tiene también una orientación intrínseca distinta, que condiciona de manera esencial la estructura del texto. (I, p. 8).

De ahí que en acto encontremos, lo mismo que en la primera parte, un intento de articular la hermenéutica histórico-crítica –en ningún momento despreciada por JR/B-XVI, aunque señale sus limitaciones– con la hermenéutica de la fe. Sin perjuicio de que encontremos alguna pequeña reflexión teórica sobre el asunto, lo que se agradece tras la profunda huella que Heidegger dejó el siglo pasado; así, por ejemplo, manteniendo un interesantísimo pulso con Bultmann, dice:

Esta regla de fe o confesión de fe es la verdadera hermenéutica de la Escritura, la clave tomada de ella misma para interpretarla según su espíritu. La unidad de estos tres elementos constitutivos de la Iglesia –el sacramento de la sucesión, la Escritura y la regla de fe (confesión)– es la verdadera garantía de que la Palabra pueda resonar de modo auténtico y se mantenga la tradición. (II, p. 121).

Pero JR/B-XVI sabe que el suyo es solamente un intento, no es una palabra definitiva sobre esta cuestión; humildad y mesura deseables en cualquier intelectual:

No pretendo afirmar que en mi libro esté ya totalmente acabada esta integración de las dos hermenéuticas. Pero espero haber dado un buen paso en dicha dirección. (II, p. 7).

Y, de misterio en misterio, escanciando la figura, la obra y la palabra de Jesús, encontrando la comprensión en el hermanamiento de acontecimiento histórico y Palabra divina, todas estas páginas están marcadas y muestran lo que es para JB/B-XVI la clave más profunda del Cristo:

Jesús, ese uno, muere por el pueblo: se vislumbra así el misterio de la función vicaria, que es el contenido más profundo de la misión de Jesús. (II, 203).

Un gran libro, si cabe mejor que la primera parte. Ahora, a esperar que le sea posible a JR/B-XVI escribir el librito sobre la infancia de Jesús. Espero que, como el presente, haga recordar las palabras de S. Ignacio de Loyola:

Porque no el mucho saber harta y satisface el ánima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente.

 

JOSEPH RATZINGER/BENEDICTO XVI: JESÚS DE NAZARET. DESDE LA ENTRADA EN JERUSALÉN HASTA LA RESURRECCIÓN. Ediciones Encuentro (Madrid), 2011, 400 páginas.

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