No se confundan. Nos referimos a que, como ocurre en nuestra Agenda económica, la información más llamativa de hoy, por las interpretaciones a que pueda dar lugar, sobre todo en privado, por supuesto, es esta de La Gaceta de los Negocios: Los Albertos desembolsan los 50 millones por Urbanor. En ella se presenta a los primos bajo una luz positiva y se destaca los enormes beneficios que a quienes fueron sus socios les ha reportado el asunto aquel del solar de la plaza de Castilla. Estos socios (Santieri y compañía y los hermanos San Martín) son unos ingratos, pues se han lucrado mucho, pero que mucho, mucho, mucho del negocio que hicieron con los Albertos y no sólo no han sido capaces de reconocer el efecto benéfico que sobre sus patrimonios tuvo la proximidad de los de la gabardina, sino que además, el colmo, fueron y los denunciaron. Por si todo ello no bastara, se nos recuerda que: “Las plusvalías derivadas de la venta de los terrenos donde se construyeron las torres Kio de Madrid (origen del caso Urbanor) se quedaron en el balance de las sociedades de sus ex mujeres Alicia y Esther Koplowitz, de las que Cortina y Alcocer tenían separación de bienes.” Entre unos y otros lograrán finalmente no sólo que eludan el cumplimiento de la sentencia del Supremo, sino que sean postulados para algún premio por su contribución al bien común.
ESD (El Semanal Digital) dice que doña Ana Palacio sigue empeñada en trasladar al personal de su ministerio al edicifio Iris, allá en los confines del Campo de las Naciones, aunque tenga que pagar tres millones de euros de alquiler. Los afectados sólo ven inconvenientes al edificio y a su entorno. Mientras, el naftaleno, cual agente al servicio de Dios sabe qué potencia, logra un éxito mayor que el fantasma del palacio de Linares.
ECD (El Confidencial Digital) nos confía hoy que la frase aquella que dijo el presidente del Parlamento de Cataluña, el independentista Benach, tras su visita al Rey: (“hablando se entiende la gente”) “tuvo un sentido absolutamente contrario a lo que algunos interpretaron, y que les llevó incluso a criticar la expresión formulada por el Monarca”. Alguien que al parecer estuvo presente en la entrevista le ha contado a otro alquien de ese medio lo que allí se dijo y cuál tendría que ser la adecuada interpretación de esas cinco palabras aludidas. Acabáramos. Habrá que preguntarle su opinión a Jaime Peñafiel, que desde que falleció Juan Balansó se tiene por el especialista máximo en asuntos coronados, hasta lo insufrible.
Se equivocaban quienes pensaban que La Razón no iba a responder a la ola de promociones que invade el quiosco. Pudo ser una ensoñación mientras sesteábamos, pero nos pareció ver ayer un anuncio en la televisión en el que el popular diario prometía a sus clientes el maletín de la señorita Pepis y otras maravillas semejantes para los niños. Si cierto, conmovedor. Por su parte, La Vanguardia y El Periódico regalan vajillas, según informa e-noticies. Lo cual demuestra lo que cuesta vencer la resistencia a comprar el diario, la lucha por la difusión.
Expansión está cambiando, aseguran quienes lo siguen. Dicen que se decolora por momentos por culpa de la información general. En internet, donde hasta ayer como quien dice todas las informaciones estaban bajo candado, hoy se permite el acceso a algunas. Pero interpretar esto como una señal de otras cosas acaso sea prematuro.