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Carmena pone en marcha sus sóviets

¿"Esto no puede pasar en España"? Ya está pasando.

Percival Manglano
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Dos horas, dos, nos ha atizado la alcaldesa Fidela Carmena (de segundo apellido, ironías de la vida, Castrillo) con su discurso inicial del Debate del Estado de la Ciudad, celebrado hoy mismo. Ha dedicado la mayor parte de este tiempo a hablar de la Memoria Histórica, de la participación ciudadana y de, modestia aparte, su enorme cercanía. También ha aprovechado para cargar contra la oposición por criticarla (¡habrase visto tamaña desfachatez!). Cuestiones de relevancia para los madrileños como la limpieza de las calles o la circulación han sido despachadas en escasos minutos. La fiscalidad soportada por los contribuyentes ha sido, directamente, olvidada.

Como también ha sido olvidado el tema del día, llevado a su portada por El País: "Carmena creará un nuevo modelo de seguridad con jurados vecinales". Esperanza Aguirre ha criticado este modelo por lo que es: la puesta en marcha de los sóviets en Madrid. Ni Carmena ni la portavoz de Ahora Madrid, Rita Maestre, se han dignado responder a sus críticas. Han estado demasiado ocupadas en celebrar la ilusión que su proyecto está generando entre los madrileños.

¿Por qué es este modelo de seguridad la creación de los sóviets? Veamos primero qué fueron los sóviets. Éstos fueron un invento del Partido Comunista ruso para hacer triunfar su revolución de 1917. Sóviet en ruso quiere decir "asamblea". Se implantaron en 1917 como asambleas de obreros y soldados. Lenin los describió como la base de una "forma superior de democracia" basada en la "participación para la construcción de una nueva sociedad". Se organizaron a escala local, y sucesivos comités superiores desembocaron en el Sóviet Supremo.

Una vez creado, este sistema de ejercicio del poder de abajo arriba fue pervertido de forma que permitió el ejercicio del poder de arriba abajo. En la práctica, fueron comités para luchar contra los enemigos de la Revolución y, una vez derrotados éstos, para asegurar el control social sobre la población. El Partido Comunista gobernó hasta 1991 a través de los sóviets. Sus órdenes y ojos llegaron a todos los rincones gracias a ellos. El modelo ha sido repetido hasta el infinito, por ejemplo, con los Comités de Defensa de la Revolución en Cuba o los Círculos Bolivarianos en Venezuela.

La base de los sóviets es, pues, la usurpación de las funciones del Estado por parte de un partido político. Se crea una estructura paralela a la del Estado dirigida por un partido, a través de la que se ejerce el verdadero poder. Es, por así decir, el método perfecto para que un partido se perpetúe en el poder, puesto que su estructura se confunde con la del Estado. El Estado se convierte, en suma, en un instrumento de Partido. Y el enemigo del Partido se convierte, por ello mismo, en el enemigo del Estado (y, por supuesto, también del Pueblo).

El modelo planteado por Carmena sigue el ideal soviético a rajatabla. De entrada, no hay más que comprobar su terminología: Consejo Ciudadano; Jurado Vecinal; Policía Comunitaria; Comisión de Gobernanza del Barrio; Círculos de Custodia Ciudadana; Centro Comunitario de Seguridad y Justicia… Esta multiplicidad de órganos y comités se responsabilizará de la seguridad y de la justicia en un barrio.

La figura clave en este entramado de comités y círculos es el gestor de barrio. Éste, nombrado a dedo por el Gobierno municipal, sería, en la práctica, el comisario político encargado de controlar a los moradores del territorio. Como bien dice el documento que establece el sistema, el gestor "conoce a fondo el barrio y es conocido por el barrio". Un cacique de barrio, vamos. El jurado vecinal que supervisará, además, hará que "infractores, delincuentes y víctimas tengan la oportunidad de encontrarse con el entorno social donde se cometió la infracción, reconocer su culpa y acordar conjuntamente vías para restaurar el daño hecho a la comunidad". Es decir, la Justicia se somete a criterios puramente políticos, bajo los que la Ley es poco más que un estorbo y el individuo es obliterado a favor de la comunidad.

¿Y cuál va a ser el barrio donde se va a implantar el proyecto piloto de este nuevo modelo? En el colmo de las casualidades, será Lavapiés, el barrio de los 128 que componen Madrid en el que mejor resultado electoral obtiene Podemos. De hecho, en las elecciones generales del 20-D, la suma de Podemos e IU se llevó ahí el 56,7% de los votos (Podemos, por sí mismo, sacó un 47%). El modelo se quiere perfeccionar en el entorno más cercano a Podemos para exportarlo sucesivamente al resto de la ciudad.

Todos habremos oído alguna vez la frase "Esto no puede pasar en España", en el sentido de que nuestro país no podría padecer modelos chavistas o bolcheviques. No nos engañemos. El País nos demuestra hoy que ya está pasando.

Percival Manglano, concejal del PP en el Ayuntamiento de Madrid .

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