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DIVULGACIÓN

Un científico en la cocina

Ramón Núñez es una de esas personas con las que sólo cabe aprender. Da igual que se trate de una explicación sobre la estructura helicoidal del ADN o del manual de instrucciones para el correcto consumo del percebe. Eso sí, seguramente no aprenderemos lo que estábamos esperando aprender… He aquí la clave de la buena divulgación moderna: la sorpresa, la ironía, la provocación.

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Desde la dirección de Museos Científicos Coruñeses, Ramón Núñez se ha convertido en referencia y maestro de cuantos en España se dedican a hablar, escribir y meditar sobre ciencia para el gran público. Le queda aún tiempo (poco) para desgranar una no muy extensa pero intensa obra escrita en medios de comunicación de influencia. Producto de una de esas colaboraciones es el libro que aquí les traigo, una fiel recopilación de sus artículos para la revista Muy Interesante bajo el título de Un científico en la cocina.
 
Es difícil descubrir en las 287 páginas de Un científico en la cocina si a Núñez le apasiona más la ciencia o la gastronomía, si se emociona más explicando a un niño qué es el número de Avogadro o fileteando una lubina. En cualquier caso, al lector más o menos avisado seguro que, tras leer estas páginas, se le despertarán ambos apetitos: el de conocer algo de química y el de echar al plato unas almejas a la plancha.
 
No es baladí la idea de unir condumio y saber. Jorge Wagensberg nos enseña, en El gozo intelectual, hasta qué punto la adquisición de nuevos conocimientos puede producir un placer no muy lejano (cuando no superior) al de otras pulsiones más carnales. Como éstas, el gozo del saber puede sobrevenir en el momento más inesperado: en medio de una conversación, al principio de una cita, en una sala de conferencias, tras una buena cena…
 
Saber aprender es, igual que comer, un acto nutricio, y Núñez explota esta realidad, que él conoce de sobra por su condición de miembro de varias sociedades científicas y gastronómicas de renombre; y lo hace, al modo de la nueva cocina de autor, en pequeñas dosis. Menú de degustación en platos breves.
 
Si la cocina es cultura, la ciencia también lo es. Es más, como el propio Núñez ha dejado dicho en otras ocasiones, "sin ciencia no hay cultura". De manera que aquí lo que nos propone no es otra cosa que ser un poco más cultos. Saber, por ejemplo, en qué se diferencia una anchoa de un boquerón, qué cantidad de agua tiene una patata, cómo se hace la carne de membrillo, qué fenómenos físicos se generan cuando se asa, se fríe o se cocina a la plancha, y cómo cada una de esas técnicas es apropiada sólo para determinados platos…
 
Autor y editor han sido fieles a los textos periodísticos originales. Quizás se eche de menos algo más de aparato técnico (anotaciones, referencias o actualizaciones que sitúen al lector más exigente); pero se trata de eso: de un ejercicio de divulgación llana, periodística y ágil.
 
Los artículos se han organizado no cronológicamente, sino por temas: fundamentos, técnicas, alimentos, elaboraciones, comida de temporada y curiosidades. La lectura, por lo tanto, es cualquier cosa menos lineal. Podemos recurrir a él cuando queramos y sin seguir un orden demasiado establecido; justo como pasa en los museos que disponen de buenas ofertas interactivas.
 
Pasen, pues, y lean, o coman; o hagan las dos cosas. Porque éste es un libro para digerir con las neuronas.
 
(Por cierto, no hay diferencia alguna entre una anchoa y un boquerón...).
 
 
RAMÓN NÚÑEZ: UN CIENTÍFICO EN LA COCINA. Planeta (Barcelona), 2007, 240 páginas.
 
Pinche aquí va ver VIVE LA CIENCIA, el programa de JORGE ALCALDE en LDTV.
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