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Zoé Valdés

Capitán sir Tom Moore

Ha muerto el hombre que, a mi juicio, es el héroe más increíble y generoso de esta 'plandemia' del PCCh.

Zoé Valdés
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Ha muerto el hombre que, a mi juicio, es el héroe más increíble y generoso de esta 'plandemia' del PCCh.
Tom Moore. | EFE

Sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, acaba de fallecer en Inglaterra el capitán sir Tom Moore a la edad de 100 años. Ocurrió tres meses después del regreso de un largo viaje que hizo con su familia, en lo que había sido el gran sueño de su vida: un periplo por Barbados. 

Disfrutó de lo lindo, aseguraron sus hijas. Le hicieron la prueba del covid-19 antes de tomar el avión y a su regreso se la repitieron, no tenía el virus del PCCh entonces. A los pocos días del retorno cayó enfermo. Entró en el hospital aquejado de neumonía, le pusieron un tratamiento y lo devolvieron a la casa. Según cuenta el periodista y escritor Piers Morgan, el anciano pudo haberse contagiado el virus en la visita al hospital; el caso es que contrajo el coronavirus, y como consecuencia ha muerto.

En las redes sociales culpan a la familia de la tragedia, pese a que el mismo Morgan y la familia han contado con lujo de detalles lo sucedido. Sin embargo, eso que la jefa de prensa de Joe Biden ha llamado “odio” en las redes sociales –sin que le corresponda a ella definir el odio y saltándose la Primera Enmienda– al parecer actúa de un solo lado, y ahí están las masas destilando odio contra una familia cuyo padre y abuelo sólo hizo el bien a la humanidad. Pero la humanidad ha devenido humalidad.

Ha muerto el hombre que, a mi juicio, es el héroe más increíble y generoso de esta plandemia del PCCh, capitán sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial. No vaciló ni un instante, en cuanto empezó la desgracia en el 2020, en iniciar a su avanzada edad unas constantes y fatigosas caminatas alrededor de su jardín para, de tal modo, recaudar fondos que donó al personal médico y a los hospitales y contribuir a mejorar los cuidados y las condiciones de atención de los pacientes, de las enfermeras y de los doctores. Recaudó la respetable suma de 32 millones de libras esterlinas, entregadas hasta el último centavo a los favorecidos.

Al inicio hubo burlas por parte de los incrédulos y bufones de siempre (en las redes sociales y bastante más), terminó con la reina Isabel II de Inglaterra colocando la espada real en su encorvado hombro, distinguiéndolo como sir, en prueba de admiración por parte del pueblo británico, de la soberana y de la Corona.

Mientras los youtubers y los influencers se llenaron los bolsillos a costa de la plandemia hablando boberías en la mayoría de los casos, burlándose no pocas veces, y hasta mansiones y ranchos se compraron aprovechándose de la tragedia, y de los comemierdas que les creyeron como seguidores y carneros del rebaño, este glorioso veterano de guerra no tardó en poner sus últimas fuerzas al servicio de la salvación y de la buena energía espiritual que él mismo transmitía. 

Confieso sin vergüenza ni temor a que me califiquen de emocional y de mostrar excesiva sensibilidad que Moore es otro de esos hombres que me enamoran hondo, tengan la edad que tengan, porque abren en mí un canal de amor y confianza como pocos seres humanos consiguen.

El capitán sir Tom Moore sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, pero no logró hacerlo en esta Tercera Contienda desatada por el PCCh. No lo mataron los alemanes, pero lo mataron los comunistas chinos. Es una realidad que no podemos evadir. 

Pese a la enorme tristeza, seguiremos señalando a los culpables, que deberán pagar por estos terribles sucesos que todavía estamos padeciendo. Debiéramos ir pensando en la posibilidad de un Nuremberg contra el PCCh; aunque dudo que se procure. Los que conocemos el comunismo sabemos que nunca se ha logrado acusar a los verdugos, mucho menos que la Ley los juzgue y condene. Por eso siempre abogo por la vía rumana, o por los drones.

Larga e inolvidable gloria al valiente héroe de los años cuarenta y al infatigable héroe de los años 2020-21. Larga memoria a un anciano que con cien años todavía podía decirse que gozaba de buena salud, y quizás habría durado unos meses o unos años más, en la tranquilidad de saberse ya distinguido por la Historia. Aunque… sólo Dios decide.

Pero no puedo callarme, tampoco ante Dios: sí, hubiera sido mejor que te llevaras a unos cuantos influencers y youtubers, sin contar a  un puñado reguetoneros, e inútiles políticos y ministros; y que, por el contrario, nos permitieras disfrutar un poco más de este amado y honorable hombre de fe, de justicia, de palabra y de acción

En paz descanse, capitán sir Tom Moore.

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