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Euzkadi resucita como Cristo

No sólo ha disminuido la asistencia al acto, sino que además ha aumentado la edad media. Se instalan sillas de tijera para que aguanten los discursos.

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El Aberri Eguna, según el euskera batua, el Día de la Patria. Para los nacionalistas vascos, tan ayunos de tradiciones, mitologías y fiestas, pese a pertenecer a un pueblo que, como afirmó Juan José Ibarretxe, tiene 7.000 años de historia, es un día mayor. Según el actual presidente del PNV, Andoni Ortúzar, antiguo director de la Radio Televisión Vasca (EITB) durante una década, es el día más importante para un buen abertzale:

Ochentaiún (sic) años llevamos los abertzales celebrando Aberri Eguna. En nuestras casas siempre ha sido el Día más grande del año

Como vemos, para los nacionalistas vascos cristianos es más importante una fiesta partidista que la conmemoración de la Resurrección de Jesucristo o la Navidad.

Y eso que el PNV de los años 30 del siglo XX, donde quienes mandaban habían conocido a Sabino Arana y su hermano Luis seguía vivito y coleando, instituyó el Aberri Eguna a propósito el Domingo de Resurrección para establecer una identidad entre la resurrección de Cristo y la de la pobre y humillada Euzkadi.

De acuerdo con la mitología fantaseada por los abertzales, Luis convenció a Sabino de que los vizcaínos no eran españoles en una conversación en el jardín de la casa familiar, en cuyo solar se levanta hoy la sede del PNV, un enorme edificio pagado, según la versión oficial, con las cuotas de los militantes. Se habló incluso de que Sabino había dejado una frase que justificaba la fecha:

Pero el Domingo de Resurrección de 1882, ¡bendito el día en que conocí a mi patria!..

Los historiadores serios negaron esta prueba. Incluso en círculos nacionalistas se reconoce ya que la elección del día se debió no sólo al deseo de enunciar ese paralelismo entre Cristo y Euzkadi, que podía ser grato a una militancia caracterizada por su clericalismo en una época de persecución a los católicos, sino, también, en homenaje al Alzamiento de Pascua realizado por los irlandeses en 1916 y aplastado por los ingleses. Luego, en la guerra civil española, los irlandeses del Estado Libre tomaron partido por el bando nacional y hasta unos cientos de voluntarios se pusieron a las órdenes del general Franco.

Francia prohíbe el 'Aberri Eguna'

El primer Aberri Eguna se celebró en abril de 1932 en Bilbao y mostró la división de la sociedad vasca: la burguesía que vivía en las calles por donde transcurrió el desfile abertzale cerró los balcones y ventanas de sus casas como acto de desaprobación. El que se celebró en Pamplona en junio de 1935 fue boicoteado por los carlistas. Y el de 1936 se atrasó un mes debido a los avatares de la llamada primavera trágica.

Durante el franquismo, el Aberri Eguna estuvo prohibido, pero se celebró en la clandestinidad por parte de las familias acérrimamente abertzales. El primero convocado de manera abierta desde la guerra fue en 1963 en el País Vasco francés; también fue el primero convocado por otro partido que no fuese el PNV, en este caso la asociación política y cultural Enbata; en su manifiesto pidió la autodeterminación y la unidad de su Euzkadi, dividida entre España y Francia. En 1964 el PNV, que no quería que la izquierda abertzale le arrebatase esta bandera, trató de celebrarlo en Guernica.

Es de destacar que las autoridades francesas de la V República reaccionaron al igual que las españolas. En 1972 el prefecto de los Bajos Pirineos prohibió las manifestaciones públicas convocadas por Enbata para el Aberri Eguna de ese año; y en enero de 1974 el consejo de ministros de la República francesa prohibió Enbata por atentar contra la unidad nacional, pese a que como partido se había presentado a varias elecciones locales y legislativas (las primeras en las que participó fueron las legislativas de 1967, en las que obtuvo menos de un 5% de los votos).

El PSOE, de fiesta

La izquierda vasca no nacionalista, con un alma esquizofrénica entre lo internacional, lo español y lo vasquista, se unió a las conmemoraciones del Aberri Eguna desde 1937 hasta 1979, cuando los socialistas vascos como José María Benegas, Ramón Rubial, Luis Alberto Aguriano y Jesús Eguiguren dejaron de acudir a la convocatoria unitaria y a tomar potes con los peneuvistas. En mitin celebrado en Eibar en 1976, Felipe González gritó Gora Euskadi Askatuta! Años después, González reconoció que, al menos, sopesó ordenar asesinatos de etarras.

El Aberri Eguna de 1978 se celebró simultáneamente en Bilbao, Vitoria, San Sebastián y Pamplona. Y en el acto de San Sebastián los parlamentarios del PSOE, PNV y de Euskadiko Ezkerra sostuvieron una pancarta con los lemas:

Autodeterminación en la Constitución. Aberri Eguna 1978. Estatuto de Autonomía Nacional.

En 1979 ya había estatuto de autonomía y parlamento vasco, y la ikurriña inventada por los hermanos Arana como un calco de la bandera del Reino Unido y sólo para Vizcaya se había elevado a bandera oficial de la comunidad autónoma vasca. Entonces los socialistas consideraron que su incorporación a una fiesta clerical y partidista era innecesaria, por lo que el Aberri Eguna de 1980 ya quedó sólo para los nacionalistas, fuesen del PNV como de ETA.

La unidad de los abertzales con las izquierdas socialista y comunista como compañeras de viaje era tal que los dirigentes del PNV creyeron que el Aberri se convertiría en fiesta vasca, y por ello instauraron el Alderdi Eguna (Día del Partido) en 1977. La fecha es el último domingo de septiembre.

En los últimos años, sobre todo después del pinchazo del Plan Ibarretxe en 2005, el Aberri Eguna ha seguido el declive de la sociedad vasca. Las Provincias Vascongadas no escapan del problema de la decadencia demográfica que afecta a la mitad norte de la Península Ibérica. En las elecciones autonómicas de 2012 el censo electoral fue de 1.718.696 personas, 100.000 menos que en las de 1998, cuando se alcanzó el punto máximo de electores con 1.821.608.

En 2005, el PNV trasladó su celebración de la Feria de Muestras, hoy también retirada del centro de Bilbao, a la pequeña Plaza Nueva, en el Casco Viejo. No sólo ha disminuido la asistencia al acto, sino que además ha aumentado la edad media. El público es tan mayor que se instalan sillas de tijera para que aguante los discursos.

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