Los Centuriones –Ángeles del Infierno españoles- afirmaron este miércoles ante el tribunal que los juzga por asociación ilícita y tráfico de drogas y armas, que detestan las drogas y que daban a elegir a sus miembros entre el “caballo de hierro (la moto) o el de polvo (la droga) y, si uno de ellos no lograba superar su adicción, era expulsado. Según los acusados, podía existir algún caso de "hermano Centurión" que, a título particular, consumía droga pero han negado rotundamente que, a nivel colectivo, se consumiese o que la sede central de la organización, en la calle Fluviá de Barcelona, sirviese de centro operativo de tráfico de estupefacientes.
Sobre su supuesta filosofía antisemita, pro-nazi y machista han reiterado que tienen "hermanos" y amigos por todo el mundo de todas las razas e ideologías, desde moluqueños a hindús, y han justificado que, si entre el grupo no había ninguna mujer legalmente inscrita, era sencillamente porque ninguna chica lo había pedido. El único requisito para entrar en los Centuriones, aunque hasta en eso eran flexibles, era tener una moto, y si era Harley Davidson mejor, han dicho.
Los Centuriones han afirmado también que se autofinanciaban regularmente mediante la aportación mensual de 15.000 pesetas, principalmente, para mantener en condiciones el local de la calle Fluviá, además de editar una revista, con publicidad, y organizaban una concentración anual nacional o internacional de "motards", en la que también recaudaban dinero.

ESTÁN SIENDO JUZGADOS EN BARCELONA
Los Centuriones aseguran que detestan las drogas y obligaban a elegir entre la moto y la heroína
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