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El rebote de ABC

– “¿Qué coño le pasa a tu hermano?”
 
Javier Zarzalejos alzó los hombros, los párpados, las cejas y apretó la boca en una mueca, como si fuera un mimo sorprendido por toda respuesta a la pregunta del presidente.
 
Tres acepciones incluye el diccionario de la Academia para rebotar que pueden ayudarnos a definir lo que le ocurrió ayer al ABC-Vocento-Zarzalejos: Primera: “Alterar el color y la calidad de algo”, Segunda “Conturbar, poner fuera de sí a alguien, diciéndole injurias, dándole malas nuevas o causándole cualquier susto”. Tercera: “Embotar, entorpecer, hacer menos efectivo algo”. Como se recordará, este diario llevaba ayer en su portada como tema mayor que el Estado había incurrido en Dios sabe qué enorme delito al comprar un velázquez supuestamente menor en presunto detrimento de un goya pretendidamente grandioso. Esa portada, en resumen, será recordada como el gran rebote de Zarzalejos, una cosa desproporcionada, una pata de banco de alguien que está de los nervios.
 
Parece ser que la culpa la tuvo el que no pudieran dar la compra del cuadro en exclusiva. El goya, que ni siquiera fue ofrecido al Prado, fue vendido por su anterior propietario a la actual, ambos españoles, todo en regla. El velázquez llevaba tiempo en el museo siendo estudiado y los expertos que lo habían visto pensaban que habría sido una pena tener que devolverlo otra vez a América por falta de fondos. Nada que ver la novela de un cuadro con la del otro. Una portada, la del ABC, que pasará a la historia del disparate.
 
Con la sutileza que no siempre le caracteriza, recoge el guante La Razón y elogia al ínclito Sierra del Prado: Gran acierto del museo del Prado por la compra de una auténtica obra maestra de Velázquez. En los morros: “Todos los especialistas han coincidido en calificar este cuadro de Velázquez de una auténtica obra maestra, un lienzo de plena madurez”. Pero esta no será la única amenidad que se encontrará el lector de este inquieto periódico. Su presidente lleva su canela hoy en defensa del que fuera figura de los ruedos y luego cónyuge afligido de la simpar Rocío Jurado: Ortega Cano, un respeto: “Me dicen que algunos programas del corazón zarandean a Ortega Cano. Que se lo toman a chirigota y le infamian y escarnecen. Que se mofan de él como si fuera el cubano puto del bálano embravecido o la ramera neumática del despiporre audiovisual”. Tras este arranque, entre gerundino y campurriano, hace Anson el elogio del diestro.
 
Miremos un momento a Cataluña. Destacan algunos medios, como si no terminaran de creérselo, que Maragall no abandona y que, dicen, está ilusionado con un gobierno catalanista y de progreso.  Para contribuir a su felicidad, un columnista con más rauxa que seny, Salvador Sostres, le arroja hoy encima el vómito de su recortada: La Cataluña traumática. Se refiere a una parte de la aristocracia política catalana que hace ver que es de izquierda, pero está forrada (y cita a Saura, Ribó, Maragall, Serra y Obiols) y que se dicen catalanes, pero, ay, según Sostres, son y se sienten españoles. O sea, ni carne ni pescado, unos tíos con los que no se puede contar para la revolución ni mucho menos para la independentista. “Estos son los  dos grandes dramas del PSC: que son de derecha y que son españoles”. Tras reprocharles lo sofisticado de sus hábitos, les llama “espantosos, vencidos, desplazados, ciegos de tanto mirar y no ver nada, y de no comprender nada, y de no haber transformado nada”. Si no cambian, acabaran en la basura, como Maragall el domingo. Porque dicen que son de izquierdas y son ricos y diciéndose catalanistas no saben ni qué es ni cómo funciona Cataluña. Al Gulag con ellos, se van a enterar estos señoritos.
 
En otro orden de cosas, confirma El Confidencial Digital lo que se venía diciendo desde hace días, que el señor Ortiz, don Julio, el padre de Letizia, la novia del Príncipe, ha aplazado la boda que tenía prevista para enero con su novia, Ana Togores, también periodista. Se enrolla este medio para alargar la noticia con suspense pompa y boato y dice que hasta le pudo haber sido recomendado desde la mismísima Zarzuela, pero suena a bobada, ya que este señor no parece tonto y además se dedica profesionalmente a asuntos de relaciones públicas, imágenes corporativas y rollos similares. Habría sido una metedura de pata como una casa, real o principesca.
 
El País celebraba ayer su primer aniversario en cerrado. Y se congratulaba por haber alanzado la cifra de 26.000 suscriptores de pago. No decía nada más, ni cuántos son del extranjero ni cuántos por seis meses, ni si alguien ajeno a la propia empresa ha verificado que eso es así. A pesar de todo lo cual, parece claro que pierden bastante menos dinero y cabe la esperanza de que recuperen algún lector de los que, hace ahora un año, se habían acostumbrado a leerlo sin pasar por caja. Y ya lo dijo don Jesús, que aquello era un suicidio. Ya no, pues.
 

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