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Pablo Planas

A los pies de Mohamed

Sánchez empezó su mandato con el efecto llamada del Aquarius y lo termina entregando a Marruecos la seguridad de nuestras fronteras con Marruecos.

Sánchez empezó su mandato con el efecto llamada del Aquarius y lo termina entregando a Marruecos la seguridad de nuestras fronteras con Marruecos.
Mohamed VI y Pedro Sánchez. | EFE

En las primeras páginas del Manual de resistencia, Pedro Sánchez recuerda que su primera decisión como inquilino de la Moncloa fue acoger a los más de seiscientos inmigrantes que viajaban en el buque Aquarius de la organización española Open Arms. Malta e Italia habían cerrado sus puertos a la embarcación y Sánchez ordenó que recalara en el puerto de Valencia. "A mí, personalmente, el haber salvado la vida a 630 personas hace que piense que vale la pena dedicarse a la política", dice en el primer capítulo.

No es probable que Sánchez crea tener responsabilidad alguna sobre los 23 inmigrantes muertos –según los datos oficiales de Rabat– en el intento de asalto de la valla que separa Melilla de Marruecos. Las informaciones aseguran que todos los muertos cayeron del lado marroquí. 23 muertos. Hay bombardeos rusos sobre Ucrania con menos víctimas.

Esos 23 inmigrantes subsaharianos muertos (37 según distintas ONG) no suponen ningún problema para Sánchez y mucho menos para el régimen de Mohamed VI. Es más, el presidente del Gobierno ha felicitado a Marruecos por su colaboración en el episodio, que ha definido muy solemne como un "ataque a la integridad territorial de nuestro país". Las buenas gentes de Podemos y demás se muestran horrorizadas en el Twitter, pero critican a Sánchez con la boca pequeña. Esto llega a pasar con un Gobierno del PP y la izquierda estaría exigiendo que se juzgara al Consejo de Ministros en pleno como criminales de guerra y por crímenes contra la Humanidad. Y elecciones anticipadas, claro.

Como aún no gobierna el PP, aquí no ha pasado nada, circulen, todo en orden. "La gendarmería marroquí trabajó con las Fuerzas de Seguridad del Estado para repeler este asalto violento. Si hay un responsable de todo lo que parece que ha sucedido en esa frontera son las mafias que trafican con seres humanos", ha declarado Sánchez, el nuevo Sánchez en materia de inmigración.

Las mafias que trafican con seres humanos ya existían cuando el Aquarius atracó en Valencia con 630 inmigrantes a bordo. "Podíamos haber mirado para otro lado, como ocurre con demasiada frecuencia respecto al tema de las migraciones. Podríamos haber dicho: 'Que se las compongan Italia y Malta'. Pero decidimos que nuestra responsabilidad como europeos era tomar una decisión que supusiera un aldabonazo en todas las cancillerías europeas", presumía Sánchez en el referido Manual de resistencia. Un aldabonazo. Qué grande, Antonio. Menudo crack.

Además de los muertos, hay decenas de guardias civiles heridos. También policías marroquíes. Los inmigrantes actúan con una violencia extrema. Siempre, incluso cuando gobierna el PP. La Guardia Civil y la Policía Nacional carecen de medios para hacer frente a la avalancha. En cuanto a la policía de Marruecos, carece de experiencia. Hasta ahora tenían orden de regular el tránsito ilegal, no de impedirlo.

Sánchez empezó su mandato con el efecto llamada del Aquarius y lo termina entregando a Marruecos la seguridad de nuestras fronteras con Marruecos. Ni Murphy hubiera podido imaginar un escenario más catastrófico. Los muertos serán enterrados en el cementerio de Nador sin haber sido identificados y sin que se les haya practicado una autopsia. Muy pillado tiene que estar Sánchez para despachar más de veinte cadáveres con un "gracias, Mohamed. Buen trabajo".

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