L D (EFE)
Bilbao, quien cree que en "fechas no lejanas" el acusado fue al gimnasio que regenta a pedir información de sus servicios (al detenido se le encontraron unos folletos del establecimiento), ha comparecido este jueves en el juzgado sin abogado para que le hicieran el oportuno ofrecimiento de acciones por si quiere ejercer la acusación particular.
El marido, según ha explicado, ha sido colocado en la misma sala en la que ha comparecido Pérez Rangel y cuando lo ha tenido delante le ha preguntado si había matado a su mujer, por lo que se ha llevado la reprimenda de la juez, pues está prohibido.
Rupert Bilbao también se ha enojado porque le han comunicado que si quiere conocer los entresijos de la causa y reclamar sus derechos lo tiene que hacer con un abogado de pago, lo que el hombre estudiará aunque "por imperativo legal". "Tengo derecho a que me muestren todas las pruebas, aunque no quiera pagar ( a un abogado)", se ha quejado Bilbao, quien ha lamentado que "el fiscal me ha dicho que no tengo derecho" si no comparece con letrado particular.
El afectado ha reprochado que "aquí, todo pasa por un contrato. Es puro mercantilismo, un negocio y yo sólo firmo un contrato para resucitar a mi mujer". "No me puedo creer que (Pérez Rangel) haya matado a mi mujer. Necesito que me lo diga cara a cara", ha reclamado el marido, quien ha mostrado su más absoluta decepción con el sistema judicial, que ha calificado de "de frío negocio". En su opinión, "te sumen en la ignorancia más aberrante" y "yo no quisiera estar en este negocio, en este mundo, en este planeta, porque te invade una sensación de frialdad".
También ha criticado a la juez al decir que "me ha tratado por imperativo legal. Ella ha ejercido su rol, está acostumbrada a mandar y usar el imperativo legal y la fuerza". "¿Cómo pueden poner al asesino al alcance de mi mano. Quieren ponerme a prueba. Quieren sacar el animal que llevo dentro? Vaya morbo", ha exclamado Rupert, quien, entre sollozos, ha dicho que también "tengo mi lado humano" ya ha recordado el momento en que acudió al aparcamiento y vio a su esposa muerta con una bolsa en la cabeza.
Preguntado si contratará a un abogado particular, el marido ha respondido que "no pago por lo que no tengo que pagar. No es justo, ya ha pagado mi mujer y ahora paga mi hijo y yo para toda la vida".
El marido, según ha explicado, ha sido colocado en la misma sala en la que ha comparecido Pérez Rangel y cuando lo ha tenido delante le ha preguntado si había matado a su mujer, por lo que se ha llevado la reprimenda de la juez, pues está prohibido.
Rupert Bilbao también se ha enojado porque le han comunicado que si quiere conocer los entresijos de la causa y reclamar sus derechos lo tiene que hacer con un abogado de pago, lo que el hombre estudiará aunque "por imperativo legal". "Tengo derecho a que me muestren todas las pruebas, aunque no quiera pagar ( a un abogado)", se ha quejado Bilbao, quien ha lamentado que "el fiscal me ha dicho que no tengo derecho" si no comparece con letrado particular.
El afectado ha reprochado que "aquí, todo pasa por un contrato. Es puro mercantilismo, un negocio y yo sólo firmo un contrato para resucitar a mi mujer". "No me puedo creer que (Pérez Rangel) haya matado a mi mujer. Necesito que me lo diga cara a cara", ha reclamado el marido, quien ha mostrado su más absoluta decepción con el sistema judicial, que ha calificado de "de frío negocio". En su opinión, "te sumen en la ignorancia más aberrante" y "yo no quisiera estar en este negocio, en este mundo, en este planeta, porque te invade una sensación de frialdad".
También ha criticado a la juez al decir que "me ha tratado por imperativo legal. Ella ha ejercido su rol, está acostumbrada a mandar y usar el imperativo legal y la fuerza". "¿Cómo pueden poner al asesino al alcance de mi mano. Quieren ponerme a prueba. Quieren sacar el animal que llevo dentro? Vaya morbo", ha exclamado Rupert, quien, entre sollozos, ha dicho que también "tengo mi lado humano" ya ha recordado el momento en que acudió al aparcamiento y vio a su esposa muerta con una bolsa en la cabeza.
Preguntado si contratará a un abogado particular, el marido ha respondido que "no pago por lo que no tengo que pagar. No es justo, ya ha pagado mi mujer y ahora paga mi hijo y yo para toda la vida".
