Menú

Hillary o la bajeza

Lo ha vuelto a hacer. Ha probado nuevamente que puede ser más baja que su propia bajeza.

0

Lo ha vuelto a hacer. Ha probado nuevamente que puede ser más baja que su propia bajeza. Contrario a lo que podíamos esperar de un político al que le asiste la razón, a la señora Hillary Clinton le asiste cada vez más la sinrazón y la hipocresía, o mejor, la crueldad y la bajeza.

La primera vez que esta señora hizo uso de su bajeza moral fue cuando, siendo abogada, defendió a un pederasta que violó a una niña de doce años. Es un acto poco conocido en su biografía porque la prensa mundial se dio y se ha dado a la tarea de ocultarlo, o de disolverlo en el tiempo.

Hillary no sólo defendió al pederasta violador, además intentó destrozar la credibilidad de la víctima destruyendo su reputación, no dejen de entrar en el enlace anterior para que comprueben cómo hasta se burló a mandíbula batiente de la menor.

La otra ocasión en que la señora Hillary hizo prueba ostentosa de su bajeza fue cuando su marido, siendo presidente, y bajo juramento presidencial, la engañó y engañó al pueblo norteamericano (tarreó), de manera notoria y pública, con una joven becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky, haciéndola quedar en ridículo en múltiples ocasiones y poniendo también en ridículo al pueblo que lo eligió, al conocerse que mientras atendía al presidente palestino masturbaba a la becaria con uno de sus tabacos cubanos en la Oficina Oval.

Hillary, entonces, prefirió perdonar al marido (cosa comprensible y doméstico) y además pasar por alto los desmanes del presidente acosador (imperdonable). Por cierto, desmanes y violaciones cometidos también en numerosas ocasiones con otras víctimas que, al mostrarse acusadoras, fueron acalladas, silenciadas de distintas maneras y por vías más que oscuras.

Hillary, en la actualidad, cambia de estrategia. Frente al asesinato moral y político que intenta la izquierda contra el juez Brett Kavanaugh, la antigua ex primera dama, secretaria de Estado y candidata a la Presidencia de Estados Unidos se suma a la farsa montada por la supuesta víctima, una señora que peina canas, a la que los trapos sucios y las mentiras le desbordan el closet, y quien además se ha enriquecido monetariamente en pocos días gracias a su testimonio frente a una comisión cuyo único objetivo no es restablecer la verdad, sino asesinar moralmente a un hombre inocente y a su esposa y a sus dos hijas pequeñas. Método, por cierto, muy propio de la izquierda socialista y comunista.

Desde hace tiempo siento un gran desprecio por esta señora, Hillary Clinton. No sólo por su posición frente a los Castro y a la tiranía castrista, de complicidad, y no menos apaciguamiento y olvido. Sobre todo por su actuación como mujer, como abogada, y como secretaria de Estado en los tiempos nefastos de Barack Obama, con lo sucedido en Bengasi, donde asesinaron y empalaron de manera cruel a un diplomático norteamericano de importante rango, y por el escándalo aplacado de los emails; escándalos de suma gravedad por demás archivados, y por los que esta mujer debió de estar desde hace mucho tiempo en una cárcel, condenada por traición a su país y al Gobierno de Estados Unidos.

En Internacional

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation