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Pánico en el PP

Las manifestaciones del sábado han generado diversas patologías, algunas de las cuales reflejan los rumorólogos. Con su habitual olfato, ya insinuó el sábado los síntomas El Confidencial Digital. “Macromanifestación en Madrid, han acudido votantes del PP”, titulaba. “Entre los miles de asistentes ha habido también personas que han votado al Partido Popular, muchos sin darse a conocer pero algunos proclamándolo”, remachaba en el desarrollo. Quedaba así esbozado, pues, el cuadro clínico del asunto.

Con los datos de una analítica no mucho más compleja, pero con indudable arrojo, se ha construido la información más destacada de El Semanal Digital “Dirigentes populares esperan poder convencer a Aznar”. ¿De qué? “Contra la guerra”, reza el antetítulo. ¿Quiénes son éstos? Aunque lo adelante en la entradilla sólo lo dice en el último párrafo: “Muchos, ahora, observan de reojo a los cinco dirigentes populares que han expresado sus críticas en privado a lo largo de estas semanas”. ¿Hay o no, sin embargo, contradicción con la última frase del mismo párrafo?: “Todos miran a Rato, Zaplana, Matas, Piqué y Gallardón”. ¿Cómo es posible que todos los miren si muchos los observan de reojo? La clave, acaso, esté en unas comillas anónimas, clásico recurso confidencial: "Hay que convencer al presidente de que nos jugamos mucho y que ni nuestros militantes más fieles, esta vez, están con él, por más confianza que pida".

El Semanal Digital da un paso más, sin que acertemos a saber la dirección, y ofrece, generoso, el tratamiento: “la mejor solución sería que el presidente del Gobierno relevase a la ministra de Exteriores, Ana Palacio, por su lamentable intervencion en el Consejo de Seguridad de la ONU.”

No parecen mucho más consistentes los indicios que llevan a El Confidencial a ponerse, como quien dice, amarillo: “El clamor popular contra la guerra convulsiona al Gobierno y aboca al PP a anticipar la designación del sucesor”. Eso es disparar con cartucho. A grandes males, –“Ayer fue un día de pánico para el Gobierno Aznar”, arranca el desarrollo–, grandes remedios: “una idea comenzó a abrirse paso con gran fuerza en áreas del PP: es necesario proceder cuanto antes a la designación del sucesor para poder contrarrestar con tiempo el desgaste provocado por la masiva oposición a la guerra”. Tras lamentar, a buenas horas, la falta de simpatía de Aznar, según un comunicante, del que se asegura que es “un colaborador directo del presidente en Moncloa”, a la hora de cuantificar se conforman con poco: “el PP debería acelerar el nombramiento del sucesor de Aznar en varios meses”.

También este medio sirve en bandeja la cura: aprovechar la remodelación impuesta por la salida de Matas, de la que hablábamos aquí el viernes, y hacerla más intensa. “Podría devolver a Jaime Mayor Oreja al Consejo de Ministros, bien como titular de Educación, bien al frente de un superdepartamento de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y podría situar al vicepresidente económico Rodrigo Rato al frente de la cartera de Asuntos Exteriores”. ¿Cómo se compadece esto con la última frase de la información –“El partido necesita recuperar la ilusión con alguien que no esté manchado por esta guerra”? A saber.

Hay otros síntomas de que –sin llegar al alarmismo de los que acabamos de hacernos eco– algo pasa por la cabeza del PP. El confidencial en catalán e-noticies da cuenta de que el sábado pasado, el presidente del PP en Cataluña, Josep Piqué, dijo a la junta directiva catalana –en una reunión en la que, según este mismo medio, estuvo ausente Alberto Fernández Díaz, aunque no su hermano Jorge– que el PP pasa por “una situación difícil y complicada”.

Un inciso breve. Otra información interesante de e-noticies es la decisión tomada por Mediapark, de acudir a la amplicación de capital que se dispone a realizar Audiovisual Española SA, la editora de La Razón. Son 600.000. Euros, claro.

No sólo en la red encontramos indicios de la situación en el partido. Sin ir más lejos, en una información firmada por la especialista Cristina de la Hoz en ABC nos enteramos de que “El estilo de Aznar incomoda a sus sucesores por temor a que deteriore sus expectativas”. Los incomodados parece que son Rajoy y Rato y la causa, más allá de las bien conocidas características de la personalidad del Presidente, la poca delicadeza con que éste se relaciona, sobre todo, con los catalanes. Veremos qué ocurre si los necesitamos en 2004, se ve que dicen.

Jugosa es la conclusión del artículo. Si bien a Aznar se le reconoce el mérito de cargar en exclusiva con el desgaste y aligerar de ello a los posibles sucesores, habrá que esperar a ver lo que ocurre en las elecciones de mayo, “conscientes de que en ese 70 por ciento de población que rechaza una intervención militar en Irak hay mucho votante popular”. Y concluye: "Rajoy ha señalado que esta es una situación igual de delicada para el Gobierno a la de mayo y junio del año pasado con el decretazo. cuando se convocó la primera huelga general contra el Gobierno de Aznar y que, posteriormente, se corrigió para restaurar la paz social”. Sólo nos queda esperar que el asunto de Irak se haya resuelto antes de que cunda el pánico.

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