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Más vidas curiosas y conexas a ZP

ZP es el estadio final, por el momento, de la metamorfosis sufrida por un licenciado en la primera promoción de la Facultad de Derecho de León en 1982, que al cumplir los 18 se había afiliado al PSOE. Fuera de la política, su experiencia profesional son cuatro años de profesor de Constitucional, no sabemos con qué dedicación, tarea que abandonó en 1986 al ser colocado en las listas y salir elegido para el Congreso. Tras catorce años de pasar desapercibido en ese rol, encabezó una candidatura a la secretaría general del PSOE que cuajó al aglutinar todas las corrientes para las que Bono era un mal mayor, con Maragall y su PSC en lugar preeminente. Superado el estupor inicial, su liderazgo fue asumido como providencial por los pesos pesados del partido. Admirador confeso de González, Zapatero ha logrado que la influencia del sevillano no contaminara su perfil. Algunos analistas han encontrado semejanzas entre su caso y el del señor Chance de la novela de Kozinski que interpretó en el cine Peters Sellers.
 
Presidente contra todo pronóstico el 14 M, su Gobierno es una mezcla, imprecisa todavía, entre los peajes del partido y personas de su confianza y/o proyecto, condicionada por el compromiso de que la mitad de ellos fueran mujeres, o viceversa. Es decir, que podía considerarse un hándicap menor el que la mujer gallega para Agricultura sólo supiera algo de asuntos pesqueros. Que fuera preterido Sebastián a favor del conservador Solbes pareció sensato, lo que hizo albergar esperanzas de que finalmente el experimentado pragmatismo de Solana desplazaría en Santa Cruz al doctrinarismo escaso de Moratinos, pero no fue así. Tan difícil o más para los historiadores será determinar por qué José Antonio Alonso, su apuesta más personal, acabó en Interior y Juan Fernando López Aguilar en Justicia. Acaso el canario tenga alguna contraindicación que ignoramos, pero es que todo lo que se sabe del leonés puntúa negativo en el test de idoneidad para el cargo. Lo de ser amigo desde la infancia recubre la decisión con una apariencia de motivación, pero, atendiendo a su CV, no la hace razonable ni, menos, plausible.
 
Estos días lo hemos empezado a ver. Alonso no tiene carnet del PSOE, pero sí parece identificado con la secta democrática de la Justicia. Su elección, en sus propias palabras, “es una apuesta por garantizar el sentido de la legalidad en los asuntos de ese Ministerio", algo que hubiera sido muy bien recibido años atrás, pero que está por ver que sea lo más adecuado ahora. Ayer le montaron una entrevista con las víctimas del terrorismo, un asunto de imagen, pero mejor que otro, sin duda. Si bien es cierto que Zapatero ha repetido que la lucha contra el terrorismo es prioritaria, habrá que ver cómo la enfoca Alonso, acostumbrado a actuar como contrapeso de la policía. Habla poco, al parecer, pero cuando lo hace, la arma, como el otro día en la Ser.
 
Quienes con Palacio, Piqué o Matutes suspiraban por que hubiera un profesional de la carrera al frente del servicio Exterior, ya lo tienen, a ver cuánto dura el aplauso. Moratinos pertenece asimismo a la tendencia romántica, humanitarista de la profesión, dimensión desorbitada en los últimos 13 años desde que, aparentemente, su destino europeísta se confundió con la causa palestina. En resumen, tendremos un diplomático en Exteriores, pero desde el punto de vista nacional será lo más parecido a un giro de 180 grados en el rumbo.
 
Curro, como al parecer le llamaba su abuela y le siguen llamando los amigos, ha llevado a su lado a Bernardino León, el que fuera su ayudante cuando representaba a la UE en Oriente próximo, cuando, como recuerdan los CV publicados, se estuvo tan cerca de la paz como de la guerra total. El secretario de estado de Política Exterior e Iberoamérica no tiene demasiada experiencia y la que tiene va por un carril semejante al de su jefe. Quizá no debiera airear mucho que al poco de entrar en la Carrera, dirigió el gabinete del innombrable al frente de la sociedad del V centenario.
 
Desde finales de 2001 dirige el señor León una curiosa fundación Tres Culturas , un montaje instalado en el que fuera pabellón marroquí de la Expo sevillana, amparado y financiado también por la Junta de Chaves, en cuyo alto patronazgo están el Rey de España y el de Marruecos. De ese país son la mayor parte de los miembros musulmanes, así como los cristianos en su mayoría tienen carnet o son beneficiarios del socialismo andaluz, mientras que los judíos son dos o tres miembros (Peres, Ben Amí, etc.) del socialismo israelí. Llama la atención que las actividades de la fundación, de la que al parecer pretende seguir siendo director el señor León, quedaron paralizadas cuando no se había celebrado el primer aniversario de su puesta en marcha. La causa, Perejil. Como anécdota, sólo el lince de Miguel Ángel Aguilar fue capaz en tan breve tiempo de beneficiarse, a través de su chiringuito del periodismo europeísta, del patrocinio que tan brevemente desplegó la Fundación sevillana. Nadie sabe a ciencia cierta a qué dedicó desde entonces su afán como director el ahora flamante secretario de Estado.

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