Juan Luis Cebrián acaba de volver a fatigar las prensas, dicen que esta vez con un ensayo, El fundamentalismo democrático. Suponemos que el tipo de letra ha de ser muy grande, porque la tesis no parece que dé para 180 páginas: la derecha es un peligro, una amenaza constante para que los progres materialicen el catálogo de buenos proyectos sociales y mejores intenciones, cuyo monopolio –como Polanco los medios– detenta la izquierda platónica de la que el ilustre académico es uno de sus más influyentes publicistas. Emilio Lledó se despendolaba el sábado con prolija glosa en su periódico (de Cebrián). Quizá también por encargo, Miquel Porta lo reseñaba por breve y no sin desdén en ABC. Ya era universalmente reconocido, entre otras muchas cosas, como novelista de enjundia. Helo aquí asimismo, genio implacable, denso pensador. Sólo falta que lo adapte el Medem de la pelota, por supuesto, vasca.
El Semanal Digital viene chismoso a propósito de varias empresas del gremio. En Vocento, dicen, hay fuerte controversia sobre Zarzalejos. Incluso se preguntan si podría ser cesado como director de ABC tras la campaña electoral. Es una pieza hipotética, elucubratoria. También lo parece la que dedica a adivinar los propósitos del recién aterrizado consejero delegado de Unión Editorial, Giorgio Valerio. Dicen que le habría aconsejado a Ramírez prudencia. Incluye una perla: “Valerio cree que "El Mundo" tiene que estar muy atento a los movimientos de "La Razón" y de "El País", tanto en cuestiones de contenido como promocionales”. Parece como si este fragmento se hubiera desagajado de otra pieza en la que aluden a lo que podría ser la causa de recomendar prudencia: el interés de Rizzoli en negociar una alianza con El Periódico. Lo cual se afirma al final de un comentario con escasa información dedicado a contraponer la alabanza del director de La Vanguardia, Antich, con el denuesto y vituperio de Franco, el del Periódico. Vaya usted a saber.
Por su parte, El Confidencial Digital ofrece asimismo varias croquetillas gremiales, con más o menos besamel. La que nos deja con ganas de saber más es aquella en la se dice saber que un proyecto de nuevo diario está encontrando problemas porque hay inversores comprometidos que se están desdiciendo. Sólo dice que se habla de un apellido en plural, las Klopowitz. No se sabe que haya más proyectos que el de los antiguos expansionistas Kindelán y García-Hoz. En otra información, se habla de los planes de salida a bolsa del Grupo Vocento, del protagonismo de los veteranos del Grupo Correo y de la previsible marginación de lo que queda de Prensa Española. Se diría que todo reposa en un malentendido, creer que se trató de una fusión y no de una adquisición relativamente considerada. En una tercera pieza, se cuenta que no sólo está habiendo ajustes en Cinco Días y en Prisacom, sino que también los hay en Localia, de donde va a desaparecer la mayor parte de la estructura informativa. Tendría lógica que lo subcontrataran con algún plus. ¿O será que los suprimen por haberlo pactado? Parece dudoso.
