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La masacre del momento

Ahora otra vez con la majomía de las velitas, los peluches, los mensajitos, las florecitas, todos somos no sé qué basureta, mientras llega la próxima masacre.

Zoé Valdés
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Esta vez ocurrió en Mánchester, durante un concierto de una cantante desconocida para mí. Es, al parecer, la nueva ídolo de los jóvenes. Se trata de otra descerebrada que ha declarado en un pasado reciente que odia a Estados Unidos –donde nació y se ha hecho millonaria con sus berracadas–, y que también odia a los americanos.

Va de imbécil por la vida, lamiendo ‘donuts’ en una dulcería para después no querer comprarlos, y burlarse del dueño o la dueña de la panadería, y hasta se ha hecho fotos limpiándose el trasero con la bandera estadounidense. Eso vi por arribita en uno de esos vídeos en Facebook.

Veintidós personas, entre niños y adolescentes, murieron oyendo a semejante plasta, que para colmo defiende como la peor de las fanáticas al islam. Ese islam que dicen que es una religión de paz y de amor. Ni es religión, ni tiene nada que ver con la paz, y mucho menos con el amor. Si quieren convencerse, sólo deben estudiar los vídeos en YouTube al respecto. Para encontrarlos escriban en el buscador: "escuelas coránicas". Y verán con lo que se tropiezan, con documentos tan aterradores como estos.

Y ni una sola protesta por parte de las feministas, mucho menos de los homosexuales, ni del mundo de la izquierda. Silencio total. El más absurdo e indecente de los silencios también por parte de la UNICEF, que debiera hacer en algo con toda urgencia, al menos publicar una declaración, lo que sea en contra de toda esta panda de subnormales que se creen líderes de algo y hasta contestatarios, frente a una infancia cada vez más indefensa, y también en contra de esos padres indolentes que les permiten esas nuevas formas de atraso, por no decir suicidio colectivo.

La tal Ariana Grande –la cantante del concierto en Mánchester–, sin ir más lejos, en lugar de declarar su arrepentimiento y de pedir disculpas sobre los términos más que elogiosos, guatacones, que usó acerca del islam, sin saber ni de lo que hablaba, y de reafirmar criterios en contra de tales barbaries, sólo ha escrito en su cuenta Twitter: "Broken", además de no sé qué otra tontería más. Enseguida fue corriendo a refugiarse a Miami.

Bajó del avión enfundada en negro, pero con un acicalado moño alto, unas pestañonas postizas, muy maquillada, abrazada a un oso de peluche (vaya, qué mona ella), y sin soltar el celular. Así nos quieren vender que regresaba destrozada. Destrozados están los cuerpos de esos niños y de esos adolescentes que fueron allí a gastar dinero, tiempo y neuronas, para ver a semejante estúpida, y los explotaron como un siquitraque.

En cuanto a los musulmanes, todavía estoy esperando, desde la última masacre, y desde la otra, y la otra anterior, que salgan masivamente a protestar para al menos puedan recuperar una cierta dignidad humana, si es que conocen a lo que esas dos palabras se refieren.

Ahora otra vez con la majomía de las velitas, los peluches, los mensajitos, las florecitas, todos somos no sé qué basureta, mientras llega la próxima masacre.

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