Se va a poner muy difícil la clasificación de los miembros de este gobierno socialista si se ha de atender a las muestras que ofrecen de perspicacia y discreción. Tras la apoteosis de su toma de posesión, volvió a mostrarse ayuno de ambas el expresidente de Castilla La Mancha. Correspondió al habitual tercer grado al que le sometió un Carlos Dávila entre cesante y supernumerario con una nuevas dosis de verborrea inane. Muy duro. La información que le dedica El Confidencial Digital (el ex rival de ZP mueve bien sus piezas y se erige en el hombre clave del Gobierno), parece un elogio prematuro de un partidario. No se puede sobrevalorar la importancia de Defensa, pensando en las anormes carencias de nuestro ejército, herencia recibida, sí, aunque no parece que vaya a ser un ministerio favorecido en los presupuestos ni llamado a desempeñar papeles vistosos. Hablar, por los codos; hacer, ya veremos.
Pero Bono tiene un rival que apunta muchas maneras para acaparar la atención y hacer buena a su antecesora, cuyo nombramiento para el cargo fue una de las decisiones más incomprensibles de Aznar, que en este terreno se superó a sí mismo, una vez tras otra, durante los ocho años de su mandato. Pues bien, tanto tiempo añorando a un diplomático en Exteriores, ya lo tenemos, aquí está don Miguel Ángel (llámame Curro y no me preguntes por qué) listo para sembrar la duda acerca de los procedimientos y los criterios mediante los que se selecciona al personal de la Carrera, si no para hundirla en el mayor descrédito, si para colocarla al borde del precipicio. ¿Será cierto aquello de que también la política exterior es demasiado importante como para dejarla en manos de diplomáticos? Las crónicas de su primer viaje al exterior son deprimentes y la imagen del sujeto de caricatura fácil. ¿Sobrevivirá Zapatero a Moratinos?
Nos enteramos por El Confidencial de que Polanco anda estudiando cómo llevar su Localia a Barcelona, para hacerla auténticamente nacionalia. En Cataluña sólo cuenta con una emisora, en Viladecans, y cree que puede captar mucho público en BCN. Allí cuenta con cierto arraigo City TV, propiedad de Godó La Vanguardia. Gastando su buen dinero –7 millones de pérdidas anuales– ha logrado hacerse un hueco en la audiencia metropolitana. Y don Jesús piensa que el dinero que se tendría que gastar para introducir su localia en Barcelona, y cerrar una red nacional que de otro modo quedaría muy coja, acaso podría ir destinado al bolsillo de su antiguo socio y colaborador en el asunto aquel casi olvidado de Antena 3. Está por ver lo que piensa Godó.
Hay abundantes televisiones locales en Cataluña, muchas de ellas de titularidad pública, casi tantas como radios en catalán, la mayor parte de las cuales sobreviven gracias al dinero público que se les suministra directa o indirectamente. Una de las ellas, Catalunya Radio, la de la Generalidad, se escucha bastante, pero hay otras muchas que se escuchan menos, como ComRàdio, la emisora de la diputación de barcelona, Rac-1, que cuenta con figuras notorias como Jordi González y Manel Fuentes; Ona Catalana, que parece vinculada a Convergencia; Rádio 4, la emisora en catalán de Radio Nacional de España, que ni aparece en el EGM; Flaix, una radiofórmula, etcétera. A ellas hay que añadir las mismas emisoras que se pueden sintonizar en el resto de España, con más o menos facilidad y algún otro fenómeno local como Radio tele taxi, al que vive de la nostalgia de los emigrantes menos asimilados y cuyo promotor Justo Molinero ha sido utilizado por la Generalidad para mantener, junto con las ferias de abril, las peñas rocieras y otros fenómenos folclóricos, un cierto control sobre ese conglomerado social potencialmente adverso al catalanismo. Y todo esto viene a cuento de una reflexión que hace Xavier Rius, el director de e-noticies ¿Qué haremos con Ona Catalana? , donde reconoce que o sobran radios o faltan oyentes.
