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Santiago Navajas

El lado correcto de la historia

En un menor abusado lo relevante es que ha sido sometido a abusos, no que sea chico o chica.

Santiago Navajas
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En un menor abusado lo relevante es que ha sido sometido a abusos, no que sea chico o chica.
El concejal de Bienestar Social de Madrid, José Aniorte | Twitter: @MadridFamilias

¿Alguna vez ha votado a Ciudadanos o al PP? La intervención del concejal de Bienestar Social de Ciudadanos en el gobierno de Almeida, José Aniorte, negando la atención urgente a niños varones víctimas de la violencia sexual, le helará la sangre en las venas. Si para conseguir la felicidad absoluta y eterna de la humanidad se le exigiera matar a una sola persona, ¿estaría dispuesto a pagar el precio, estimado lector? William James, desarrollando un tema de Dostoievski en Los hermanos Karamazov, planteó el dilema sobre alcanzar un infinito bien a cambio de un "pequeño" sacrificio:

Consideremos la hipótesis de que se nos ofreciera un Mundo en el que millones de personas fueran siempre felices, pero con la única condición de que un alma perdida más allá de las cosas tuviera que llevar una vida de solitario tormento.

En la Asamblea de Madrid todos los grupos políticos, con la excepción de Vox, han optado por la "felicidad total" al coste de una injusticia "sin apenas importancia". Almeida y Aniorte han creado un Centro de Asistencia Urgente para niñas y mujeres sometidas a abusos sexuales. Desde Vox presentaron una enmienda para que los niños también pudiesen ser atendidos. Parece una propuesta razonable, ¿no? Vale que no se atienda a hombres hechos y derechos que también pudieran ser víctimas de abusos. Al fin y al cabo ya estamos acostumbrados a que se nos satanice, discrimine y criminalice debido al pecado original de nuestra "masculinidad tóxica". Pero podríamos tener la esperanza de que los niños nacidos bajo la égida de la legalidad y la cultura de la Ley de Violencia de Género, podrían haber sido redimidos de la mancha del cromosoma Y. Pero no ha habido suerte.

En el debate, PP, Ciudadanos, PSOE y la extrema izquierda formaron un cordón sanitario contra Vox, tal y como había pedido Pedro Sánchez en el debate de investidura. De los socialistas y populistas no digo nada porque el feminismo de género y la tesis de que todos los hombres son unos violadores, de facto o en potencia, proviene de la izquierda. Al menos son consecuentes y tienen coraje a la hora de defender lo que creen. Como Heidegger que jamás se excusó por su pertenencia al nazismo o Sartre aplaudiendo los crímenes estalinistas. Lo relevante es que los del PP y Ciudadanos han terminado comprando la tesis de que hay un consenso científico de sociólogos y antropólogos que apoyan sin fisuras estas delirantes tesis cuyos efectos en la vida real de los ciudadanos puede ser tan trágica.

El argumento de Vox es del tipo 2+2=4 en clave política: un menor sometido a abusos sexuales necesita atención urgente sea cual sea su sexo. Pero para la ideología (ya más bien patología) de género, los varones son de segunda clase. También en Andalucía tanto el PP como Ciudadanos sostienen que el pin parental es tan mala idea de Vox como buenas son las propuestas de la izquierda respecto a la Ley de Memoria Histórica y la Ley de Violencia de Género.

José Aniorte tuvo la cortesía de responderme en Twitter a las críticas que le había hecho:

¡Buenos días Santiago! Antes faltan a la verdad. Te recomiendo que conozcas los recursos existentes para atención de la violencia sexual para niños y niñas en Madrid. Los 12 CAIs y el CIASI los atienden y los atiendes a todos por igual. Gracias.

Pero si estos centros de los que habla Aniorte al parecer no son suficientes para las niñas, tampoco lo serán para los niños. A menos que Aniorte haya asumido la tesis del feminismo de género de que los varones, niños incluidos, son ciudadanos de segunda categoría cuyo bienestar y seguridad no es tan relevante como el de las mujeres. Un centro dedicado a las urgencias solo para mujeres constituye una discriminación en el plano lógico, una arbitrariedad en el político y una infamia en el moral. La clave para tratar a los diferentes de manera diversa es si la característica fundamental a la hora de compararlos es la que los diferencia. Pero en un menor abusado lo relevante es que ha sido sometido a abusos, no que sea chico o chica.

Si es por la falta de recursos, bien pudiera hablar con la presidenta de la Comunidad para que cerrara de una vez Telemadrid, aunque los del PP siempre se han especializado en ser selectivamente liberales: solo en los programas electorales y en declaraciones de apoyo a la oposición venezolana. Algún día nos explicará Teresa Giménez Barbat, una de los fundadores de Ciudadanos, si el cambio de rumbo del que fue su partido respecto a la patológica idea de género fue electoralismo ramplón, asalto ideológico en toda regla o simple miedo mediático.

El párrafo anterior de William James termina de esta manera:

Por mucho que nos tentara el impulso de agarrarnos a una felicidad así ofrecida, sólo una emoción muy específica e independiente podría hacernos sentir todo lo repugnante que sería disfrutar de ella a cambio de aceptar deliberadamente un trato semejante.

Esa emoción que era, según James, la última barrera contra la barbarie utilitarista y el consenso de los infames se está desvaneciendo con la misma rapidez que se extiende la obligación de pasarse al "lado correcto de la historia". Solo que cuando lo correcto consiste en imponer censuras, señalar a malditos, imponer cordones sanitarios, cancelar ponencias, escrachear a opositores y, sobre todo, discriminar a niños, me planteo que dicho lado correcto es solo otra forma de llamar a ese infierno que está empedrado de buenas intenciones y techado con la peor hipocresía.

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